Mohan Ram en Hugel Kulture

Cada pueblo ha tenido que buscar formas de abonar sus cultivos ya que, como podéis imaginar, no tenían un grow a mano y aunque lo tuvieran no les saldría rentable.

Texto y fotos por Marqués de Esquilache

Por lo tanto, había que buscarse la vida con lo que la naturaleza les daba. Y creedme que la naturaleza nos ofrece muchas posibilidades. En realidad nos ofrece todo lo necesario para obtener cosechas fantásticas. El Hugel Kulture es una técnica procedente de los pueblos del norte de Europa y, en la actualidad, muchos de los mejores cultivos de marihuana se hacen siguiendo este procedimiento que, con toda seguridad, os llamará la atención.

Hugel Kulture significa cultivo bajo tierra, tan simple como eficaz. Tiene muchas vertientes, desde la más elemental hasta las mucho más complejas y eficaces. Comenzamos describiendo la más simple y después hablaremos de cómo la mejoró nuestro protagonista, un experto cultivador de exterior que investiga todas las técnicas milenarias que encuentra y generalmente obtiene cosechas francamente extraordinarias.

Hugel Kulture significa cultivo bajo tierra, tan simple como eficaz

Se trata de hacer un agujero en el suelo de aproximadamente un metro de profundidad… y tantos metros de largo y ancho como quieras que sea tu cultivo. Lo decisivo es la profundidad: un metro, más o menos. Una vez hecho este agujero, se trata de echar dentro troncos de madera y después cubrirlos de nuevo con la tierra. Cuanto más pequeños sean los troncos menos tiempo se necesitará para descomponerlos. Porque, precisamente, es la descomposición de la madera lo que enriquecerá el suelo. Por ello, es mejor que rompamos cada tronco en piezas del tamaño de una caja de fruta, más o menos. Como ya hemos dicho, a continuación se vuelve a cubrir el agujero con la tierra que hemos sacado y ya está. Bueno, no del todo, ya que el primer año todavía no es muy eficaz ya que la madera no ha llegado al punto de descomposición necesario para obtener el máximo de eficacia de esta técnica. A partir del segundo año ya se notan los resultados y a partir del tercero es espectacular.

Mohan Ram
Mohan Ram

Sin embargo, en este sistema hay que tener en cuenta una serie de circunstancias de suma importancia. Para empezar, no vale cualquier tipo de madera. No vale ningún tipo de conífera (pinos, cipreses, abetos, etc.). Lo ideal son los árboles de madera blanda, como los chopos (populus alba y populus nifra), sauces llorones (salix babilónica) o madera dura como los olmos (ulmus minor), acacias (robinia falsa acacia) y muchas más que tenemos en toda España y en todo el mundo. En realidad, lo ideal es una combinación de ambos tipos. La madera blanda se descompondrá antes, permitiendo que el cultivo sea eficaz antes, mientras que la madera de los olmos tardará mucho más. Es como si dijéramos “de liberación lenta”. De los EE.UU. nos llegan informes de cultivos que no han sido abonados durante 30 años. Por supuesto, esto depende de la cantidad de madera que metamos en el agujero y de la calidad de la madera. Pero no olvidemos que España está repleto de olmos, de chopos y de sauces. Así que en nuestro país, el Hugel Kulture es algo que se puede realizar con suma facilidad. ¿Su gran dificultad? Pues que hacer un agujero tan hondo es una tarea pesada. Nuestro protagonista  recomienda hacerlo poco a poco.

La tierra de mi terreno es muy arcillosa, demasiado para el cannabis. Por lo tanto decidí enmendarla un poco.

Mezcló su arena original con la misma cantidad de arena de río. Una vez hecho esto añadió una considerable cantidad de paja y estiércol de caballo y finalmente desmenuzó piedras de cuarzo, muy abundantes en su zona, para que aportaran energía al conjunto. No sigo con el tema del cuarzo porque es tan interesante, importante y energizante, que creo que bien valdría la pena un reportaje tan solo dedicado a este mineral cargado de fuerzas telúricas: la energía que sale del planeta.

