Descubre cómo identificar la mosca blanca, sus daños en cultivos y los mejores tratamientos bio-ecológicos para prevenir y eliminar esta plaga.
Por Víctor Bataller
Hace poco que hemos entrado en una nueva estación del año y ya podemos observar cómo unos pequeños dípteros voladores, a los que conocemos por su característico color blanco, inundan el ambiente. Sólo tenemos que pasar cerca de una planta para ver una fina “nevada” voladora que nos anuncia la llegada de una de las plagas fitopatógenas más problemáticas. Las moscas blancas son, sin duda, una de las más famosas y de las más fáciles de controlar, si no fuese por la capacidad que poseen de transmitir virosis a plantas sanas. Conoceremos las tres más conocidas y la forma de control más eficaz empleando métodos naturales.
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¿Qué es la mosca blanca? ¿Cómo identificar la mosca blanca en las plantas? ¿Qué daños causa la mosca blanca en los cultivos? ¿Cuáles son las especies de mosca blanca más comunes? ¿Cómo combatir la mosca blanca de forma ecológica? |

Las moscas blancas son artrópodos del orden Hemíptera, suborden Homóptera y familia Aleyrodidae. Son originarias del Medio Oriente, en el continente asiático, y en un corto plazo de tiempo se dispersaron por diversas regiones europeas. Hace dos décadas apareció el denominado “biotipo B”, más agresivo que el original y adaptado a las condiciones de continente americano. Éste, además de producir daños directos derivados de succionar savia y formar melaza, tiene el peligro añadido de ser vector de transmisión de virosis. Este biotipo más agresivo es el que también ha llegado a nuestros campos y plantea una cantidad de retos e inconvenientes considerables. Son polífagas en cientos de plantas, que van desde las solanáceas, crucíferas o umbelíferas hasta especies endémicas como las euphorbias.
Las moscas blancas presentan cuatro estados biológicos: huevo, larva (en la que se diferencian fase I, fase II y una posible fase III), ninfa (muy similar a las pupas pero sin la formación de capullo totalmente diferenciado) y adulto. Hay especialistas que al estado de ninfa la denominan larva-pupa porque durante el primer momento de este periodo el insecto continúa alimentándose para dejarlo al final del mismo.
Pasamos a desarrollar de forma más concreta las tres más características y que, con casi toda probabilidad, serán las que nos encontremos en nuestros cultivos.

Mosca algodonosa de los cítricos (Aleurothrixus floccosus)
Aunque su nombre común nos haga entender una posible afinidad por determinados cultivos, la verdad es que ataca numerosos grupos de plantas (cáñamo, palmeras, cítricos, ornamentales, etc.). La hembra pone sus huevos, que son de forma ovalada y alargada, formando círculos y se quedan pegados a la hoja. Su color es amarillo claro al principio, pero luego se va oscureciendo poco a poco hasta quedarse totalmente negro en el momento de la eclosión. Sus larvas tienen la forma de una escama aplastada que queda pegada a la hoja, las de primera fase tienen patas y las de segunda fase las pierden.
El adulto es una mosca muy pequeña de apenas un par de milímetros de longitud con un par de alas (que es lo que caracteriza a los dípteros como la mosca común) de color blanco y el cuerpo de color amarillo, cubierto de un polvo de naturaleza cérea a modo de protección contra las inclemencias meteorológicas. Son chupadores gracias a su pico totalmente articulado. Habitan en el envés de las hojas más nuevas y, pese a que vuelan poco, el viento las puede mover con suma facilidad. Puede completar de cinco a seis generaciones anuales y su ciclo biológico está entre uno y cuatro meses según la época del año.
Al formar colonias genera una gran cantidad de melaza que le sirve para protegerse y evitar pérdidas de humedad, lo que provoca una reducción de la fotosíntesis y de la respiración de las plantas donde se depositan. Por culpa de su acción chupadora también debilitan la brotación y pueden llegar a producir la defoliación.
