El lugar de cultivo es siempre fundamental. Cuando hablamos de hidroponía, el emplazamiento cobra, todavía, más importancia.
por Gospodin Konopí
Las características necesarias variarán si para nuestro cultivo utilizamos un armario o si será la habitación en sí en hábitat de nuestras plantas. Sea como fuere, Texier[1] señala una serie de requisitos que conviene cumplir. Se trata de elementos a los que conviene prestar mucha atención, tales como: la superficie en el espacio vertical, el aislamiento térmico, el acceso al agua, el drenaje, la ventilación o el acceso.
Requisitos del cultivo hidropónico
La superficie en el espacio vertical
El cultivo en el que baso el texto se ubica en un armario dispuesto en una habitación interior. El promedio de plantas cultivadas sería en torno a 24 con una estructuración de 4 x 6. La altura es importante y, como señala Texier[2], “nunca será demasiado”. No obstante, hay que tener en cuenta que cuando cultivamos diferentes variedades es posible que sus fenotipos de estatura sean diferentes. Por esta razón conviene “ir afinando el canto”, como diría Goytisolo, e ir aprendiendo de los diferentes cultivos que se realizan. En este caso, nuestro colaborador lleva dos decenios cultivando y tiene muy claro cuáles son sus variedades favoritas como he referido en el artículo del número anterior.
Aislamiento térmico
Cualquier avezado cultivador tendrá muy presente el aislamiento. Más aun teniendo en cuenta que en los cultivos hidropónicos existe el factor añadido de la temperatura del agua. La mayoría de plantas y vegetales necesitan que la temperatura del agua no baje de los 15 o 16 ºC. De lo contrario les sería difícil realizar sus procesos de absorción mineral, llegando incluso a la incapacidad si la temperatura es lo suficientemente baja. Entre 20 y 24 ºC el agua estará a una temperatura más que perfecta, aunque cada variedad alberga reminiscencias de su desarrollo evolutivo que guardan una profunda relación con su adaptación al medio como forma de supervivencia. Si la habitación y el armario que utilizamos poseen una cierta capacidad térmico-aislante favorecerá el desarrollo de los ejemplares. Es fundamental tener en consideración las condiciones climatológicas del lugar en el que se realiza el cultivo, habitualmente, en donde uno vive. No es lo mismo cultivar en O Candán, en plena sierra pontevedresa, uno de los lugares más húmedos y con más precipitaciones de toda Europa, que en el Valle de Guadalentín, en la región Murcia, uno de los lugares más áridos de la península ibérica.
El acceso al agua
Texier señala este elemento como requisito, pero en realidad se acerca mucho más a la comodidad que ningún otro de los que propone. De hecho, muchos de ellos serían auténticos sine qua non. Dice: “Si puedes evitar el tener que transportar regaderas desde el otro lado de la casa, te haría la vida mucho más fácil”. En todo caso, es más que evidente que el acceso al agua en sí mismo es más que fundamental. Muchas veces no hay acceso directo en la habitación utilizada para el cultivo. En estos casos la creatividad puede ser una buena aliada. Las personas manitas (si llevan años cultivando lo serán) pueden realizar una sencilla canalización con una manguera y un accesorio tipo “conector stop”, que permite abrir y cerrar el flujo de agua sin necesidad de desplazarse hasta la fuente de distribución. Hay muchas maneras, en todo caso, creo que resulta más interesante, en relación al agua, el acceso a un agua de calidad que no sea excesivamente mineralizada. No es raro disponer de un agua con exceso de sodio (Na), calcio (Ca), sales alcalinas, azufre (S) o cloro (Cl) y posea unos niveles de cloro aceptables. Todos ellos son elementos esenciales, pero en exceso son perjudiciales. De hecho, en un cultivo hidropónico este tipo de agua desestabilizará el equilibrio de la solución nutritiva. Conviene tener mucho cuidado.
El drenaje y la ventilación
El drenaje

Texier propone este punto bajo la misma lógica y en relación al anterior. Sí que es cierto que cuantas más facilidades a la hora de tratar con todo lo que esté relacionado con la higiene que es, prácticamente, todo, será bien acogido. Los cultivos hidropónicos son más limpios que los que utilizan tierra como sustrato. Ahora bien, por esta razón los cultivos hidropónicos no están exentos de riesgo. A lo largo de mis años cerca del cultivo he visto auténticos focos de enfermedad y a cultivadores con descabelladas creencias. Recuerdo a dos concretamente guarros. En uno de los casos, al entrar en la habitación de cultivo, que era el baño, podías percibir un fuerte olor amoniacal. Todo estaba tirado y al sustrato solamente le faltaban champiñones. El otro caso se trataba de unos ejemplares en una terraza. El fenómeno las estaba regando con el agua de una piscinita hinchable de cierto tamaño francamente asquerosa, eso sí, era un rico vergel microbiológico. No se puede ser tan guarro ni se debe ser tan dejado.
