El Cultivador

55 activismo Regular para ganar: activismo cannábico en España El activismo cannábico en España no va solo de “legalizar”: va de sustituir el caos por reglas claras, proteger derechos y convertir un hecho social (el consumo y el uso terapéutico) en un marco que genere salud pública, justicia y economía productiva. Hoy, con avances parciales en cannabis medicinal y un debate político intermitente, el papel de la sociedad civil y del sector es más decisivo que nunca. por Antía Varela Regular no es celebrar el consumo: es sustituir la “zona gris” por reglas medibles que protejan derechos, salud y convivencia Qué es activismo cannábico El activismo cannábico es el conjunto de acciones cívicas —culturales, políticas, jurídicas, sanitarias y comunitarias— orientadas a cambiar cómo un Estado regula (o no regula) el cannabis. No es un bloque homogéneo: conviven pacientes, asociaciones, profesionales sanitarios, juristas, cultivadores, empresarios, investigadores y personas usuarias adultas que no se sienten representadas por la “zona gris” actual. En su versión más madura, el activismo no se limita a protestar, sino que propone: define problemas concretos (acceso terapéutico real, inseguridad jurídica, mercado ilícito, falta de control de calidad) y plantea soluciones verificables (licencias, trazabilidad, límites, prevención, fiscalidad, investigación). La idea central es sencilla: si algo existe masivamente, ignorarlo no lo hace desaparecer; lo hace más opaco. Hay, además, una dimensión cultural que muchas veces se infravalora. Durante décadas, la conversación pública sobre cannabis se ha movido entre el estigma y el chiste, lo cual impide políticas finas y basadas en evidencia. Una parte del activismo consiste en elevar el nivel del debate: distinguir uso adulto de uso problemático, diferenciar THC de CBD, separar “mercado” de “derechos”, y dejar de tratar a toda persona usuaria como si fuera un delincuente o un paciente incapaz. España: el marco real España ha dado un paso relevante en cannabis medicinal, pero lo ha hecho de forma limitada y muy medicalizada: el Real Decreto 903/2025 regula las condiciones de prescripción, elaboración, dispensación y uso de fórmulas magistrales tipificadas de preparados estandarizados de cannabis, y crea un registro de esos preparados bajo la AEMPS. El propio texto oficial reconoce que hay evidencia científica con beneficio variable y señala indicaciones con mayor evidencia y consenso (espasticidad por esclerosis múltiple, epilepsia refractaria grave, náuseas y vómitos por quimioterapia y dolor crónico refractario), además de describir el papel de medicamentos industriales ya autorizados para algunas de esas indicaciones.

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