No contento con esto, esparció una considerable cantidad de estiércol de sus gallinas que ya estaba seco. Es muy importante que el estiércol esté seco ya que si está todavía húmedo tan solo contiene 1-1-1 de N P K. Sin embargo, una vez seco, el N P K asciende hasta 4,9-5-4,9. La diferencia es importante.

Mohan Ram
Mohan Ram

Puse el estiércol a la sombra en verano y en menos de 15 días estaba completamente seco. Después lo tamicé hasta convertirlo en un polvo lo más fino posible que fui esparciendo por todo el sustrato.

Lógicamente, nuestro cultivador comenzó a colectar el estiércol meses antes para así disponer de buena cantidad, lo cual consiguió con creces con tan solo 10 gallinas y un gayo.

Otra cosa que hizo, a mi juicio muy importante, fue añadir greda volcánica en gran cantidad. Además de ser el mejor oxigenador del sustrato, suelta un fino polvillo repleto de minerales orgánicos que las bacterias y microbios se comerán, defecarán y así enriquecerán mucho más el sustrato. Imaginad todo este mejunje descomponiéndose bajo tierra durante un año, dos años, tres años… Miles de microorganismos que en breve se convierten en millones, en billones, en trillones… En la milenaria korean natural farming, a mi juicio la mejor técnica de cultivo orgánico que cualquier cultura haya creado, tienen una premisa absolutamente ineludible si quieres obtener productos de gran calidad: “alimenta tu suelo, no tus plantas”. Esta verdad como un templo significa, entre muchas más cosas, que si pones un árbol o planta en un suelo fértil, rico en micro vida y nutrientes, no tendrás que abonar en absoluto y aún así obtendrás un resultado espectacular. Lógicamente, esto es relativo ya que hay que tener en cuenta la cantidad de suelo fértil que precisa la planta que decidas poner. Una planta de cannabis, en exterior, tendría todo lo necesario y más con unos 40 litros de volumen de suelo fértil. Si cultivas en interior y usas macetas pequeñas, lógicamente, tendrás que cultivar de otra manera así que el Hugel Kulture no tendría ningún sentido.

Micro bacterias

Me sigue sorprendiendo mucho que en España la gente no tenga mucha idea del beneficio de los seres más pequeños de la cadena alimentaria del planeta. Y los animales que más directamente se aprovechan de ellos son las lombrices, que a su vez son el mejor indicativo de la salud y fertilidad de un suelo. Permitidme ilustrar esto con una anécdota que me sucedió en mi terreno. Tenía una compostera artesanal hecha con pallets que permaneció en el mismo lugar durante 3 años. Por razones que no vienen al caso las tuve que quitar de su lugar. El mismo día en que retiré el compost hecho y también los pallets que protegían el producto de mis voraces gallinas, en menos de 10 minutos mis fieras gallináceas estaban como locas en lo que había sido mi compostera. Lleno de curiosidad me acerqué y pude observar cómo las gallinas se estaban dando un banquete de lombrices. Emocionado cogí un azadón y cavé unos 30 centímetros de profundidad. Me quedé asombrado… ¡estaba repleto de lombrices! Los beneficios de que tu suelo esté repleto de lombrices son incalculables. Como ya sabemos, se zampan toda la materia orgánica y microorganismos que encuentran para después defecarlas en forma de fina papilla que las raíces adoran.

Por si fuera poco, tunelan el suelo lo cual es la mejor manera de atraer y retener el oxígeno. En aproximadamente el 80% del suelo español, la tierra es arcillosa, muy arcillosa. Fijaos cuando os metéis en pistas forestales un día lluvioso. ¿Os dais cuenta de que los charcos tardan incluso días en secarse? ¿Y por qué? Sencillamente porque la arcilla es tan densa que no drena. Cualquier raíz que se encuentre allí tendrá que soportar el tener sus raíces en agua durante días. Y esto es de lo peor que le puede pasar a nuestras plantas preferidas.

