54 mujeres cannábicas Tengo 54 años, soy lo que se suele decir una mujer madura. A estas alturas de mi vida, viviendo lo que se ha denominado perimenopausia (todavía me viene la regla, pero no regularmente), según la Organización Mundial de la Salud1 (OMS) debería sufrir sofocos y sudores nocturnos; sequedad vaginal, dolor durante la penetración e incontinencia; dificultad para dormir; cambios en el estado de ánimo, depresión o ansiedad. Menopausia, sexoy cannabis por Virginia Montañés La menopausia también ha sido asociada con trastornos psiquiátricos. El DSM-5, el manual de trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría2, la relaciona con el insomnio, la apnea obstructiva del sueño, la obesidad y el empeoramiento de los síntomas del trastorno disfórico premenstrual (TDPM), más conocido como síndrome premenstrual. La web Menopause Now3, describe treinta y cuatro síntomas asociados a esta etapa vital: alergias, ansiedad, ataques de pánico, aumento de peso, caída de cabello, cambios de humor, cambios en el olor, depresión, dificultad para concentrarse, distensión abdominal, dolor de cabeza, dolor en articulaciones, dolor en senos, encías inflamadas, fatiga, hormigueo en manos y pies, incontinencia, irritabilidad, lagunas mentales, mareos, menstruación irregular, osteoporosis, palpitaciones, pérdida de libido, picazón en el cuerpo, problemas digestivos, problemas para dormir, sensación de electricidad, sequedad vaginal, sofocos, sudores nocturnos, tensión muscular, trastorno de pánico y uñas quebradizas. Y aún hay más, el Instituto de la Menopausia4 añade a la lista anterior los siguientes síntomas: cabello más frágil y escaso; piel más seca; manchas y arrugas en la piel; pérdida de firmeza en todos los tejidos, incluidos los senos (que pierden volumen y se descuelgan); problemas cardiovasculares, colesterol alto... ¿Enserio? Si has llegado hasta aquí, es posible que tu idea de la menopausia sea tan alarmante como la de muchas mujeres, que comienzan a hormonarse incluso antes de que aparezcan los síntomas, como forma de prevenirlos. Sin embargo, tras investigar un poco y observar a las mujeres maduras con las que trato y a mí misma, surgen algunas preguntas: ¿son realmente estos síntomas una consecuencia de la menopausia? ¿Tiene algo que ver el propio proceso de envejecimiento de nuestro cuerpo con el paso del tiempo? ¿Por qué los efectos son más graves en unas mujeres que en otras? ¿Es la terapia de sustitución hormonal la mejor solución? ¿Influyen factores como la alimentación, el estrés, el estilo de vida, la gestión de las emociones, nuestra salud física, las drogas o los medicamentos que consumimos? La Guía de práctica clínica para la menopausia y postmenopausia5, elaborada por el Grupo de Trabajo de Menopausia y Postmenopausia, descarta que exista una relación causal entre las alteraciones del estado de ánimo y cognitivas, los cambios en la esfera sexual, los dolores articulares y las enfermedades cardiovasculares y la menopausia, y afirma que la asociación entre incontinencia urinaria e infecciones urinarias y la menopausia es controvertida. Además, las alteraciones del sueño, cefaleas y vómitos son asociadas con la presencia de síntomas vasomotores intensos, pero no con la menopausia en sí misma. Menopausia y sexualidad En lo referente a la sexualidad, el discurso medicalizado relaciona la menopausia con sequedad vaginal, dolor durante el coito, disminución de la libido, pérdida de firmeza y dolor en los senos. Sin embargo, a excepción de la sequedad vaginal, dicha asociación no parece haber sido confirmada por la literatura científica consultada ni por las propias mujeres. El DSM-5reconoce, en su página 423, que “el envejecimiento puede estar asociado con una disminución normativa de la respuesta sexual” y de “pensamientos sexuales”, en la 435 añade que “algunas mujeres mayores reportan menos angustia por el bajo deseo sexual que las mujeres más jóvenes, aunque el deseo sexual puede disminuir con la edad”. Es decir, para este manual lo normal es tener menos sexo cuando envejecemos, pero eso no supone un problema para algunas mujeres. Además, añade que “el estado menopáusico no se asocia consistentemente con la probabilidad de dificultades en el orgasmo”, más bien al contrario, cuanto más mayores son las mujeres, más declaran haber disfrutado de orgasmos (p. 431), ya que han experimentado más y conocen mejor sus cuerpos. La menopausia ha sido asociada con trastornos psiquiátricos La cannabis podría ser una solución natural para mitigar algunos síntomas atribuidos a la menopausia
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