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Nutrientes secundarios en el cultivo de cannabis

El nitrógeno, el fósforo y el potasio son los nutrientes primarios que precisan las plantas para su metabolismo junto con el oxígeno, carbono e hidrógeno que obtienen del agua y el aire. Sin embargo, son necesarios otros diez elementos para que lleven a cabo un correcto desarrollo.

Estos son los macronutrientes secundarios (calcio, magnesio y azufre) y los micronutrientes u oligoelementos (hierro, boro, manganeso, cobre, cloro, zinc y molibdeno). En el artículo anterior estuvimos viendo las funciones de los macronutrientes primarios y, en este, trataremos los secundarios.

Nutrientes secundarios

Este grupo de nutrientes está formado por tres elementos, que son el calcio, el magnesio y el azufre. Por lo general, el cannabis requiere una cantidad considerable de ellos para su correcto desarrollo tanto en crecimiento como en floración, especialmente de calcio y magnesio. No obstante, estos suelen encontrarse en cantidades suficientes en el suelo y en el agua, por lo que no acostumbran a ser añadidos a la solución nutritiva, o bien se agregan en bajas dosis a través de la aplicación de fertilizantes y estimuladores.

Cultivo Scrog

 El calcio

Todos los elementos nutritivos tienen un papel específico en la nutrición de las plantas. En este caso, el calcio forma parte de la estructura de paredes y membranas siendo uno de sus componentes principales. Además, participa en diversos procesos metabólicos, ejerciendo un efecto regulador y mejorando la salud de las plantas cuando se asimila de forma óptima. A diferencia de otros elementos, la absorción y transporte del calcio en la planta se realiza de forma pasiva.

Hay ciertos nutrientes que son trasladados por el floema (tejido conductor responsable del transporte de nutrientes) desde las hojas más viejas hasta las más jóvenes. A estos se les conoce como nutrientes móviles. Al poder ser transportados desde las hojas senescentes hasta las de formación más reciente, sus carencias se manifiestan en las partes bajas de las plantas.  El calcio, en cambio, es un nutriente inmóvil, ya que muy difícilmente podrá ser movilizado una vez se haya asimilado, por lo que su deficiencia se mostrará en los ápices.

El déficit de calcio se traduce en clorosis de las hojas jóvenes, en las que también aparecen manchas de color cobrizo en las puntas; tallos débiles y quebradizos que se rompen con facilidad; lentitud o retraso en el crecimiento y desarrollo, viéndose afectada la producción floral; menor capacidad de absorción de nutrientes; y menor resistencia plagas y enfermedades.

Normalmente, muchos de los abonos que utilizamos para el cultivo llevan un aporte de este nutriente. Sin embargo, es posible que en algunos casos este no sea suficiente. La deficiencia de este elemento es más común en cultivos hidropónicos o aeropónicos en los que o bien no se utiliza sustrato o, si se utiliza, es inerte y no retiene nutrientes. Además, esta clase de cultivos suele realizarse con agua osmotizada o destilada y por tanto carente de minerales. Si utilizas este tipo de agua para regar o para la solución nutriente, deberás añadir  calcio y magnesio para compensar su ausencia. Para hacerlo, hay que agregar dos partes de calcio por cada una de magnesio hasta llegar a una EC de 0,45 ms aproximadamente.

Un exceso de calcio asimilable en el sustrato también tendrá consecuencias negativas y puede ser difícil de detectar. Además de verse reflejado en un retraso del desarrollo, puede causar otros desórdenes por su interacción con determinados macro y micronutrientes como por ejemplo el antagonismo con el potasio, el magnesio o ciertos microelementos (Fe, Mn, B, Zn). Lo que significa que cuando se encuentra en exceso en el medio radicular, puede bloquear la absorción de estos. La acumulación de calcio en el sustrato también provoca una subida del pH en el mismo, pudiendo llegar a producirse la precipitación de los fosfatos en la solución del suelo, es decir, pueden volverse indisolubles y no asimilables, dando lugar a una carencia de fósforo. La principal causa del exceso de calcio suele ser el uso de agua corriente muy dura o la adición de fertilizantes que lo contienen en cantidades elevadas, sobre todo en el cultivo en macetas, donde este se queda depositado. Para evitar que esto ocurra, realizaremos al menos un trasplante antes de la floración y lixiviaremos regularmente el sustrato con abundante agua. Lo más aconsejable es hacerlo una vez cada quince o veinte días.

El magnesio

El magnesio influye en diversos procesos metabólicos de las plantas como la formación de clorofila o la fijación fotosintética del CO2. Es por tanto un elemento básico y un desequilibrio en su absorción puede afectar a la salud del cultivo. Al igual que ocurre con el calcio, su forma asimilable suele encontrarse en cantidades suficientes en el suelo y en el agua. Aunque si cultivamos con agua destilada u osmotizada, deberemos añadirlo junto con el calcio de la forma anteriormente explicada.

