Descubre cómo el silicio fortalece el cannabis frente a plagas, hongos y estrés ambiental, mejora la floración, potencia la producción de tricomas y aumenta el rendimiento del cultivo.
Todos los cultivadores queremos plantas más sanas, vigorosas y resistentes a plagas y enfermedades, así como a las condiciones ambientales desfavorables. Para lograrlo es fundamental proporcionarles una alimentación sin carencias, pero además podemos aportar ciertos suplementos que las fortalezcan, reforzando así su capacidad para resistir a las adversidades. El silicio (Si) posiblemente sea el más importante de estos elementos, ya que contribuye a que el cultivo se desarrolle de forma enérgica y es un elemento muy abundante en la naturaleza.
¿Qué es el silicio?
El silicio es un mineral considerado no esencial para la mayoría de las plantas, a excepción de las equisetáceas (conocidas como cola de caballo), por no cumplir con los tres criterios de esencialidad establecidos por Arnon y Stout en la primera mitad del siglo XX. Dado que su carencia no implica que las plantas se vean imposibilitadas para desarrollar su ciclo vital, no se puede considerar como un elemento imprescindible en la nutrición vegetal. Es el segundo mineral más abundante de la corteza terrestre. No obstante, su presencia puede variar drásticamente según el tipo de suelo desde un porcentaje inferior a 1 hasta el 45 % de su volumen1. En aquellas tierras cultivables donde se encuentra disponible es necesario reponerlo, ya que las plantas lo absorben en grandes cantidades. Sin embargo, en la mayoría de formas en las que se encuentra no puede ser absorbido por el sistema radicular. El Si asimilable que más comúnmente encontramos en la solución del suelo es el ácido monosilícico y los compuestos órgano-silícicos. A pesar de no ser un nutriente esencial, su absorción por parte del cultivo aporta beneficios notorios a las plantas aumentando su vigor.

El silicio en la planta
Muchos de los fertilizantes que se comercializan para el cultivo de cannabis no incorporan este mineral en su formulación, por lo que las plantas no disponen de él a no ser que se le aplique de manera adicional. Aunque el silicio no es necesario para que éstas lleven a cabo su ciclo vital, su presencia reporta múltiples beneficios por lo que su adición a la solución nutriente está más que recomendada. Cuando el Si se absorbe por el sistema radicular, es transportado hacia las partes aéreas de las plantas, quedando depositado en los tejidos vegetales y cumpliendo una función estructural. Es decir, cuando las plantas asimilan este mineral, lo convierten en parte de sí mismas, ya que queda depositado en las células de la capa epidérmica, formando una cubierta protectora que actúa como barrera mecánica ante agentes externos. Esto le confiere a los cultivos enriquecidos con silicio un gran vigor y mayor resistencia y tolerancia a las situaciones de estrés.
Beneficios del silicio en el cultivo de cannabis
Gracias a esta acumulación de silicio en el tejido epidérmico, los insectos chupadores de savia encuentran mayor dificultad para alimentarse de las plantas tratadas con él. Esto hace que pierdan el interés en ellas y se marchen en busca de otras víctimas más fáciles. También previene la infección por hongos, dado que impide que sus hifas penetren en los tejidos vegetales. Si las plantas están ya enfermas, actúa dificultando, retrasando y entorpeciendo la progresión de la enfermedad fungosa. Por ende, añadir silicio en nuestros riegos favorece que las plantas estén mucho más protegidas debido a la existencia de una barrera física. Además, la incorporación de este mineral a la solución nutriente trae como consecuencia cambios bioquímicos como el aumento de la producción de compuestos fenólicos, que son utilizados por las plantas como defensa natural ante la fauna herbívora.
Otro de los beneficios de este mineral es su capacidad para mejorar la tolerancia a la sequía. Esta capa protectora mencionada anteriormente también impide que los niveles de transpiración aumenten de forma drástica, evitando la deshidratación de la planta ante situaciones de estrés hídrico. Además, dado que la estructura de los tallos y hojas es más fuerte, los vegetales tratados pueden transportar mayor cantidad de agua, por lo que su uso se ve optimizado.
Cuando enriquecemos un suelo con silicio, no sólo actuamos de manera directa sobre las plantas, sino que también contribuimos a la mejora de sus propiedades físicas y químicas, aumentado así su fertilidad. La presencia de ácido silícico conlleva determinadas reacciones químicas que aumentan el nivel de fósforo asimilable en la solución del suelo y que mejoran la absorción del mismo. También mejora la disponibilidad de K asimilable, por lo que las plantas darán lugar a una floración explosiva. Además, en lo referente a las propiedades físicas, con el incremento de los ácidos polisilícicos, el grado de agregación del suelo, la capacidad de retención hídrica, la capacidad de intercambio catiónico y la capacidad tampón de suelos ligeros se incrementan2. Por otra parte, este mineral no sólo actúa sobre los elementos beneficiosos para los vegetales, sino que también tiene un efecto regulador de determinados elementos tóxicos del suelo como el aluminio. El Si presente en el suelo forma complejos Si-Al que hacen que el aluminio deje de estar disponible en formas asimilables. Dentro de la planta, se forman codepósitos no tóxicos de Si-Al. Mecanismos similares proporcionan a las plantas mayor tolerancia a los metales pesados.