Su control no es muy complejo pero sólo si partimos de la base de que no se forman colonias, por lo que hay que comenzar los tratamientos con los primeros individuos. Estos se aprecian claramente a simple vista en el envés de la hoja y en ocasiones también sobre el haz, por lo que se recomienda un reconocimiento periódico que debe realizarse casi todos los días si las temperaturas son elevadas. También existen placas adhesivas cromáticas que las atraen y las atrapan permitiéndonos conteos diarios que nos dejan visualizar la evolución de la plaga. A diferencia del resto de moscas blancas la Aleurothrixus floccosus forma la característica melaza “algodonosa” que la llega a cubrir por completo y que la protege de los productos fitosanitarios por lo que para poder llegar a ella es ideal emplear un oleato potásico como nuestro Oleatbio, sólo o en combinación con otro producto, vigilando que el pH de la solución insecticida no suba más de 7, porque esto le restaría eficacia al tratamiento. Para corregir el pH se puede emplear ácido cítrico.

Mosca blanca del algodonero o de la patata (Bemisia tabaci)
Es también originaria de Asia. Los huevos son elípticos y asimétricos. La hembra pone los huevos en el envés de las hojas aunque en casos aislados también los puede poner en el haz. Son depositados creando formas irregulares o en semicírculos y en ocasiones pueden estar protegidos por un recubrimiento de secreción cerosa blanca, aunque no siempre.
El estado larvario dura aproximadamente un mes. Son ovaladas, achatadas, de color amarillo claro y transparente. En todas las fases larvarias (que son tres) siempre se alimentará de la savia de la planta: en la primera fase casi no se mueve, en la segunda fase ya posee patas e incluso antenas y en la tercera fase aumenta el tamaño y es casi transparente.
En el estado de ninfa deja de alimentarse y adquiere un color verdoso amarillento, empieza a abultarse y se hacen visibles dos ojos rojos muy característicos de ésta mosca en particular y que perduran hasta su muerte. Los adultos presentan un par de alas blancas dispuestas de forma idéntica que en la “mosca blanca de los cítricos” aunque, a diferencia de éstas, están separadas entre sí. Son totalmente paralelas, de aspecto ceroso y blanco, mientras que en la A. floccosus están superpuestas. El cuerpo es amarillo, con esos ojos rojos característicos. El ciclo del adulto suele ser de dos a tres semanas, con un intervalo de temperaturas óptimo entre los 30 y los 33 ºC.
También succiona savia de la planta e incluso inyecta una serie de toxinas, lo que ocasiona manchas cloróticas, deshidratación, parada y ralentización del crecimiento. También segrega una melaza en forma de gotas transparentes y con cierto tono amarillento que sirve de sustento a determinados hongos como la famosa negrilla (Cladosporium sp.) provocando la asfixia vegetal y dificultando la fotosíntesis.
Pero sin duda, el mayor inconveniente que provoca es la transmisión de virosis, hasta el punto de que en cultivos como el de tomate ha provocado una crisis tan grave que el sector jamás podrá recuperarse en regiones completas que históricamente han vivido de este cultivo. Esto ocurre tanto con las larvas como con los adultos y es provocado porque succionan la savia de plantas enfermas y luego pasan a realizar la misma acción en plantas sanas. La sintomatología comienza a manifestarse a partir de varios días y depende del tipo de virus pero, en general, podrían aparecer mosaicos en las hojas de color marrón, amarillo o violeta, ramas extremadamente cortas y otras extremadamente largas, parada o ralentización del crecimiento, síntomas de deshidratación, clorosis, hojas y ramas enrolladas, mermas considerables en la producción y en muchos casos muerte o paralización total o parcial del cultivo.
Está claro que lo principal es prevenir la transmisión de la virosis pues un único individuo puede provocar la muerte de una o varias plantas. Se deben emplear, primeramente, trampas de conteo o de detección como las trampas cromáticas adhesivas ya mencionadas, principalmente de color azul o amarillo, y suspendidas en el aire con un cordón desde el techo. También ayudan el empleo de métodos culturales como:
- Eliminar las malas hierbas de los alrededores del cultivo y los restos de cosechas.
