Extracción casera de resina en seco

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Truco del Mes

Al terminar un cultivo, tras la cosecha, vuelve el interés por aprovechar esos restos de hoja de manicura y pequeños cogollos y sacarles hasta el último grano de ese oro en polvo mal llamado “polen”. Con hielo y agua, en seco, con “lavadora”, a mano… El caso es conseguir los tricomas en los que se contiene el preciado THC y el resto de cannabinoides, un regalo de los Dioses que nos cura, nos calma y nos transporta al sueño mas reparador.

Por: Dedo Velde

En ocasiones me pongo a pensar en la gran cantidad, inmensa cantidad de peña que consume hachís, en nuestro país, de toda edad y condición, y que sin embargo no tienen ni idea de su composición, de qué está hecho y como se fabrica. Como el objetivo de estos artículos es más bien práctico, no vamos a entrar a contar una “historia del hachís” más, y por el contrario vamos a ir al grano y este mes veremos de forma sencilla qué es el hachís y cómo podemos hacernos el nuestro propio a partir de los restos de nuestras cosechas de autoconsumo.

Jachís, Hashís, Haxixi

Bajamos al parque a pillar o viene nuestro kamello, soltamos la pasta y a cambio nos dan un pedrolo, una plakita o una bellota de algo que puede ser negro, verde, marrón… Básicamente, la piedra ideal de hachís debería estar compuesta exclusivamente de tricomas, o sea, las glándulas que la planta de cannabis hembra produce en las flores y zonas cercanas durante la floración. Estas glándulas con forma de chupachups son las que contienen en su interior los cannabinoides que es lo que coloca, y además muchos agentes aromáticos que son los que huelen y saben, y otros compuestos no psicoactivos que también están ahí.

Los diferentes efectos que se producen al consumir hachís dependen de la relación entre la cantidad de cannabinoides contenidos en esos tricomas, pero esta relación cambia dependiendo del momento de la cosecha y por tanto, de la transformación con el paso del tiempo de los compuestos que contienen. Por otra parte, la observación de los tricomas tampoco nos dice mucho si no sabemos más o menos cuál es el efecto que producen según su forma y su estado, ya que lo que el cultivador busca es un determinado efecto en la variedad concreta que está trabajando, y este dependerá de lo que contengan estas glándulas.

De alguna forma, a través de la coincidencia de diferentes autores y expertos se han hecho tres grupos básicos, a saber: cosecha temprana, óptima y tardía. Dependiendo de cada uno de los tres estados, los tricomas contienen diferentes niveles de cannabinoides y agentes aromáticos. Tienen tres tonos, transparente, lechoso y ámbar. También la longitud y forma del palito que sujeta la cabeza del tricoma es un buen indicador. Vamos a describir las formas y tonos que se pueden encontrar en cada una de las fases:

Cosecha temprana: Los tricomas son transparentes con base larga pero recta. Son ricos en THCA. Esto provoca un efecto mas estimulante, pero necesitan perder su forma ácida mediante la aplicación de calor y/o un perfecto curado para manifestar su potencialidad. También existe pérdida de aromas, debido a que los agentes aromáticos, terpenos, sesquiterpenos y otros, aún no se han desarrollado adecuadamente.

Cosecha óptima: Cuando su base deja de ser recta y se empieza a curvar y a afinar hacia la punta, el contenido de THC (sin la parte ácida) es mayor. Algunas glándulas tomarán coloración ámbar transparente, dependiendo de la variedad y si el cultivo es interior o exterior, pero conservan la forma del pie del tricoma.

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Cosecha tardía: Si se retrasa la cosecha, los tricomas comenzarán a tomar coloración ámbar y/o lechoso u opaco. Cuando son de color ámbar transparente el tricoma contiene todos sus agentes aromáticos, pero el THC se degrada a CBD rápidamente en contacto con el aire, provocando un efecto mas narcótico. Se puede apreciar visualmente el hecho de que los tricomas ámbar pierden su transparencia para ir adquiriendo un tono bastante más opaco, mientras sus pies se empiezan a retorcer.

Por último, los tricomas blancos lechosos de pie retorcido, o en los que se aprecia como el pie va “adelgazando”, en concreto en la zona media, contienen cantidad de CBDA, hecho que provoca la aparición de CBN una vez cortada la planta. La función del Cannabiniol parece ser la de regulador en la interacción THC / CBD , aunque aún hay mucho por investigar en este campo.

Como se podrá apreciar, las indicaciones que aparecen en la mayoría de documentos y manuales de cultivo están claramente enfocados hacia conseguir altos niveles de THC, pero quizá no sea éste el cannabinoide que preferimos, o igual se puede dar el caso de que aunque obtengamos niveles altos de THC pero también lo hagamos con el CBD, o bien preferimos una buena carga de CBN potencial que irá cambiando el equilibrio de la psicoactividad del cogollo en la fase de curado.

Así pues, se trata de separar de alguna manera los tricomas del resto de materia vegetal para, a continuación, prensarlo formando una pastilla o “piedra”. Como veremos a continuación, ya existen diferentes sistemas “llave en mano” en el mercado, sin embargo, no todos son asequibles para muchos bolsillos, por lo que os vamos a facilitar una forma barata y eficiente para realizar vuestras extracciones en seco.

¿Cómo se consigue?

Como comentábamos, el objetivo es separar las glándulas o tricomas del resto de materia vegetal y posibles cuerpos extraños (polvo, pelos, restos de insectos…) que se encuentren en lo que llamamos “cogollo” y cualquier otra parte de la planta que pueda contener las preciadas glándulas.

