El Cultivador

38 cultura cannábica Usar humus de lombriz en nuestros cultivos de cannabis es más que recomendable. Podemos comprarlo, pero conseguir nuestro propio humus, en casa, es muy satisfactorio; además, es sencillo y tiene múltiples beneficios. Hay muchas maneras de obtener humus de lombriz o también llamado vermicompost, (del latín “vermis-”, gusano), para ello, no se necesita mucho espacio, pero si alimento para las lombrices, ciertos cuidados y la madre de toda ciencia: la paciencia. En este artículo, nos vamos a centrar en la obtención de humus de lombriz casero de dos formas diferentes, una, usando una vermicompostera, de la que también obtendremos humus líquido, y otra, cribando el humus que se genera al pie de un árbol donde viven incontables ejemplares de lombrices y otros tantos pequeños invertebrados y microorganismos descomponedores. Desde hace unos cuatro años, en casa ya no se tira a la basura ningún resto vegetal, cientos de kilos de materia orgánica han acabado bien en el compostador, en la vermicompostera o bajo el árbol del patio. Cabe explicar aquí que un compostador, en cuyo proceso de compostaje se alcanzan temperaturas muy altas, no suele ser habitable para las lombrices, aunque, a veces, se cuelan en su interior y salen cuando las temperaturas dentro de la pila de compost suben mucho (o si ha llovido y hay humedad fuera). Además, el compost vegetal resultante de un compostador (tema al que habrá que dedicar otro artículo completo) no tiene nada que ver con el vermicompost o humus que se consigue mediante el uso de lombrices, que es de lo que vamos a tratar en este artículo. ¿Qué es el humus de lombriz o vermicompost? Se denomina vermicompostaje al proceso de oxidación biológico no termófilo (que se da por debajo de los 45 ºC), donde la materia orgánica vegetal (en este caso, la que generamos en casa y en los cultivos) es convertida en humus de lombriz o vermicompost. Tanto los restos de las plantas de una terraza o un patio, las hojas secas, las plantas espontáneas frescas o las podas, como los restos del cultivo de interior (tallos, hojas e incluso cepellones con raíces y restos de sustrato) y las pieles de casi todas las frutas y verduras, son ingredientes idóneos para ser reconvertidos en nutrientes para nuestras plantas, todo gracias a las lombrices y a los microorganismos asociados a estas. Los procesos biológicos de esta infinidad de seres juntos, los miles de generaciones de microorganismos que viven, mueren y conviven con cientos de lombrices, dan como resultado un producto que llamamos vermicompost o humus de lombriz. Entre otras muchas propiedades, el vermicompost cuenta con alta porosidad, aireación y drenaje, tiene capacidad de retención de agua y una abundante actividad microbiana. Varios tipos de enzimas, el moco intestinal y diferentes antibióticos que se encuentran en el tracto intestinal de las lombrices, juegan un papel crucial en la descomposición de las macromoléculas orgánicas. En las explotaciones industriales de vermicompost se usa un sinfín de ingredientes que las lombrices pueden consumir y digerir, derivados y desechos de la ganadería, como estiércoles y también cartones, papeles usados o periódicos. En nuestro caso, usaremos lo que tengamos a mano y los desechos que vayamos generando en el día a día. Eisenia fetida, lombriz roja rayada o lombriz tigre eurasiática En este artículo nos centramos en las lombrices rojas rayadas, Eisenia fetida o Eisenia foetida, de origen euroasiático; también son llamadas lombrices rojas de California, por ser allí donde se seleccionaron para prolongar su vida y su frecuencia de reproducción. En un principio, la selección en California se encaminaba a aumentar la cantidad de comida ingerida, con la idea de incrementar la producción de humus, pero los resultados no fueron los esperados. En la actualidad, existen diferentes tipos de lombrices rojas, que están adaptadas a las diferentes zonas donde hay clima mediterráneo o templado. Las lombrices se clasifican en el orden de los oligoquetos (del griego “oligo-”, escaso o pequeño, y “-queto”, pelo, en referencia a las minúsculas cerdas, llamadas setas o sedas, que se encuentran en su parte ventral y lateral, y les ayudan durante su movimiento y las excavaciones de sus galerías). Pueden criarse en cualquier lugar en el que las temperaturas no estén por encima de los 40 ºC, siendo las zonas de climas templados las idóneas para su reproducción. Son hermafroditas, pero no pueden autofecundarse, por lo que necesitan aparearse con otro individuo con el que intercambian espermatozoides, actuando los dos ejemplares como macho. Tras el apareamiento, segregan una sustancia que se coagula y forma un capullo, donde se juntan los óvulos y los espermatozoides, y se produce la fecundación. Si las condiciones del medio en el que viven son las adecuadas, entre los 14 y los 27 °C, se aparean cada siete días, bajando su frecuencia durante los meses más fríos y también durante los cálidos. Si la temperatura baja de 7 °C las lombrices dejan de reproducirse y, aunque siguen produciendo abono, lo hacen a un ritmo más lento de lo normal. Cuando las condiciones ambientales no son apropiadas para la supervivencia, los huevos o capullos quedan hibernando, esperando a que mejoren. Pueden sobrevivir incluso hasta tres años bajo condiciones extremadamente secas sin que se vean afectados. Humus de lombriz casero para nuestras plantas de cannabis por A. Flores Verdes, macrohuana@gmail.com Vermicompostera de tres pisos con grifo. Fácil de replicar en casa ya no se tira a la basura ningún resto vegetal Muchos de los restos de la cocina acaban en la compostera Tras retirar unas primeras capas de vegetales, ya se aprecia el color oscuro del humus, mezclado con tallos del cultivo de interior

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