- Se debe procurar el empleo de plantas sanas.
- Cubrir el cultivo (si es posible) realizando un umbráculo con malla antiplagas, teniendo en cuenta que si los individuos consiguen entrar o ya están dentro esta malla mejoraría sus condiciones para vivir.
- Uso de variedades resistentes a virosis.
En el mercado existen también numerosos fitosanitarios recomendados para su control pero su uso debe estar condicionado a mojar bien el envés de la hoja por lo que la boquilla de pulverización debe ser orientada de abajo hacia arriba.
No nos olvidamos de depredadores naturales como los chinches, sobre todo el Macrolophus caliginosus, que se alimentan de larvas de mosca blanca. Tanto éste como el Macrolophus nubilus pueden ocasionar daños a la planta cuando queda poca plaga, pero los daños causados suelen ser escasos. También los Orius, que son depredadores de trips, se alimentan en ocasiones de larvas de mosca blanca. Entre los parasitadores destacan el Eretmocerus mundus y Encarsia formosa.

Mosca blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporiorum)
La hembra realiza la puesta en el envés de la hoja, pudiendo tener disposición circular o bien quedar dispersa. Sus huevos son de color amarillo, forma elíptica y con un pedicelo que la mantiene adherido a la planta. Al igual que la B. tabaci, durante su desarrollo se va tornando de un color negro y brillante. La larva presenta tres fases, tiene un par de ojos rojos muy simples y ya desde el primer momento es muy móvil gracias a sus tres pares de patas, amarilla transparente, de forma elíptica y con un par de antenas. Cuando se fija a la hoja desaparecen las patas y las antenas adquiriendo aspecto de escama y segrega melaza por el recto. Va aumentando de tamaño hasta que pasa a ninfa, en donde presenta diversos filamentos en su contorno y los característicos ojos rojos, pero ya compuestos. Forma una especie de pupa al final de este periodo con paredes laterales verticales y unas espinas muy apreciables.
El adulto es de color amarillo brillante y alas con aspecto blanquecino, paralelas pero algo superpuestas entre ellas. Presenta un mínimo de cinco a seis generaciones anuales. Los adultos se localizan principalmente en el envés de las hojas y en los brotes jóvenes. A los adultos es fácil verles volar sobre la planta, y tanto ellos comos sus larvas se alimentan de la savia de la planta inyectando igualmente por su saliva sustancias tóxicas. También segregan melaza que producen sobre todo las larvas, lo que puede inducir al desarrollo de negrilla y es un importante vector transmisor de virosis.
Entre sus depredadores naturales destacan igualmente Macrolophus sp. y Eretmocerus sp. Como parasitador destaca la Encarsia formosa.
A la hora de establecer los tratamientos fitosanitarios para el control de la mosca blanca debemos tener en cuenta varios aspectos previamente. Debemos saber si tenemos fauna auxiliar de forma espontánea o si queremos realizar sueltas. Si vamos a emplear un insecticida que no va a respetar la fauna útil, debemos saber si ya la hay y, si no, debemos realizar las sueltas después de la aplicación. También debemos saber la forma de actuar de la materia activa con respecto al insecto, es decir, si actúa por ingestión, por contacto, por inhalación, etc. Por otro lado, necesitamos saber si actúa en alguna de las fases biológicas del insecto, en varias o en todas. También es importante conocer otras características como su biodegradabilidad, sus condiciones ideales de disolución, etc. Partiendo de esta base y de estos condicionantes podemos establecer las siguientes recomendaciones:
Oleato potásico: sobre todo puede utilizarse para descomponer la melaza que se genera y para eliminar los huevos. Además, es recomendable su uso en combinación con cualquiera de los siguientes productos citados, pero bajando siempre el pH: se echa el jabón, se mide el pH, se corrige hasta un máximo de siete y por último se echa el segundo producto. Las dosis recomendadas si se emplea sólo debe estar entre el 1’5 y el 2 %, y si se usa con otro producto entre el 0’7 y el 1 %. No aplicar el producto con mucha temperatura, ni realizar mezclas con derivados algínicos, productos con aminoácidos, productos con cobre o con azufre ni con productos de acción mojante. A la hora de su aplicación emplear gafas de protección para los ojos y no verter el sobrante a las alcantarillas o al medio, lo puedes reutilizar para tu higiene o la de tus animales. Respeta la fauna auxiliar. Actúa por contacto exclusivamente por lo que se debe mojar bien toda la planta, sobre todo el envés.