Por último, uno de los beneficios más interesante para los cultivadores de cannabis es que el silicio favorece la formación de tricomas. Este mineral es uno de los componentes más abundantes en la estructura de los mismos por lo que su aporte resulta beneficioso para la formación de resina.
Si sumamos todo lo expuesto hasta ahora, veremos que el silicio no sólo actúa como un agente protector contra plagas y enfermedades fungosas, sino que también desempeña otras funciones. Al pasar a formar parte de la estructura de la planta, ésta mejora su constitución a nivel general de modo que forma hojas y tallos más gruesos. Esto a su vez se traduce en ejemplares más vigorosos, con un mayor desarrollo vegetativo y una mejor capacidad productiva. Al tener las plantas tallos más gruesos, pueden transportar mayor cantidad de agua y minerales. Esta mejora repercute en la capacidad de absorción de nutrientes que se ve notablemente mejorada. Además, también les confiere una mayor resistencia a la salinidad y a la toxicidad de los metales pesados. Al mismo tiempo, mejora la fertilidad del suelo y estimula la producción de resina. Por tanto, el aporte de silicio se acaba traduciendo en plantas más productivas y mejorando el rendimiento del cultivo, ya que responde mejor ante cualquier tipo de estrés, ya sea biótico o abiótico.
Cómo aplicar el silicio
Cómo decía anteriormente, el silicio no suele incluirse en la mayoría de fertilizantes comercializados dada la dificultad que ello supone. Los complejos que lo contienen en formas asimilables para las plantas son bastante alcalinos, y pueden reaccionar con determinados componentes precipitándose (volviendo a solidificarse), por lo que se venden por separado. Algunos fabricantes de productos específicos para el cultivo de cannabis lo incorporan en sus gamas cómo complemento. De modo que lo más práctico y sencillo es hacerse con uno de estos aditivos a base de silicio. Su aplicación está especialmente recomendada para el cultivo hidropónico, que suele ser más susceptible a las infecciones por hongos por su alimentación completamente mineral y los elevados niveles de humedad a los que está expuesto. Si queremos añadir algún complemento rico en silicio a la solución nutritiva, tendremos que hacerlo tras haber agregado el resto de fertilizantes. Una vez lo hayamos incorporado, deberemos ajustar el pH necesariamente, ya que los compuestos de silicio tienden a subirlo bastante. Lo suministraremos durante todo el ciclo vital de las plantas, tanto en crecimiento como en floración, a excepción del periodo de lavado de raíces obviamente.
Para los amantes del cultivo biológico y los productos naturales también hay otras opciones como el tratamiento con cola de caballo o con tierra de diatomeas. La cola de caballo es una planta que tiene un alto contenido de silicio, dado que para ella es un macronutriente y lo absorbe en grandes cantidades que quedan almacenadas en el tejido vegetal una vez seco. La mejor forma de aplicarla es mediante una infusión sin diluir con la que podemos regar o pulverizar directamente sobre las hojas. Además, mediante la aplicación foliar, ejerce un efecto fungicida que dificulta y previene el desarrollo de enfermedades fungosas. Por otra parte, la tierra de diatomeas es un material pulverulento formado por millones de fósiles de algas diatomeas. Se trata de organismos unicelulares fotosintéticos de esqueleto silíceo, que tras su muerte se han acumulado durante millones de años formando grandes depósitos. Tiene un contenido muy alto de silicio, aunque también incorpora otros minerales, y puede aplicarse directamente sobre el sustrato o disuelta en agua al 1% para pulverización foliar. Aparte de su acción fertilizante, la tierra de diatomeas también actúa como insecticida físico y mecánico. Cuando los insectos entran en contacto con ella, sufren lesiones causadas por los diminutos cristales que las conforman y sus fluidos corporales son absorbidos por este material secante a través de las heridas, por lo que resultan muertos por la importancia de las lesiones o por deshidratación. Además, como no es un veneno, no crea tolerancia ni es peligroso para humanos o mamíferos, aunque deberemos andar con ojo en el exterior para no dañar la fauna auxiliar. Si cultivamos en tierra madre, las plantas dispondrán de silicio de forma natural, aunque podemos aportar alguna dosis extra para reforzar su efecto.
Al no ser un nutriente esencial para el desarrollo, las plantas nunca mostrarán una carencia de silicio, pero difícilmente las haremos rendir hasta el máximo de su potencial por muy sanas y vigorosas que se vean. Para poder apreciar la diferencia entre un cultivo enriquecido con silicio y otro que no lo está tendremos que cultivar plantas testigo. Se trata de ejemplares a los que no se les aplica el producto en cuestión y que nos sirven de punto de comparación. Si de verdad quieres apreciar la diferencia, ésta es la mejor forma. Por otra parte, una presencia muy elevada de silicio asimilable no acostumbra a ser fitotóxica en la mayoría de especies vegetales, ni se han reportado casos de plantas de cannabis afectadas de exceso de este mineral.
Espero que te haya gustado el artículo y haberte convencido para añadir silicio en tus cultivos. ¡Muy buenos humos!
Referencias
- Heather A. Currie, Carole C. Perry; “Silica in Plants: Biological, Biochemical and Chemical Studies”. Ann Bot 2007; 100 (7): 1383-1389. doi: 10.1093/aob/mcm247.
- MATICHENKOV, V. (2008, Noviembre). Deficiencia y funcionalidad del sílice en suelos, cosechas y alimentos. II Conferencia Internacional sobre EcoBiología del Suelo y el Compost (pp. 26-29).