48 cultivo profesional drivers, bombas y, sobre todo, iluminación. Para dimensionar refrigeración de forma rápida, ayuda recordar la conversión energética: 1 W equivale aproximadamente a 3,412 BTU/h, así que BTU/h ≈ W × 3,412. Esa equivalencia no “dimensiona” por sí sola, pero te da orden de magnitud. Si instalas 2.000 W de potencia continua en la sala (sumando equipos), estás introduciendo del orden de 6.800 BTU/h de calor que, en régimen estable, alguien tiene que evacuar. En marzo puede bastar con extracción a exterior; en mayo es frecuente que esa misma extracción deje de ser “fría” (porque el aire exterior ya entra caliente) y se convierta en una simple recirculación de problemas. Aquí aparece la primera decisión de diseño: sala ventilada frente a sala sellada. Una sala ventilada depende de intercambio con exterior, lo cual puede ser viable en climas frescos, pero se degrada en cuanto sube el exterior o cuando el exterior trae humedad alta. Una sala sellada, en cambio, asume que el control lo hace un conjunto HVAC + deshumidificación, con el coste y complejidad que eso implica, pero con más estabilidad y repetibilidad. En marzo–abril también conviene revisar envolvente y “fugas” como si fueran parte del equipo. Aislamiento, sellado de puertas, pasos de cable, puentes térmicos y conductos mal aislados pueden suponer una diferencia enorme en mayo. La regla práctica en instalaciones profesionales es que el aire se mueve y la humedad se cuela por donde menos esperas; si no lo mides (diferencial de presión, humo, datos), no lo controlas. Por último, en abril suele aumentar el diferencial día/noche exterior, y eso afecta a dos cosas: si ventilas con exterior, las noches vuelven a ser tu “ventana” de rescate; si sellas, puedes aprovechar tarifas y horas nocturnas para operar la mayor carga (por ejemplo, cuando conviene concentrar actividad térmica en horas de menor temperatura exterior). Esta idea de desplazar horarios para estabilizar cargas no es teoría: en catálogos de HVAC para agricultura interior se recomienda escalonar encendidos y apagados El fallo clásico: en “luces apagadas”, un aire acondicionado estándar puede apagarse tras cubrir lo sensible y dejar la humedad fuera de rango para evitar grandes oscilaciones de carga y picos energéticos. Humedad: el enemigo invisible (y el que más cuesta) En marzo–junio, muchos fallos se atribuyen al calor, pero la cadena causal real suele empezar en la humedad. La humedad relativa por sí sola engaña: una sala puede estar “a 55 %” y, sin embargo, en hojas/superficies frías estar condensando; o puede estar “a 45 %” pero con déficit de presión de vapor (VPD) demasiado alto para el estado fenológico del cultivo. Por eso, en operación profesional se piensa en psicrometría: temperatura, humedad absoluta (g/kg), punto de rocío y VPD como un conjunto. La carga de humedad (latente) en agricultura interior proviene sobre todo de la transpiración. Un informe técnico sobre control de humedad
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