solidaria en que ninguna de las mitades de la humanidad está sobre la otra, y donde la diversidad no equivale a inferioridad ni superioridad”11. Un ejemplo de este tipo de sociedades colaborativas sería la Creta de la época minoica, en la Edad de Bronce, cuyo arte y restos arqueológicos muestran una cultura en la que reinaban la libertad sexual y las relaciones igualitaria entre mujeres y hombres siendo las mujeres las que ostentaban los lugares más altos en la jerarquía12. Y es que no se trata de dominar, sino de complementar. De hecho, Piquero apunta la biunidaddel universo como uno de los conceptos comunes a todas las cosmovisiones de origen primitivo: dos energías que, al unirse, mantienen en equilibrio el cosmos. Aunque en cada cultura se las conoce por diferentes nombres, todas representan al principio femenino y al masculino: Shiva-shakti en la drávida, Ometéotl-Omecihuatl en la mitología náhuatl, anima-animus en la alquimia o el yin y el yang en el Tao son ejemplos de estas fuerzas. En Europa, el arte simbólico prehistórico ha mostrado la existencia de esta dualidad mitológica a finales del Paleolítico, 65 sexualidad El deseo de amar y ser amados generó sociedades basadas en la participación Figura femenina de la Creta minoica (Mary Harrsch) Figura que representa el matrimonio sagrado de la diosa Ishtar con Tammuz
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