TRABE, historia viva de la agricultura ecológica (II)

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En el mundo de las agriculturas alternativas hay numerosas organizaciones que se han dedicado a la implantación del sentimiento ecológico en el mundo agropecuario y han luchado de frente contra las empresas y organismo que no tienen en consideración la degradación del medio ambiente para mejorar sus cuentas de resultado, aunque eso suponga la perdida definitiva de la única expresión real que garantiza la supervivencia de la vida sobre el planeta, la naturaleza.

Por Víctor Bataller Gómez

El IFOAM (International Federation of Organic Agriculture Movements) es una organización mundial constituida por unos 870 miembros de 120 países diferentes y con cede en la antigua capital de la República Federal de Alemania, la ciudad de Bonn. Se le podría considerar como la ONU del movimiento alternativo. Se fundó el 5 de noviembre de 1972 en Versalles, durante el congreso internacional de agricultura ecológica organizado por la asociación de agricultores franceses “Naturaleza y Progreso”, gracias a la iniciativa de cinco destacados luchadores por la defensa del medio ambiente: Roland Chevriot, Eve Balfour, Kjell Arman, Pauline Raphaely y Jerome Goldstein. Su actual presidente es el australiano André Leu y en su PGS Committee Mundial está la española Eva Torremocha como representante de Europa.

Según la propia organización, el objetivo del IFOAM es liderar, unir y apoyar al movimiento orgánico en toda su diversidad. Su objetivo es la adopción en todo el mundo de un sistema ecológico, social y económicamente sano basado en los principios de la agricultura orgánica. Entre su amplia gama de actividades, el IFOAM difunde a nivel mundial la agricultura orgánica con ponencias, cursos, congresos y proyectos de ayuda en zonas deprimidas social y medioambientalmente.

Sin duda el acontecimiento más importante relacionado con el IFOAM es la Feria BIOFACH, la mayor concentración de todas cuantas se realizan en torno al mundo del desarrollo sostenible. Todos los años se desarrolla durante cuatro días del mes de febrero en la ciudad alemana de Nuremberg, aunque para éste año de 2012 también están previstas ediciones en Bangalore (India), Shangai (China), Baltimore (USA), Tokio y Sao Paulo.

Su poder y reconocimiento es muy importante y lo demuestra el hecho de que entre sus miembros se encuentran:

        El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC)

        La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

        La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD)

        La Comisión del Codex Alimentarius (FAO y OMS)

        El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

        La Organización Internacional de Estandarización (ISO)

        La Organización Internacional del Trabajo (OIT)

        El Grupo de Acción Internacional sobre la Armonización y Equivalencia en la Agricultura Orgánica (ITF)

        La Alianza Internacional de Acreditación y Etiquetado Social y Ambiental (ISEAL).

También, entre sus actividades más destacables, establece las pautas generales a nivel mundial para la regulación y certificación de la producción ecológica en lo que se denomina como “Sistema de Garantía Orgánica” que hace posible el comercio de productos ecológicos, defiende la integridad de la agricultura ecológica e infunde confianza a los consumidores de todo el mundo. El Sistema de Garantía Orgánica (SGO) pretende erigirse como estándar mundial para la producción, el procesamiento, la verificación y la identificación comercial. Ofrece a los organismos de certificación la posibilidad de obtener la acreditación de IFOAM y a los operadores certificados la de poner a sus productos el sello de IFOAM junto al logotipo de su organismo certificador. Más de 35 organismos de certificación participan en la acreditación de IFOAM.

Entre estos sellos de certificación ecológica se encuentra el Servicio de Certificación CAAE, creado por la asociación Comité Andaluz de Agricultura Ecológica. Dicha certificación supone un control del proceso de producción de los que soliciten su servicio y a cambio se les concederá un sello de certificación que acredita que la empresa cumple con los requisitos exigidos en la producción ecológica.

Un ejemplo son las piretrinas naturales con las que se fabrica el producto EXPELEX. Como ya sabemos las piretrinas son compuestos naturales que actúan como insecticidas y que se extraen de la flor del piretro (Piretrina I, la Cinerina I, la Jasmolina I, la Piretina II, la Cinerina II y la Jasmolina II. Es frecuente que se potencie su acción insecticida con sustancias químicas con efectos sinérgicos (debido a su elevada biodegradación) como el butóxido de piperonilo (BOP), que por sí mismo no tiene propiedades insecticidas pero que al combinarlos con otros formulados aumenta su labor como pesticida, inhibiendo el Citocromo P450. De esta manera se permite que las concentraciones del insecticida dentro del organismo sean mayores ya que impide su asimilación y permanezca más tiempo dentro del cuerpo del insecto. El butóxido de piperonilo es bastante estable y ha generado mucha controversia: el hecho de que un producto de éste tipo se utilice para potenciar la acción insecticida de extractos naturales ha generado muchos debates en el mundo de la producción ecológica. Al BOP se le achaca desde determinados sectores científicos que es una sustancia cancerígena en humanos, aunque se ha demostrado que su toxicidad oral y dermal en mamíferos es baja. Pero hasta la fecha la controversia no ha evitado que sea un producto de síntesis y por lo tanto no está permitido su uso en ningún formulado con acción insecticida en producción ecológica.

La labor del CERTICAAE es que éste y otros muchos formulados no incumplan con las normas impuestas en la reglamentación europea sobre producción ecológica, muy férrea y estricta en lo referente a los insumos.

