La revolución del vapor

20 mayo, 2024

Los vaporizadores han pasado de ser un aparato de parafernalia más, a convertirse en un utensilio casi indispensable a la hora de consumir cannabis, ya sea de forma lúdica o medicinal.

Hace un año que Cannabis Magazine publicó mi artículo “Breve historia de lo vaporizadores”. Precisamente por eso, este mes hablaremos de lo último en vaporizadores y de la gran evolución de estas singulares máquinas de vapor.

Tabla de contenidos

Del escepticismo al uso habitual

No hace tanto tiempo, cada vez que estaba en una feria cannábica, en una copa o simplemente en una pequeña reunión con amigos, al sacar mi vaporizador todos me miraban raro. Esto ha cambiado de tal forma que ahora me preguntan qué vaporizador voy a llevar. Este hecho, de por sí sorprendente, va más allá, pues los mismos escépticos que antes te tildaban de raro por malgastar (según ellos) el cannabis en tan singulares aparatos, en la actualidad me trasladan cuestiones como: ¿Cuál es el vaporizador ideal para mi consumo? ¿A qué temperatura vaporizo? ¿Cuál es la cantidad más adecuada de materia vegetal? ¿Puedo mezclar variedades? Además, estas preguntas son realizadas tanto por consumidores medicinales como por lúdicos, algo que me alegra especialmente. Esto se debe, principalmente, a una mayor concienciación por parte de los consumidores de cannabis respecto a un consumo responsable. Muchos usuarios quieren reducir los riesgos atribuidos a la combustión.

También ha tenido mucha influencia la calidad del vapor que producen los vaporizadores de nueva generación, la reducción de costes y, por supuesto, el estandarizado consumo de extracciones, sin olvidarnos de la gran predisposición de los médicos por recomendar el uso de los vaporizadores para el consumo de cannabis medicinal.

Extracciones, las grandes aliadas de la vaporización

La popularización de las extracciones (ya sean mecánicas o solventes) es uno de los factores clave en la evolución del mundo del vapor, ya que para su consumo se hace casi imprescindible el uso de estas máquinas. Cada vez son más los artesanos y empresas que comercializan bubblers y clavos especiales para el consumo de extracciones.

Podemos encontrar diferentes modelos, materiales y tamaños. Principalmente se trata de un bubbler (normalmente de cristal) y un clavo, pudiendo ser manuales (con la desventaja de no saber a qué temperatura estamos vaporizando pues los calentaremos con un mechero de llama azul) y electrónicos (disponiendo, estos sí, de termostato y temperatura regulable en la mayoría de los casos). Los clavos tienen diferentes medidas (los más populares están entre los 10 y los 18 milímetros de grosor) y pueden estar fabricados en multitud de materiales.

Hay bubblers de todo tipo y tamaño, llegando a ser, en algunas ocasiones, joyas únicas fabricadas exclusivamente para el consumidor. Estas joyas de cristal tienen la gran virtud de airear e hidratar el vapor (en la mayoría de los casos, ya que algunos no tienen depósito de agua), consiguiendo potenciar el sabor.

¿Hidratamos el vapor?

Tal vez fruto de la evolución del mítico Verdamper o, quizás, debido al uso habitual de bongs para consumir cannabis, cada vez son más vaporizadores que ofrecen la opción de ser conectados a un bong e hidratar así el vapor. De hecho, algunos modelos traen este accesorio de fábrica, ya que son muchos los vaporetas que ponen como condición indispensable para considerar a un vaporizador una buena máquina de vapor: poder hidratar el vapor antes de su inhalación. Otros modelos, sin embargo, están diseñados directamente para su uso en bong o pipa, como las populares “varitas de vapor”.  

Tampoco podemos olvidar que el agua actúa como filtro para el vapor, por lo que, además de ofrecernos un vapor más suave y fresco, limpiará impurezas. Estas impurezas suelen ser restos vegetales que se cuelan por la rejilla de la cazoleta. En el caso de pasarnos de temperatura al vaporizar, también filtrará el humo resultante, obteniendo un vapor/humo más limpio.

Materiales usados para la fabricación de vaporizadores

Los materiales usados para fabricar los vaporizadores de última generación distan mucho de sus predecesores, aunque esto no significa que la evolución haya sido positiva en todos los casos. Es cierto que los vaporizadores de alta gama han cambiado el uso de metales de procedencia desconocida por otros como el titanio o el acero quirúrgico. Otro de los materiales que han quitado en los vaporizadores top son los plásticos de baja calidad. Normalmente se han sustituido por cristal u otros plásticos de mayor calidad como el Plexiglas.

No podemos pasar por alto la escasa calidad de algunos materiales usados para la fabricación de gamas medias y bajas. El descenso de la calidad de los modelos básicos se debe a la reducción de costes en la fabricación. Reducir costes tiene la gran ventaja de conseguir que los vaporizadores sean asequibles para un mayor número de consumidores pero, como consecuencia, estos materiales de dudosa salubridad producen un vapor de poca calidad y enturbian el sabor de nuestras esencias. Tampoco podemos olvidar la desventaja añadida de no conocer si el uso de estos materiales perjudica o no a nuestra salud. Con esto no quiero decir que el abaratamiento de costes sea una desventaja para el vaporeta en todos los casos, pero sí es importante que nos informemos de los materiales usados para fabricar el vaporizador que vamos a adquirir antes de comprarlo.