Pero dicho esto, me pongo en el lado opuesto. Cuando nuestros suelos arcillosos se secan, se vuelven tan duros como lo que son: arcilla. Tan duros como muchos productos que durante siglos hemos utilizado, tales como los botijos y muchos más. Entonces, imaginad cómo se sienten las raíces aprisionadas en arcilla seca. ¿Solución? No permitir que el suelo se seque del todo. Pero, como ya hemos dicho, que el suelo esté permanentemente mojado es muy pernicioso para las raíces del cannabis. ¿Conclusión? La tierra arcillosa sin enmendar no sirve para el cultivo de marihuana, aunque puede ser viable en el cáñamo industrial. El cáñamo industrial, que en España se cultivaba hasta los años 50, fecha en la que los Estados Unidos declararon unilateralmente la War on drugs (guerra a las drogas), tiene raíces más fuertes que el cannabis que nosotros cultivamos y consumimos. Además, como crecen juntos machos y hembras, todas las hembras producen centenares de semillas. Con que de cada 10 semillas una germine y se desarrolle, es rentable para uso industrial. Pero imagínate comprándote 100 semillas en un grow para que solo 10 te germinen… la marihuana sería mucho más cara que el oro.

Detalle de los tricomas
Detalle de los tricomas

Dicho esto, volvemos al Hugel Kulture y vemos cómo, sobre todo con los troncos de madera en descomposición, una tierra originalmente arcillosa y nefasta para el cultivo de buen cannabis medicinal y/o lúdico, se convierte en un sustrato esponjoso, de color negro y con un fuerte, penetrante y agradable olor a tierra sana, a planeta fértil, a vida…Por si fuera poco, este ecologista cannábico, también practicante de la disciplina bonsái, realiza una enmienda del suelo verdaderamente única en todo el mundo a excepción de Japón, Corea, India y poco más. El primer año permite que las malas hierbas crezcan libremente. Parece una contradicción ya que, supuestamente y según una creencia popular poco contrastada, se comen los nutrientes. Aparte de que esto no es así exactamente, los beneficios obtenidos superan a los perjuicios. Las malas hierbas, con sus muy poderosas raíces, tunelan la tierra más dura, lo cual supone otra fuente más de oxigeno Al final de su ciclo vital, mueren, se descomponen en el lugar donde estaban y devuelven todos los nutrientes que habían cogido del suelo. Pero nuestro protagonista realiza una poda de las malas hierbas que impide que roben nutrientes del suelo y hace que liberen muchos nutrientes además de tunelar el sustrato.

Lo aprendí en Japón durante un curso de bonsái que hice allí. Los jardineros de los parques públicos eliminaban las malas hierbas con unos pequeños lanzallamas.

Haciendo esto, la mala hierba moría pero las raíces quedaban intactas, repletas de nutrientes orgánicos que se iban liberando poco a poco. En España, la mayoría de la gente elimina las malas hierbas con herbicidas. Herbicidas que sí matan las malas hierbas, pero que también exterminan toda la micro-vida existente. En definitiva, es mucho peor la solución que el problema. Y haciéndolo así, nuestro cannabicultor acaba con sus malas hierbas pero enriqueciendo más y más su suelo cada temporada.

Por último, cada año utiliza lo que podríamos llamar el “trabajo del hielo”. No es ni más ni menos que lo que aquí llamamos barbecho. Tan pronto cosecha la planta, bien con un azadón o con una mula mecánica, remueve todo el suelo. Allí quedan las raíces de las malas hierbas que quemó y, por supuesto, las raíces de sus plantas de cannabis. Esto, que de por si es ya muy positivo como enmienda del suelo, tiene además una función especialmente positiva en todo tipo de suelos y más aún en los arcillosos. Porque, efectivamente, durante los meses más fríos del invierno, toda esa tierra que el azadón ha dejado en forma de terrones de tierra, se congela. Como la tierra está húmeda por las lluvias del otoño, al congelarse se expande. Es como cuando se deja el agua en las piscinas durante el invierno. Habréis visto que se suelen dejar troncos de madera flotando para que cuando el agua se congele y se expanda, no rompa las paredes. El hielo va fracturando el tronco de madera, que es menos resistente que el hormigón de las paredes de la piscina. Cuando en nuestro cultivo dejamos la tierra en barbecho, el hielo rompe el sustrato. Es decir, lo deja mucho más suelto una vez que pasa el frío y la tierra se descongela. Queda como una fina harina que a las raíces les resulta mucho más fácil de tunelar.

