El Cultivador

39 cultura cannábica Normalmente, los capullos suelen tardar en abrirse de catorce a veintiún días, siempre dependiendo de la temperatura y humedad del exterior. Proporcionar unas condiciones adecuadas a nuestras lombrices les ayudará durante sus ciclos vitales, mientras que, al no hacerlo, hay incluso posibilidades de que estas mueran por exceso de calor, por ejemplo. Pueden llegar a vivir hasta dieciséis años, pero, en cautividad, suelen tener una vida media de entre tres a siete años. Humus de lombriz bajo el árbol Hace tres primaveras que vivimos de alquiler en esta casa, donde en el patio hay un albaricoque de unos cincuenta años que tiene un alcorque (el hoyo que se hace alrededor de un árbol para almacenar agua de riego o lluvia), donde estaba creciendo un ailanto, una especie de muy rápido crecimiento, invasora en la Península Ibérica. Me tocó pedir la sierra al vecino y, tras mucho trabajo, conseguí talarlo lo más a ras que pude, cortando también sus fuertes raíces y, desde entonces, no ha vuelto a medrar. Ya cortado el ailanto, sus restos fueron a parar a la compostadora y fue al poco tiempo cuando por fin compré la vermicompostera, no sin antes ver muchos tutoriales de como fabricar una de forma casera. Al final, opté por una que venía con un núcleo de lombrices en el pack. Empezaba el viaje del vermicompostaje, con las dudas de con qué alimentar a las lombrices y con qué no, y empecé añadiendo el bloque de fibra de coco que venía con la vermicompostera y los restos que íbamos generando en la cocina. Pasaban los meses y no parecía que se generase mucho humus. Además, ese verano, por exceso de calor, olí por primera vez el hedor que desprenden las lombrices muertas, y como la población había bajado considerablemente, en otoño compré y añadí un nuevo núcleo de 100 lombrices. Algo muy importante para tener en cuenta es que a las lombrices no les gusta la sequedad, y sí (mucho) la humedad, de hecho, con el otoño y las lluvias, muchas lombrices escapan de la vermicompostera, salen a explorar y, a menudo, mueren deshidratadas durante sus expediciones. En estos viajes, muchas acaban bajo las macetas del patio y es muy normal encontrar unos cuantos individuos al levantar los platos de las macetas. También, como no podría ser de otra forma, muchas lombrices migraron al alcorque del albaricoque y, desde entonces, viven ahí, se reproducen y prosperan, generando gran cantidad de humus cada poco tiempo. Para recolectar ese humus que se crea bajo el albaricoque habrá que ir retirando las primeras capas de restos vegetales que hay en el alcorque, hasta llegar a una zona donde los restos, ya se encuentren mezclados con el humus. Empezamos entonces a sacar dicha mezcla del alcorque, para pasarla por un primer filtro, que puede ser una caja de plástico, de las que usan en las fruterías, para así ir retirando los trozos más grandes, tallos, hojas y demás materia vegetal que todavía esté sin descomponer. Podemos hacer un segundo filtrado para eliminar trozos más pequeños, pasando la mezcla por otra caja de fruta con agujeros más reducidos todavía y así facilitar la separación del humus. Por último, utilizamos un tamiz y, con leve presión y ambas manos, vamos filtrando el humus, que caerá a un recipiente para su recolección. Vamos así separando todos los pequeños trozos de vegetal que quedan encima del tamiz y acabarán de nuevo en el alcorque, bajo el albaricoque, para seguir descomponiéndose. Una vez terminada la separación, queda un humus con una textura muy placentera, es ligero y aireado, y tiene un color muy oscuro, prácticamente negro. Además, tiene un aroma particular y agradable, que recuerda a bosque y a la tierra húmeda. El resultado final es un humus de lombriz perfecto para incorporar al sustrato de nuestras plantas, bien mezclado o aplicado como enmienda por la superficie. ¿Cómo sabes que es humus y que no estás sacando la tierra o el suelo? Esta pregunta me la planteaba un buen colega cuando vino a casa y le conté que sacaba humus de debajo del albaricoque y la respuesta puede que ayude a alguien que quiera empezar a criar lombrices bajo su árbol. Es importante conocer el suelo del lugar en el que estamos y, en este caso, para ver la diferencia entre el humus y el suelo, hay que escarbar unos cuantos centímetros más, hasta llegar a sacar lo que ya es suelo, mezclado con la arena que hay en el terreno. Hay una gran distinción, sobre todo en la textura y en el color de los materiales. El humus es mucho más liviano y oscuro, mientras que la tierra ya tiene otros minerales, otros colores y granos de arena muy perceptibles, tanto a la vista como al tacto. La vista y el tacto ayudan en esta diferenciación entre suelo y humus, pero, además, como ya hemos descrito anteriormente, el aroma del humus de lombriz es muy característico. Humus de vermicompostera y humus líquido No es necesario comprar una vermicompostera para obtener nuestro propio humus, ya que, con la ayuda de algún tutorial, unos contenedores y algo de maña, se puede fabricar una de forma casera. el vermicompost cuenta con alta porosidad, aireación y drenaje, tiene capacidad de retención de agua y una abundante actividad microbiana Abajo lombriz adulta con clitélio ya formado, arriba lombriz semiadulta y abajo a la izquierda dos huevos o capullos En el alcorque del albaricoque acaban los restos del cultivo de interior y de las plantas del patio Este será nuestro material de partida para empezar a separar restos del humus

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