El Cultivador

55 cáñamo la convierten en una materia prima ideal para fin. El aceite de cañamones contiene una cantidad muy alta de ácidos grasos esenciales, los cuales reciben este nombre porque, aunque son necesarios para el ser humano, nuestro organismo no los produce por sí solo. El Omega 3 y el Omega 6, nombre con el que se les conoce comúnmente, son imprescindibles para una buena salud y un buen aspecto físico. Su carencia o consumo en proporciones desequilibradas, además de asociarse con una mayor tendencia a determinadas enfermedades y propensión a las inflamaciones, puede traducirse en sequedad y pérdida de elasticidad, vitalidad y luminosidad en nuestra piel. En este derivado de la planta los encontramos en la proporción ideal para el consumo humano, razón por la que el aceite de cáñamo es muy saludable para su ingesta en frío como, por ejemplo, en el aderezo de ensaladas. Consumirlo de manera regular ayuda a mantenernos sanos y mejora el aspecto y salud de nuestra piel. Por poner un ejemplo de su efectividad en este sentido, en 2005, se publicó un estudió que concluyó que los síntomas de los pacientes con dermatitis atópica mejoraron al incluir aceite de cáñamo en su dieta1. Por tanto, existe evidencia científica sobre sus efectos medicinales para los trastornos cutáneos. Aparte de ofrecer todos estos beneficios nutricionales, es un producto que también puede aplicarse directamente sobre la piel o utilizarse como ingrediente en cremas y mascarillas, proporcionando luminosidad y elasticidad. Se trata de un excelente hidratante que se absorbe rápidamente sin obstruir los poros ni engrasar la piel y posee una gran capacidad regeneradora. Es ideal para pieles secas o con problemas de irritación, labios cortados y manos castigadas. Además, cuenta con propiedades calmantes y también puede aplicarse directamente sobre la piel o utilizarse como ingrediente en cremas

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