El día 8 de junio, nuestro cultivador puso tan sólo una semilla de Mohan Ram a germinar:

 “La dejé unas 30 horas en un vaso de agua sin cloro. Pasado este corto espacio de tiempo la puse en una macetita de medio litro, de plástico marrón, que rellené con tierra Light Mix.

Este sustrato cuyo componente más importante es la turba rubia (Sphagnum), es inerte. Es decir, no contiene nutrientes. Es mejor germinar una semilla en un sustrato así, con turba rubia y sin nutrientes, porque es muy ligero. Al ser tan ligero y esponjoso, las raíces se desarrollan a gran velocidad, objetivo que perseguía nuestro cultivador. Cuanto antes la pequeña maceta esté repleta de raíces, es decir, que tenga un cepellón potente, antes se podrá traspasar a su suelo definitivo, en nuestro caso el Hugel Kulture, y antes comenzará a convertirse en una planta grande, fuerte y sana.

Algunos os preguntaréis si el hecho de ser inerte, sin nutrientes, no es malo para el desarrollo de la semilla. Pero no es así. ¿Por qué? Porque las semillas contienen una importante cantidad de nutrientes que le permite dedicarse a extender sus raíces más tiempo antes de tener que dedicarse a buscar comida. Probablemente, en todo el mundo verde no exista una planta tan especializada genéticamente como el cannabis. El cannabis es una planta que se dedica en cuerpo y alma a lo que le toca en cada fase de su vida. Si está en crecimiento vegetativo se pone a crecer y nada más. Si está cogollando no hace más que eso: cogollar. Por este motivo, si una planta está carente de nutrientes o padece cualquier problema que dificulte su vida, tendrá que parar de hacer lo que le toca por tiempo y dedicar gran parte de sus energías a solucionar el problema. Esta característica del cannabis hace que la marihuana de mejor calidad dependa, a parte de una buena genética, de lo bien o mal que se haya hecho el cultivo.

Mohan Ram
Mohan Ram

Y nada más, no se hizo nada más que regar durante la corta vida de la Mohan Ram, ya que es una índica muy tempranera. La Mohan Ram es todo un estudio serio de cannabis medicinal. Es un verdadero analgésico natural. Su efecto es como debe ser una planta cuyos genetistas se han dejado la piel para conseguir verdadera medicina que igualmente tenga todo un efecto medicinal. Personalmente, soy de los que imagino el futuro del sector cannabico “con bata blanca”. Imagino a los dependientes de los mejores grows llevando la típica bata blanca que usan médicos, farmacéuticos etc. Si se cultiva una genética concreta con fines medicinales, creo que es esencial que el cultivo sea lo más orgánico, ecologista y biodinámico posible. Y os prometo que la Mohan Ram cultivada en un sistema totalmente orgánico y natural como el Hugel Kulture, es una verdadera medicina. Soy un hombre camino de los 60 y he descubierto en esta planta un alivio impagable para una ciática que me tiene blasfemando todo el día. Y que no se me olvide mencionar su efecto anti insomnio tan agradecible.

El 30 de septiembre coseché una mata de casi tres meses repleta de cogollos duros, muy resinados, muy pringosos y además muy productiva

Tan entusiasmado estaba su propietario que, tras un buen secado, a la sombra, en penumbra y todo lo más fresco que se puede conseguir a finales de septiembre en la Comunidad de Madrid, decidió hacer un curado decente:

“Había ido coleccionando durante tiempo las típicas cajas de madera para las botellas de vino. Es madera de pino, que aunque no es tan buena como la madera de cedro, es barata y realmente muy buena para un curado acojonante

Creo firmemente que aquellos que tengáis en mente un cultivo de lo que sea, debierais plantearos llevar a cabo un Hugel Kulture. Si tenéis la suerte de vivir en algún pueblo seguro que conocéis a algún vecino que tiene una retroexcavadora y os hace un agujero por nada o muy poco. Y si no, pues siempre podéis hacerlo con el azadón (para chicarrones fuertes) y hacer un cultivo pequeño. Y, sobre todo, siempre, siempre, siempre… ¡usad semillas de calidad!

https://www.cannabismagazine.net/mohan-ram-en-hugel-kulture/

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