El Cultivador

66 sexualidad representada por la “Gran Madre” y el señor de los animales y el bosque, o la madre y el cazador. Estos símbolos fueron adoptados por las primeras civilizaciones sedentarias durante el neolítico: Ishtar-Tammuz en Sumeria, Isis-Osiris en Egipto o la Triple Diosa y el Dios Astado en las culturas preindoeuropeas, dando paso a nuevos ritos relacionados con la fertilidad de las cosechas y el ganado como el matrimonio sagrado, unión sagrada o hierogamia13. Sin embargo, parece que cuando se trataba de formar una familia, la pareja quedaba fuera de la ecuación: “en la familia matricéntrica, en la que no se daba la vinculación masculina, la mujer era fuerte junto a sus hijos, era autosuficiente económicamente y existía la sucesión matrilineal por la certeza de saber quién era la madre de los descendientes” . Así, todo indica que, en la época arcaica, la crianza de las criaturas una tarea compartida por toda la comunidad. Sería a partir de la vinculación con los hombres cuando las mujeres comenzaron a perder su poder y autonomía. La paulatina instauración del patriarcado a partir de la Edad de Bronce trajo consigo un profundo cambio en el concepto de familia y comunidad. En una primera etapa, Un ejemplo de este tipo de sociedades colaborativas sería la Creta de la época minoica Todas las cosmogonías incluyen la existencia de una energía masculina y otra femenina que se unen y equilibran

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