La ventilación
La ventilación es fundamental. El aire que no se renueva o aire viciado constituye un aire de menor calidad. Cuando en una habitación no se renueva el aire en éste se acumulan polvo en suspensión, compuestos orgánicos volátiles como gérmenes y otros patógenos. Además, las plantas, como todos sabemos, necesitan una fuente de oxígeno para realizar sus procesos vitales: respiración, en el que producción CO2 y fotosíntesis en el que absorción CO2 y producen oxígeno. Sea como fuere, si el habitáculo en el que nuestras plantas se desarrollan no está bien ventilado, su crecimiento se verá considerablemente mermado. Lo ideal es una fuente de ventilación discreta. Quiero decir que no esté cerca de una entrada o lugar compartido por otras personas. Según las necesidades personales habrá que pensar en una aire más fresco o más cálido, más húmedo o más seco. Para todo ello existen diferentes posibilidades como filtros de carbono, humidificadores, deshumidificadores, etc.
Acceso y ruido en el cultivo
El acceso
No en vano Texier señala este elemento como fundamental. A veces uno se debate entre discreción y comodidad a la hora de decidir dónde disponer el cultivo. Recuerdo otro cultivador no muy experimentado que utilizaba un piso a medio construir en el que para llegar hasta la zona de cultivo era necesario trepar por un andamio de obra. Además, estaba enganchado a la luz, carne de cañón garantizada, más tarde o más temprano. Si tienes un cultivo interior paga regularmente la factura de la luz, este sería, desde mi punto de vista, uno de los mejores consejos que alguien inexperto pudiese recibir. El lugar ha de ser de fácil acceso, y tener suficiente espacio para poder trabajar en el cultivo. En el caso que sustenta el texto se trata de un armario, como he dicho, en una habitación. Aunque es enorme, al estar situado en el centro queda un espacio perimetral suficiente para trabajar y aun para guardar algo de material.
Además de todos los explicados, Texier[3] señala dos elementos más a tener en cuenta en los cultivos hidropónicos, a saber: la gran cantidad de agua que se maneja y el ruido. En los cultivos hidropónicos se utiliza una gran cantidad de agua como parece evidente al menos por el nombre. Por lo que conviene tener en cuenta el suelo de la habitación o los posibles “derrames y goteras” como señala el autor. Por otra parte, los cultivos hidropónicos generan bastante ruido. En primer lugar, hay que considerar el ruido de las bombas que mueven el agua y producen un circuito. En segundo lugar, el ruido del agua al caer contra el agua, aunque no necesariamente, podría llegar a convertirse en un problema. Siempre es posible idear algún tipo de mecanismo o pensar en recurrir a la mentira, asegurando, ante preguntas de algún vecino, que eres un gran amante de las fuentes y en casa tienes una pequeñita, eléctrica por supuesto.
Consideraciones finales sobre hidroponía
Desde mi punto de vista, si hablamos de cultivos relativamente pequeños, recurriría siempre a un armario. En mi experiencia, resulta mucho más sencillo controlar el clima. Aunque tiene sus contras también. Por lo general, cualquier armario ubicado en una habitación, tendrá una limitación mayor en relación a su espacio vertical máximo. Ahora bien, elementos como el aprovechamiento de la luz y el equilibrio de humedad y temperatura serán más fácilmente manejables en un armario. Además, la mayoría de armarios de cultivo están perfectamente adaptados y casi todos están elaborados con materiales ignífugos.
Otros parámetros[4] a destacar y de los que conviene hablar más que someramente son los que siguen:

Aspectos adicionales del cultivo
Humedad
Texier señala[5] que aunque se ha demostrado que una humedad de entre 60 % y 80 % propicia un mayor crecimiento, humedades más bajas que se alejan de “los extremos” son más adecuadas. El grado de humedad requerido irá bajando hasta un 50 % en la etapa de floración. Incluso, en las últimas semanas es adecuado reducirla un poco más. Pero humedad y temperatura están ligadas y el efecto de la primera dependerá de la segunda. Además de la humedad ambiental, humedad relativa, hay que tener en cuenta que las plantas realizarán un proceso de transpiración que producirá humedad. En todos los parámetros se produce una constante necesaria, la “estabilidad”. Los cambios afectan enormemente a las plantas, por esta razón los cambios bruscos pueden incidir negativamente en el proceso de desarrollo de los ejemplares en crecimiento.