La deficiencia de magnesio puede causar diversos desórdenes en las plantas pudiendo afectar a la producción si no se le pone remedio. Los primeros síntomas visibles se manifiestan en las partes media y baja por ser un elemento móvil. Las hojas de estas zonas empiezan amarillear progresivamente desde el borde, extendiéndose la clorosis por los espacios internervales, y apareciendo también manchas marrones en las puntas. La carencia de magnesio, además de producirse por una falta de este elemento en el suelo o en la solución nutriente, también puede darse por la influencia de altas concentraciones de otros elementos como el calcio y el potasio. Por tanto, un exceso de fertilizante de floración rico en potasio, puede ocasionar problemas en este sentido. Si no te has excedido con el abonado pero observas que podrías tener un déficit de magnesio, puedes añadir sales de Epsom regularmente a la mezcla de riego. Si por el contrario, crees que el sustrato puede estar saturado de sales que bloqueen su absorción, la mejor opción es realizar un lavado de raíces. Otras causas de la falta de este nutriente son un pH demasiado bajo (menor de 5) o demasiado alto (mayor de 8) y el frío.

Magnesio. Autor: Warut Roonguthai

El exceso de magnesio no es muy habitual y su causa principal suele ser la adición excesiva de este. Si hay demasiado magnesio en el sustrato, puede bloquearse parcialmente la absorción de calcio con las consecuencias que ello conlleva (desarrollo lento, tallos débiles, etc.). Como con el resto de nutrientes, si crees que puedes tener un exceso de elemento, deberás hacer un buen lavado de raíces y dejar de añadirlo de forma suplementaria, ya que este es uno de los minerales que suele encontrarse en el agua corriente en cantidades suficientes.

El azufre

Por último, nos queda hablar del azufre, que es el tercer macronutriente secundario. Aunque no se le presta mucha atención en el cultivo de cannabis, también es un nutriente necesario para el desarrollo de nuestras plantas. Se trata de un compuesto esencial en la formación de proteínas y por tanto no puede faltar en la solución nutriente.

Al ser un elemento móvil, si las plantas sufren un déficit, este se hace visible en las partes más altas afectando a las hojas jóvenes. Estas adoptan un color entre verde claro y amarillento. La carencia de azufre es poco habitual, pero si observas que tus plantas podrían estar sufriéndola, la solución es la misma que para la falta de magnesio: añadir regularmente al agua de riego sulfato de magnesio (sales de Epsom) hasta que las plantas recuperen su verde normal. Por otra parte, el exceso de azufre también es muy poco habitual en el autocultivo de cannabis. Si este llegará a darse, una cantidad excesiva de azufre también puede ser fitotóxica, así que tendría que remediarse con un lavado de raíces.

En horticultura, el azufre se utiliza como fungicida y preventivo contra el oídio, el mildiu y el botrytis, aplicándose en polvo directamente sobre las plantas o bien por pulverización foliar disuelto en agua. Esta práctica es muy poco aconsejable para el cultivo de marihuana, al menos en floración, ya que el azufre se queda sobre las flores dándoles un sabor horrible. Sin embargo, se pueden aprovechar las propiedades antifúngicas que presenta este elemento mediante el uso de un sublimador de azufre. Se trata de un recipiente dentro del cual se vaporiza el elemento y que, situado en el cultivo de interior,  protegerá a las plantas frente a posibles ataques de hongos e insectos, sin riesgo de toxicidad y sin que afecte negativamente al sabor.

Azufre

En cuanto al cultivo SCROG que estaba llevando a cabo paralelamente a estos artículos, ya lo he cosechado y ahora está secando a la espera de ser fumado.  Todavía desconozco la producción exacta, pero debe estar alrededor de los doscientos gramos, lo cual me parece muy razonable. El foco era de 250W para crecimiento y floración, acompañado de cooltube, y el armario, de sesenta centímetros cuadrados. Aunque la planta sufrió alguna carencia al principio de la floración, se recuperó bastante bien al aumentar la dosis de fertilizante, formando unas flores muy apetecibles y bien cargadas de resina. He utilizado fertilizante biológico durante todo el cultivo, añadiendo también guano de murciélago al preparar el sustrato. Este era una mezcla de sustratos del tipo light mix con turba negra y rubia, coco y perlita.  Previamente puse arlita en el fondo de la maceta para evitar así una posible saturación de agua en la misma, ya que esta hubiera podido causar problemas de podredumbre y asfixia radicular por falta de aire. Como ya comenté en el artículo de los sustratos, la arcilla expandida es ideal para esta finalidad porque posee una gran capacidad de aireación.

En el próximo número, trataré el tema de los micronutrientes, explicando las principales funciones que realizan y los síntomas de sus carencias o excesos. Espero que te haya gustado el artículo y pueda serte útil en algún momento de tu vida de cannabicultor. ¡Muy buenos humos y hasta pronto!

https://www.cannabismagazine.net/nutrientes-secundarios-en-el-cultivo-de-cannabis/

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