Las piretrinas que contiene el EXPELEX son inestables en el agua, transformándose en compuestos sin toxicidad, por lo que, pese a ser tóxico para los peces, no contaminan ni acuíferos ni ríos. También se degradan fácilmente por acción de la luz solar y del calor. Su persistencia en el suelo varía entre una y doce horas. Apenas es tóxico para los mamíferos o pájaros. Es muy eficaz en tratamientos contra mosca blanca, pulgones, araña roja, cochinillas, moscas y mosquitos.

Otras sustancias que generan menos dudas a la hora de presentarse como formulados de interés agronómico son la “cola de caballo”, ortiga, extracto de ajo…

El extracto de ajo es un formulado que se puede presentar líquido o sólido y actúa por ingestión, causando alteraciones digestivas en el insecto, que deja de alimentarse. Por otro lado, los “thiosulfatos” atacan su sistema nervioso alterando todos sus sentidos. También cambia el olor (nunca el sabor) natural de la planta con lo que el insecto no puede identificar a la planta. La sustancia más importante es la “aliína”, la cual cuando se pone en contacto con la enzima “alinasa” se transforma la “alicina”, que es la que proporciona el olor propio del ajo cortado o machacado. El extracto de ajo es un producto completamente biodegradable que no afecta en nada al equilibrio de los ecosistemas. Es el caso del ALIOSAN, que está indicado contra insectos minadores, chupadores, barrenadores y masticadores. Se debe preparar la disolución con agua cuyo pH esté lo más próximo posible a valor 7 y posteriormente se aplica al caldo de tratamiento final, también con el pH anteriormente citado. No se debe mezclar con productos mojantes o adherentes porque esto si puede provocar que deje residuos sobre la planta.

La cola de caballo (Equisetum arvense), también conocida como “Equiseto” es una planta herbácea-arbustiva que suele aparecer en ambientes muy húmedos. Contiene una sustancia tóxica para los hongos llamada “Equisetonina” que combinada junto a otra sustancia presente en ésta planta que es el “ácido silísico” favorece el reforzamiento de la planta y la hace más resistente ante futuros ataques de hongos. Estos dos componentes, junto a otros como el “Isoquercitósido”, la “Galuteolina”, la “Equisetrina”, la Nicotina”, la “Palustrina” o la “Dimetilsulfona”, hacen que la COLA DE CABALLO sea uno de los fungicidas más eficaces en agricultura ecológica. Es conveniente no mezclar con otros tratamientos a la hora de aplicarlo para no alterar las cualidades naturales del producto.

La ortiga (Urtica urens) es una planta anual, con pelos urticantes. Con ella se elabora una sustancia conocida como el “purín de ortiga” que gracias a su elevada concentración en hierro estimula el crecimiento de los cultivos y previene enfermedades fúngicas o criptogámicas (causadas por hongos). Por su efecto repelente protege contra el ataque de pulgones, araña roja y pulgón lanígero. El URTIFERes ortiga en polvo que ya está lista para preparar como tratamiento foliar; para ello hay que dejar en maceración durante todo un día; se deberá agitar la emulsión de forma enérgica y constante durante treinta minutos y luego repetir la operación justo antes de aplicarlo. Aplicar en las horas de baja incidencia del Sol, mojando bien las plantas. Para usar en el agua de riego la dosis es la misma, sólo que la maceración deberá mantenerse durante al menos seis días. Se recomienda que antes de aplicarlo, el suelo esté bastante seco para que la planta lo absorba inmediatamente y no se pierdan gran parte de sus componentes por lixiviación.

Pero uno de los mayores preventivos fúngicos de origen natural es el PROPOLIX, un formulado a base de una solución hidroalcohólica de propóleos. Es un producto elaborado por las abejas que lo colocan a la entrada de la colmena, con el fin de sellar todas las fisuras y evitar la entrada o presencia de cualquier parásito o enfermedad. La composición de los propóleos depende básicamente de las fuentes vegetales y de la función especifica dentro de la colonia. Dentro de las sustancias orgánicas y minerales se han identificado más de 160 compuestos, muchos de ellos a unos porcentajes ínfimos pero suficientes para llevar a cabo una determinada función. Son los terpenos, aldehidos aromáticos, ácidos aromáticos no saturados, sustancias tánicas, cumarinas, vitaminas, minerales (calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, aluminio, fósforo, silicio, vanadio, estroncio, boro, cromo, cobalto, manganeso, niquel, selenio, zinc, molibdeno, plata, bario,…) y sobre todo los flavonoides.

El número de flavonoides es incalculable y solo se han identificado y aislado alrededor de 9000. Los flavonoides son responsables de la protección de las plantas ante la luz ultra-violeta, defensa ante herbívoros (generando sabores desagradables), regulación del transporte de la hormona auxina, atracción de animales polinizadores, atracción de presas (como es el caso de las plantas carnívoras), atracción de animales dispersantes de semillas y frutos, inducción de la nodulación por parte de las bacterias fijadoras de nitrógeno y protección contra los hongos, por ejemplo:

        han presentado actividad fungicida frente a Alternaria. solani, tanto en condiciones de campo sobre el cultivo de tomate, como en condiciones in vitro.

        el propoleos se ensayo con cepas de Colletotrichum gloeosporioides, que es el agente causal de las enfermedades llamadas comúnmente “antracnosis” dando resultados preliminares inmejorables. Se llegó a la conclusión de que el efecto inductor que los flavonoides tienen sobre determinados enzimas fue el causante de dicha eficacia.

        también se ha demostrado que el propóleos tiene un potencial uso en el manejo de algunas enfermedades bacterianas causadas Clavibacter michiganensis. subsp. michiganensis.

 

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