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Manual del buen vaporeta (III)

En esta tercera y última parte de la guía del buen vaporeta aprenderemos a elegir nuestro vaporizador ideal según el tipo de consumo que hagamos con él. Además, conoceremos las claves para mantener siempre a punto nuestro vaporizador y realizar así una correcta vaporización.

¿Qué vaporizador comprar?

Hoy en día, con la gran expansión de los vaporizadores, que han normalizado en gran medida el uso del cannabis, “qué vaporizador compro” es una de las preguntas que más suelen hacerme. Hace unos años, esta simple pregunta era muy fácil de responder, dado que sólo había un par de modelos recomendables. En cambio, en la actualidad hay cientos de modelos más o menos útiles que nos podrían servir. Por ello, para elegir nuestro vaporizador ideal nos centraremos primero en nuestras necesidades y, una vez la tengamos claras, buscaremos el modelo que más cumpla nuestros propósitos.

Para dilucidar con mayor facilidad nuestras necesidades, nos basaremos en cuatro parámetros:

Cuando ya tengamos claras nuestras necesidades, recomiendo elegir al menos tres unidades de vapor y comparar todas sus características, así como la búsqueda de la opinión de otros usuarios de este vaporizador, ya que de estas opiniones podemos sacar también nuestras propias conclusiones.

Mantenimiento y limpieza de nuestro vaporizador

A pesar de haber elegido correctamente nuestro vaporizador ideal y de tener todo el conocimiento acerca de las temperaturas correctas para vaporizar, sino realizamos un mantenimiento y limpieza periódico de nuestro vaporizador, no conseguiremos una óptima vaporización. De ahí la importancia de mantener nuestro vaporizador siempre a punto.

Para realizar el mantenimiento y limpieza de nuestro vaporizador es importante que conozcamos todas las partes desmontables de este. También es fundamental cerciorarnos de que estas partes pueden ser limpiadas con alcohol o si sólo podemos limpiarlas con jabón, ya que materiales como la silicona o algunos plásticos pueden verse corroídos por el alcohol.

Esta limpieza a fondo se debe realizar al menos una vez a la semana. Si nuestro consumo es elevado, debemos limpiar tanto la cazoleta, que alberga las hierbas, como la boquilla todos los días. Para evitar que esta suciedad produzca mal sabor o incluso bacterias que podrían dañar nuestra salud. Tampoco podemos olvidar que, si nuestro vaporizador tiene cámara de hidratación o utilizamos una pipa o bong para hidratar nuestro vapor, el agua debe cambiarse una vez al día

Seis tips que nunca debe olvidar un experto vaporeta

  1. Siempre debemos conocer todas las características de un vaporizador antes de comprarlo, interesándonos no sólo por su funcionamiento, sino que debemos hacer primar el uso de materiales salubres. No debemos olvidarnos de conocer qué controles de calidad ha pasado el vaporizador en cuestión, y conocer las certificaciones otorgadas, como el imprescindible Certificado Europeo (CE). De esta forma nos estamos asegurando que el uso continuado de nuestro vaporizador no perjudicará a nuestra salud.
  2. Hidratar el vapor antes de ser inhalado suavizará la entrada de éste por nuestras vías respiratorias, consiguiendo que se hidraten, algo muy valorado tanto por los consumidores medicinales –con alguna dolencia respiratoria– como por los recreativos, que ven cómo se potencia el sabor de sus esencias gracias a la hidratación. Para llevar a cabo esta hidratación bastará con conectar nuestra unidad de vaporización a una pipa de agua o bong con ayuda de un adaptador.
  3. Siempre que vaporicemos hierbas, éstas deben tener un 60 % de humedad aproximadamente. De contener menos humedad, el vapor producido será muy seco –aun siendo hidratado–. Por el contrario, si la humedad es mayor el sabor obtenido será más herbáceo. Con las hierbas que contengan un exceso de humedad podemos hacer una pasada previa a baja temperatura, para que se le vaya este exceso y obtener un vapor de mayor calidad.
  4. Las hierbas vaporizadas a baja temperatura pueden ser recicladas para la elaboración de tinturas o aceites. Obteniendo un efecto relajante cuando las usemos. Para el almacenaje de estas hierbas podemos usar un bote al vacío, así nuestras hierbas no perderán más propiedades mientras acumulamos cierta cantidad que nos permita realizar una de las elaboraciones anteriormente mencionadas.
  5. En el caso de vaporizar extracciones, debemos tener muy en cuenta que debe estar totalmente libres tanto de solventes como de materia vegetal, ya que la presencia de solventes puede deteriorar ciertas partes del vaporizador, que no han sido diseñadas para estar en contacto con alcoholes o gases. Además, pueden producir vapores poco salubres. En cambio, si la extracción a vaporizar tiene restos vegetales, al ser vaporizada por encima de los 230 grados Celsius corremos el riesgo de que se produzcan microcombustiones, alterando la eficacia del vaporizador. Este hecho es casi inapreciable a la vista y al gusto, pero, tras producirse esta combustión en diferentes ocasiones, podemos ver como la cazoleta del vaporizador se ennegrece.

No podía terminar este singular manual del vaporeta sin recordar que, a día de hoy, vaporizar es la forma más saludable y segura de consumir cannabis. ¡Yo vaporizo!

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