Aceite de neem: es un maravilloso repelente e inhibe los cambios de la fase biológica, sobre todo en el huevo, pues evita su eclosión. Es un producto que actúa por ingestión y por contacto. Es muy biodegradable y el jabón puede ser un buen acompañante para mantener la persistencia, siempre y cuando el pH sea óptimo. Las elevadas temperaturas aumentan su efecto pero el sol lo degrada rápidamente por lo que es ideal aplicarlo al atardecer. Si es un aceite, las dosis deben estar comprendidas entre cinco y diez c.c./litro y si es un extracto o un oleoextracto las dosis están entre uno y dos c.c./litro (estos últimos presentan cierta sistemia, pero muy localizada). Repetir el tratamiento cada siete días al menos tres veces consecutivas en época de plaga, aunque se deje de ver infestación. No precisa protección para el aplicador y no provoca problemas al medio ambiente. No respeta algunos de los insectos empleados como depredadores o parasitadores, sobre todo los que, una vez haya desaparecido la plaga, se alimentan de la planta. Para el caso concreto de la mosca blanca no desaconsejo su uso.
Piretrinas naturales: ataca el sistema nervioso de los adultos y de las larvas y actúa por ingestión y por contacto. Debemos emplear máscara para nariz y boca, gafas para los ojos, ropa y guantes (no es necesario que sea impermeable). En caso de no combinarlo con el jabón, debe usarse con un producto de acción mojante (aceite parafínico, resina de pino, etc.). Ataca a toda la fauna útil por lo que se deben realizar sueltas posteriormente a la aplicación o aplicar piretrinas cuando sepamos que las condiciones climáticas disminuyen los depredadores y parasitadores y aumentan las plagas.
Extracto de ajo: es el repelente más usado y su uso debe ser acompañado de otro de los productos citados previamente. Sus dosis deben ser las indicadas expresamente por el fabricante para evitar olor y sabor en la cosecha. Respeta la fauna útil y no requiere de medidas de protección.
| Tratamiento | Modo de acción | Dosis recomendada | Ventajas principales | Precauciones |
|---|---|---|---|---|
| Oleato potásico | Descompone la melaza y elimina huevos por contacto | 1,5–2 % solo / 0,7–1 % combinado | Respeta fauna auxiliar, fácil de aplicar | Ajustar pH ≤ 7, no usar con cobre, azufre o aminoácidos |
| Aceite de neem | Inhibe el desarrollo y actúa por ingestión y contacto | 5–10 cc/L (aceite) / 1–2 cc/L (extracto) | Repelente eficaz, biodegradable | Aplicar al atardecer, puede afectar depredadores |
| Piretrinas naturales | Afecta sistema nervioso de adultos y larvas | Según fabricante | Rápida acción, eficacia inmediata | No respeta fauna útil, requiere EPI, repetir sueltas de depredadores |
| Extracto de ajo | Repelente natural, acción preventiva | Según fabricante | Respeta fauna útil, seguro para el aplicador | Puede dejar olor/sabor en cosecha si se abusa |
| Trampas cromáticas | Captura adultos por atracción visual | Colocar varias en el cultivo | Económicas, permiten conteo de plaga | No eliminan colonias establecidas |
| Fauna auxiliar (Macrolophus, Encarsia, Eretmocerus) | Depredan larvas y ninfas, o parasitan huevos | Según plan de sueltas | Control biológico natural, sostenible | Necesitan condiciones favorables y baja toxicidad ambiental |



