amor”, identifica los siguientes mitos del amor romántico que legitiman ciertas conductas violentas dentro del ámbito de la pareja, normalizando cuestiones como el conflicto, la entrega absoluta, los celos o, incluso, la violencia, identificándolos con conductas románticas: - Los polos opuestos se atraen. Las personas con gustos y visiones diferentes se complementan, la relación es menos monótona. - La falacia del cambio por amor. Se puede cambiar por amor. Aunque haya habido episodios de violencia, el perdón y el amor de la víctima pueden hacer cambiar al agresor. - La normalización del conflicto. Los conflictos al principio de la relación son normales. - El mito de la media naranja. Estamos predestinados a una persona, solo hay un amor verdadero. - La falacia de la entrega total. El amor real significa pérdida de la identidad, la intimidad y dependencia de la pareja. - Compatibilidad del amor con el maltrato. Los celos son una forma de expresar amor, “quien bien te quiere, te hará llorar”. - Omnipotencia del amor. El amor “todo lo puede”, “todo lo arregla” y “todo lo justifica”. Así, se construye una sociedad en la que las adolescentes se “socializan colocando el amor en el centro de sus vidas, asumiendo ser más dóciles y dulces. De ellos, por otro lado, se espera que sean más protectores, confundiendo actitudes de control con actitudes de protección. Los niños empiezan sus primeras relaciones intentando encarnar este papel y las niñas asumen estas actitudes como las adecuadas. Se crea entonces un 65 sexualidad Imagen de Werner Moser en (Pixabay) ¿Hemos distorsionado el concepto de amor hasta el punto de convertirlo en algo no deseable?
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