Vaporizadores portátiles, los más usados

Pese a que los vaporizadores portátiles (por norma general) son menos eficaces que los de sobremesa, son los más usados en la actualidad. Esto se debe, por una parte, a su reducido tamaño, que nos permite llevarlos en el bolsillo; y, por otra, a su precio, que suele ser mucho más bajo que el de los vaporizadores de andar por casa.

Estos modelos, además de tener un reducido tamaño, tienen unos diseños muy bonitos, convirtiéndose en un gadget más de nuestra vida diaria. ¡Ya podemos comprar fundas para el móvil dotadas de un vaporizador incorporado!

Tampoco podemos olvidar la gran autonomía que nos ofrecen. Esta autonomía se ha visto incrementada en los últimos modelos de vaporizadores, pues posibilitan el reemplazo de baterías. Además, pueden recargarse a través de los habituales cargadores de red y coche o de los novedosos cargadores solares. De esta forma, podemos disfrutar de una autonomía casi ilimitada, independientemente del lugar en el que nos encontremos.

Estos modelos tienen una gran aceptación por parte de los consumidores más exigentes y responsables con su salud, ya que suelen estar fabricados en materiales de calidad.

El atomizador: la reducción de un vaporizador

La reducción extrema de un vaporizador (tanto de costes como de tamaño) se ve reflejada en los atomizadores, unas curiosas máquinas diseñadas, generalmente, para el consumo de extracciones (aunque en algunos modelos también tenemos la posibilidad de atomizar hierbas).

Estos singulares vaporizadores suelen carecer de temperatura regulable, teniendo tan solo un termostato que limita la temperatura a unos 240 grados Celsius, por lo que corremos el riesgo de combustión. Otra desventaja del uso de estos aparatos es la dudosa calidad de los materiales en los que están construidos, fruto de la reducción de costes en su fabricación.

También encontramos modelos que permiten regular su potencia, consiguiendo una vaporización mucho más suave, ya que el calentamiento es más dulce y menos agresivo. Estos atomizadores 2.0 están fabricados en materiales de mayor calidad que los básicos, haciéndolos más adecuados para los consumidores medicinales que no quieren (ni pueden) perjudicar su salud mientras consumen su medicina. También hay que destacar que, en la mayoría de los casos, utilizan baterías intercambiables, por lo que, al igual que los vaporizadores portátiles de gama media/alta, tienen una autonomía casi ilimitada. Tal ha sido la aceptación de esta nueva generación de vaporizadores que ya son muchas las empresas y artesanos dedicados a fabricar nuevos accesorios que permiten hidratar el vapor antes de inhalarlo.

Vaporizando en hospitales

Pese a lo que pueda parecer, que los vaporizadores estén en hospitales es una realidad y no una predicción de futuro. Esto se debe a que cada vez son más los médicos, a nivel internacional, que recomiendan el uso de cannabis para tratar ciertas dolencias, y la vaporización sigue siendo él método más eficaz y menos perjudicial para ello. Una de las mayores desventajas era la dosificación dado que el único modelo con certificación médica (en este caso DIN EN ISO 60 60, otorgada en Canadá), fabricado por la compañía alemana Storz & Bickel, carecía de dosificador.

Actualmente esto ya no es un problema. La empresa israelí Syqe Medical ha fabricado un revolucionario vaporizador capaz de dosificar la cantidad exacta de terpenos y cannabinoides que debemos inhalar. Esto se consigue vaporizando unos gránulos naturales (en lugar de las flores) que son creados a medida para cada paciente. Otra gran ventaja es que estos vaporizadores es que están fabricados en las novedosas impresoras 3D, abaratando así los costes. Dichos vaporizadores están siendo utilizados en hospitales de Israel, país que lleva a cabo uno de los programas de cannabis de prescripción médica con más relevancia internacional y que atiende a más de 20.000 pacientes autorizados.

En las ferias y copas cannábicas… ¡se vaporiza!

No podía terminar este artículo del especial de Cannabis Magazine para Spannabis sin alabar y agradecer todo lo que hacen encuentros cannábicos como éste. En la gran mayoría de eventos sólo se puede fumar en la parte exterior, tal y como indica la ley en España. Esto ha propiciado que muchos stands pongan a disposición de sus visitantes vaporizadores. Cada vez son más las empresas especializadas y los fabricantes que están presentes de forma oficial en estos eventos. De esta manera, el vapor ha llegado a muchos escépticos y hemos dado a conocer este mundillo a muchos usuarios que lo necesitaban.

Recuerda que Spannabis es un momento inmejorable para probar multitud de modelos haciendo tu compra mucho más segura y, probablemente, más económica.

¡Yo vaporizo!

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