56 cáñamo Además, a pesar de llevar el prefijo bio, el uso y producción de biocarburantes no son respetuosos con el medio ambiente, puesto que requieren grandes cantidades de agua y fertilizantes y su producción y explotación producen una gran cantidad de CO2 en algunos casos. Otro argumento en su contra es su coste de producción, que es muy elevado en comparación al de los derivados del petróleo, cuyo precio para el consumidor final está inflado por la especulación y los impuestos, siendo en algunos lugares más de un 90 % más alto a su coste real. Teniendo en cuenta lo expuesto, queda claro que los biocarburantes no son ninguna novedad, pero sí son uno de los grandes desafíos tecnológicos de este siglo. Actualmente, muchos países están dando marcha atrás en las políticas que favorecen la producción de biocombustibles, puesto que su expansión a nivel global ha sido un absoluto fracaso en algunos casos como el del aceite de palma. Para obtenerlo su producción y explotación producen menos gases de efecto invernadero
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