de las personas adolescentes utilizan el porno como fuente de aprendizaje (los chicos un 12 % más que las chicas), consumen pornografía de forma habitual y reconocen que influye en su vida. Además de dejar de realizar otras actividades para consumir porno, el acceso a contenido pornográfico en edades tempranas influye en la construcción de un deseo sexual asociado a “cimientos irreales, violentos y desiguales”. ¿Qué significa esto? Que nuestra juventud, sobre todo la heterosexual, aprende a practicar sexo con la pornografía de consumo masivo, online, gratuita e ilimitada. Un tipo de pornografía “diseñada para hombres heterosexuales que siguen una masculinidad autoritaria y desigual”8, en la que las mujeres son convertidas en objetos sexuales, e incluso aparecen sufriendo algún tipo de violencia con la erotización de la violencia que ello conlleva. Así, las conductas sexistas y violentas que ven en este tipo de vídeos se normalizan entre jóvenes cuya educación 65 sexualidad El hecho de que haya el mismo porcentaje de mujeres que se niegan a tener sexo por internet con respecto a las que sí lo hacen también implica que aún damos valor al contacto carnal Las mujeres le dan un 6,6 de nota a su vida sexual (Daniel R., Pixabay)
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