66 voces conscientes ¿En qué me puede ayudar a mi trabajar algo relacionado con mi árbol? ¿Cómo afecta trabajar el transgeneracional en tu encarnación? Muy buena pregunta, porque para mí es la pregunta fundamental, ¿para qué todo esto? El primer paso es darte cuenta de que a lo mejor tienes la sensación de ser tú misma, pero en realidad no, en realidad eres 20 % tú y 80 % tu herencia, por decir una cifra. Todos nuestros actos, nuestras decisiones, lo que vivimos, lo que decidimos, está impregnado de la herencia familiar, de los ancestros, más allá de papá, mamá o abuela/abuelo. Estoy hablando del más allá, porque todas nuestras líneas se pierden literalmente en la noche de los tiempos. Al nacer recibimos, como un pack, una historia ya antiquísima. La idea es, poco a poco, ser más tú misma, y poner paz y fluidez en todo lo que has recibido, porque has recibido de todo, amor, compasión, pero también mucha mierda, secretos familiares, tabúes y también las historias de tus antepasados, los conozcas o no. Todo esto está inscrito en tu ADN, y el chamanismo trabaja a nivel celular, a nivel del ADN, el primer paso es poner paz entre tú y todo este cordón del pasado. Cada paso que haces en este sentido te trae paz a ti mismo, te acerca a ti mismo, pero también trae paz a tus antepasados, y también va a traer paz a los que te siguen, sean tus hijos o no, porque transmitimos no únicamente a nuestros hijos, sino a todo el mundo que encuentras en tu vida cotidiana, porque si algo cambia dentro de ti, no vas a actuar igual, no vas a ser la misma persona, y todo el mundo se beneficia de esto. Para mí es una de las cosas más importantes que te puedes regalar en la vida, este proceso. Es un proceso largo, no se hace en dos días, lo siento mucho, pero vale la pena, porque cada pequeño paso que haces es un paso hacia más luz, más paz, más amor, La idea es ser más tú misma, y poner paz y fluidez en todo lo que has recibido más compasión, más tranquilidad, y más alineamiento con tu ser de verdad, con tu encarnación, con lo que quieres ser, hacer... y, de nuevo, no hay una receta, pero la intención es fundamental. Antes de la intención, el primer paso es darse cuenta. Da vértigo darse cuenta de que lo que acabo de decir o de hacer no soy yo al 100 %. No es una excusa, es reconocer en mis acciones, mis palabras, mi manera de interactuar con el mundo, algo que es una herencia. Interactuamos con el mundo con nuestras herencias. Y en esta herencia hay mucho caos. La idea, para mí, no es intentar cambiar el pasado, sino poner paz en el presente, y si pones paz en el presente, pones paz en el pasado y en el futuro. Aunque, en chamanismo, pasado, presente y futuro no existen. Ya hemos hablado de los ancestros, hablemos de los guías. ¿Qué diferencia habría entre tener un maestro del mundo de arriba como figura y un animal de poder? Como decía, los animales de poder nos pueden entender mejor porque somos animales, así que hay una conexión más evidente; y también un animal de poder es un mejor amigo. Jesús no es tu mejor amigo. Te quiere mucho, pero no es tu mejor amigo. Es otro nivel. Con tu animal de poder podrías ir de fiesta. Con los guías o maestros hay algo, no más serio porque no es la verdad, tienen mucho humor, pero hay algo más universal, es más allá de tu pequeña encarnación. Siempre un guía, va a invitarte a ver más allá, a conectarte con algo más universal. Literalmente a sacarte de tu puta historia personal. El animal de poder navega contigo en tu historia personal sin problema. ¿Por qué sería importante quitarnos la mierda que heredamos de los ancestros, salir de nuestra historia personal, ir más allá? Para vivir más en paz y más alineado con quien soy. Hace muchísimos años, cuando empecé todo este trabajo, estaba en un viaje chamánico y recibí la información de ser una rama muerta del árbol, no de manera agradable, porque hablaba de mi homosexualidad y también del hecho seguro de que en esta vida no voy a tener hijos. Ese ha sido el primer paso del baile. Todo el proceso fue encontrar entre mi ser y mis ancestros el camino de paz. Porque los ancestros quieren producir la vida, la vida busca la vida. Han sido años, pero el camino básicamente ha sido encontrar un trato. Hubo varios tratos, pero el primero era bastante sencillo: que vean que todo lo que hago a través de mis enseñanzas, a través de ayudar a la gente, son semillas. Ellos siguen a través de lo que transmito, no tengo que tener hijos para transmitir. Todo el proceso era para que yo me diera cuenta de esto, porque no era el caso antes. En algún momento ofrecí mi práctica de tambor a mis ancestros, cada vez que toco el tambor, lo toco para honrar a mis ancestros. Y ese es el trato íntimo. Es un resumen del primer paso. Esto me invitó a mucha más paz, y me invitó también, como ocurre en el mundo de arriba, a ver las cosas desde otra perspectiva, de manera más amplia, más profunda. Por supuesto, hubo muchos otros pasos, muchísimos. Con los ancestros hay siempre varias dimensiones: los ancestros cercanos y los antepasados más lejanos. Lo que acabo de describir me lo enseñaron los ancestros lejanos. Eran los Ancestros, con una A mayúscula. Se me ocurre que trabajar con los Ancestros, con A mayúscula, nos ayudaría no solo a trabajar nuestro transgeneracional sino también el de la humanidad. Claramente, porque somos todos primos. Sí, todo lo que hago para mí, lo hago para mí, no voy a mentir, pero cada cosa que haces para ti lo haces para la humanidad. Bar Elimelech (Pixabay) Anne-marie Ridderhof
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