Para ello existen distintos métodos, desde los tradicionales como la extracción mediante pieles de cabra curadas que realizan los afghanos o el charas manual de los indios y monjes nepalíes, pasando por los mas modernos como el sistema de “apaleado” marroquí con origen en la influencia extranjera que les presentó el sistema, hasta los punteros tipo “lavadora” para extracción con hielo y agua o tambores y vibradores automatizados para la extracción en seco.

Vamos a limitarnos a los sistemas actuales, es decir, los que podemos adquirir en tiendas especializadas o a través de internet. Todos ellos, ya sea en seco o en agua, se basan en la separación de las glándulas por filtrado, para lo que se utiliza una o varias mallas de nylon o metálicas con abertura estandarizada, de las que conocemos como de “serigrafía”. Estas mallas se ofrecen con diferentes tamaños de abertura, por lo que se puede ir separando la materia atendiendo a su tamaño o grosor. Como los tricomas suelen tener un tamaño homogéneo entre si y una densidad diferente, resulta relativamente sencillo “cribarlos” a través de las mallas hasta obtener una masa de ellos lo mas pura posible.

Usualmente, si el proceso se realiza correctamente, el hachís obtenido mediante extracción con hielo y agua suele ser mas puro y limpio pues el agua arrastra la mayoría de impurezas, pero también gran parte del aroma, con lo que son mas insípidos. Por otra parte, el proceso es bastante engorroso aún con “lavadora” y el hachís no se puede consumir inmediatamente ya que hay que esperar hasta que las glándulas se encuentren totalmente secas antes de poder amasarlas.

La pureza del hachís extraído en seco al estilo marroquí, depende en gran medida de la habilidad y capacidad de observación durante el proceso de extracción. Dependiendo del grosor de la malla deberemos golpear con mas o menos intensidad al objeto de separar los tricomas y que al mismo tiempo se desprenda la menor cantidad de materia vegetal posible, lo que podremos controlar a base de observar el color del polvo extraído, siendo mejor cuanto menos verde es. De cualquier manera, con este sistema es difícil evitar el paso de polvo y partículas, con lo que sólo las primeras pasadas serán de altísima calidad. En contrapartida, se obtiene mas cantidad en total y se puede consumir directamente tras su extracción.

Como decíamos, vamos a explicar como construirse y utilizar un “Chokoleitor”, como damos en denominar el invento de este mes. Se trata de un sistema de extracción en seco al estilo marroquí, pero con algunas mejoras. Para ello, sólo necesitaremos un juego de mallas de las de extracción con agua; son una especie de bolas de plástico flexible que por un extremo se cierran y por el otro llevan la malla. También utilizaremos un par de baldes de plástico pequeños con una abertura aproximada al diámetro de la malla y una sierra fina o segueta.

Cogemos uno de los baldes y lo cortamos a unos 10 centímetros de altura desde el borde superior, de manera que nos quedan dos partes separadas: el fondo del balde y la parte superior que se ha convertido en un aro. Ahora cogemos una de las bolsas, abrimos a tope el cierre y metemos dentro el otro balde que conservamos de una pieza, de manera que el circulo de la malla quede centrado sobre la boca del balde. Cerramos el cierre y tensamos la malla a base de estirar por la parte inferior, como si fuera un tambor.

A continuación cogemos el aro que nos quedó del balde cortado y lo introducimos apretando en el que tenemos preparado con la malla cogiendo a esta entre medias, con lo que quedará perfectamente tensada. Sólo nos falta poner los restos de cosecha sobre la malla, tapar todo con el “culo” que nos quedó del balde cortado dándole la vuelta y comenzar a sacudir. Cuando queramos examinar o recoger lo extraído, deberemos dar la vuelta a la bolsa de fuera a adentro de manera que ahora contenga la parte superior, o sea, la hierba, el aro y la tapa, procurando no perder la tensión. Para continuar, volver a introducir toda la parte superior de nuevo en el balde y de nuevo dar la vuelta a la bolsa de adentro a afuera, quedando en la posición original.

Algunas consideraciones a tener en cuenta, son el hecho de que es imprescindible que los restos se encuentren perfectamente secos y congelados antes de iniciar el proceso de extracción, procurando realizarlo lo mas rápidamente posible. Cuando veamos que la tapa comienza a “sudar” habrá que parar e introducir de nuevo todo el invento en el congelador, ya que si no comenzará a pasar la materia vegetal y también es importante el grosor de la malla. En principio podemos utilizar cualquiera, pero si es muy gruesa pasará mucha materia vegetal bajando la calidad. Si es muy fina, pasarán muy pocos tricomas o incluso ninguno si éstos son muy gruesos, así que habrá que ir probando con grosores intermedios hasta dar con el mas adecuado para el material que estamos trabajando. En general, entre las 150 y las 100 micras (lo que mide el agujero) obtendremos buenos resultados.

Debemos tener en cuenta que cuanto mas fuerte sacudamos y mas tiempo pase, pasará mas materia no deseada, por lo que tendremos que tener cuidado en este aspecto e ir reservando, por ejemplo, lo obtenido en las primeras pasadas de cada tanda de forma que su calidad sea mas alta. También podemos “refiltrar” el producto de nuevo sobre la malla tensa y haciéndola vibrar con mucho cuidado.

Esperamos que el truco de este mes os ayude a disfrutar de ese autopolen de autofactura. Me disen Dedo Velde

 

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