El Cultivador

66 sexualidad sexual ya es de por sí escasa y cargada de prejuicios. Un ejemplo de ello es el sexting, práctica que se está extendiendo entre las jóvenes de entre 18 y 25 años. Un 37 % de las participantes en el estudio sobre mujeres jóvenes9 afirma haber mantenido conversaciones o intercambio de imágenes de índole sexual a través de la red. Casi una cuarta parte de las entrevistadas (24 %) ha empleado, además, aplicaciones de citas tales como Tinder, Badoo o Bumble. Sin embargo, hay esperanza. Un factor que diferencia a las mujeres participantes en los estudios citados con sus abuelas es el nivel de conciencia. Aunque estas mujeres reconocen repetir algunos roles patriarcales, en sus discursos y demandas se percibe la superación de los mismos y la necesidad de practicar una sexualidad más plena y satisfactoria a todos los niveles. Un ejemplo de ello es la petición de que se incluyan los afectos, la gestión emocional, la diversidad sexual y el placer en la educación sexual. Además, se va superando la vinculación de la sexualidad a la relación con otra persona, y comienza a entenderse también como una forma de autoconocimiento y un aspecto que desempeña gran importancia en la vida de las mujeres. Otro factor esperanzador se encuentra en ese aprobado que dan las mujeres al valorar su propia vida sexual, a pesar de las carencias mencionadas antes, puntuándola en un 6,6. Aunque la nota es mejorable, implica un avance con respecto a la vida sexual de sus abuelas. El hecho de que haya el mismo porcentaje de mujeres que se niegan a tener sexo por internet con respecto a las que sí lo hacen también implica que aún damos valor al contacto carnal. En el estudio sobre mujeres jóvenes mencionado arriba10, la misma proporción de participantes que practicaban sexting (un 37 %) afirma no haber realizado nunca ninguna práctica o actividad relacionada con la sexualidad en internet (sexting, porno online o uso de aplicaciones de citas). Y un factor incuestionable lo encontramos en los datos sobre violencia contra las mujeres de las macroencuestas realizadas en 2015 y en 2019. Al comparar las cifras de 2015 con las de 2019 sobre violencia sufrida en el último año tanto en el entorno de la pareja como fuera de ella, vemos que todos los indicadores han bajado: aún nos queda mucho camino que recorrer hasta llegar a una sociedad libre de violencia Los roles y estereotipos asignados tradicionalmente a hombres y mujeres han generado insatisfacción sexual en muchos casos (Gordon Johnson, Pixabay)

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