Ventilación
Ya he explicado algo al principio, pero no he hablado del CO2. Como todos sabemos, las plantas utilizan dióxido de carbono para poder realizar la fotosíntesis produciendo en el proceso, como he dicho, oxígeno. Ahora bien, las plantas también producen algo de CO2, aunque de día menos que oxígeno y por la noche solamente dióxido de carbono. Las plantas, por lo general, son capaces de absorber más cantidad de CO2 del que hay en el ambiente, incluso del que hay en las ciudades que es, en la mayoría de los casos, más elevado. Esto se debe a origen de las plantas y al entorno en el que han tenido que evolucionar y desde el que han llegado a la actualidad. En el pasado los niveles de oxígeno y dióxido de carbono eran diferentes de los de la actualidad. Por esta razón, utilizar sistemas que incrementan el nivel de CO2 puede favorecer el desarrollo de los ejemplares, aunque no están exentos de riego potencial si no se manejan debidamente.
Luz
La luz es Dios. Cualquier avezado cultivador sabrá captar esta verdad absoluta. Aunque todos los parámetros son importantes porque el cultivo es un elemento orgánico, la luz es uno de los más importantes, también en los cultivos hidropónicos. En dos decenios, los sistemas de luz artificial han mejorado enormemente. La eficacia lumínica es cualitativamente superior en términos de potencia y ahorro. Si utilizamos focos convencionales será más que adecuado utilizar un cooltube para refrigerarlos. Con este tipo de focos, cuanta más potencia más calor. De la misma manera, un reflector adecuado marcará una diferencia nada despreciable. Además de los halogenuros metálicos y el sodio de alta presión, es posible recurrir a los diodos emisores de luz, comúnmente conocido por sus siglas en ingles LED. Texier aporta el dato[6] de la aparición de los LED, en 1907. Desde entonces, ha evolucionado muchísimo. Esta tecnología lumínica es más cara, por contrapunto también es más eficiente y posee una vida útil ampliamente superior a la de los MH y HPS.
El olor
Este será el último de los parámetros que trataré en este texto. El tema del olor es fundamental por la situación legal del cannabis. Es decir, si no se tiene cuidado puede llegar a delatar un cultivo en curso, con más razón aun hacia el final de la floración cuando los ejemplares poseen un aroma más denso y embriagador. Como he dicho en el apartado de ventilación, se puede utilizar un filtro de carbono colocado en el conducto de la extracción de aire. El carbón activo constituye una estupenda herramienta para neutralizar los olores. Su funcionamiento es sencillo, el carbón atrae las sustancias volátiles y las desactiva.

También se pueden adquirir productos químicos que cumplen la misma función: neutralizan las sustancias volátiles que esparcen el olor. Estos productos son principalmente geles. Para un acercamiento más detallado consultar otros autores.[7]
Hasta aquí el texto de este número, en el siguiente seguiré ahondando en elementos interesantes en los cultivos hidropónicos. Saludos.
Enlaces importantes
Referencias
- Texier, W. (2013). Hidroponía para todos: todo sobre la horticultura en casa. Mama Ed. p. 127 ↑
- Ibídem. ↑
- Ibídem y p. 128. ↑
- Wright, M. (1977). El jardín en casa. Barcelona por Editorial Blume. 220-221. ↑
- Ibídem, 132. ↑
- Ibídem, 140. ↑

- Resh, H., M. (2001). Cultivos hidropónicos. Nuevas técnicas de producción. Ediciones Mundi-Prensa.
Texier, W. y Saulina, D. (2014). Cultivo hidropónico de marihuana. Cañamo.
Cervantes, J. (2007). La biblia del cultivador de marihuana. Ed. Van Patten Pub. ↑
Preguntas Frecuentes
P: ¿Qué importancia tiene el lugar de cultivo en la hidroponía?
R: El lugar de cultivo en hidroponía es crucial, ya que las plantas necesitan unas condiciones específicas de espacio, aislamiento térmico, acceso al agua y drenaje para prosperar adecuadamente.
P: ¿Por qué es importante el aislamiento térmico en cultivos hidropónicos?
R: El aislamiento térmico es importante porque ayuda a mantener la temperatura adecuada del agua, crucial para el proceso de absorción mineral de las plantas. La temperatura ideal del agua se encuentra entre 20 y 24 ºC.
P: ¿Cómo se puede asegurar un buen acceso al agua en hidroponía?
R: Asegurar un buen acceso al agua puede facilitarse mediante el uso de canalizaciones y conexiones adecuadas. Es importante que el agua utilizada no sea excesivamente mineralizada para mantener el equilibrio de la solución nutritiva.



