El Cultivador

por cualquier químico que quiera probar a hacer DMT por su cuenta. Poco a poco, van surgiendomás libros o panfletos de este tipo e incluso comienzan a ser publicitados en revistas, como en Heado High Times. • 1968-70. El grupo liderado por DerMaderosian descubre la presencia de DMT en plantas como la Psychotria2 o Banipteriopsis3, cuyas hojas son usadas para la elaboración de ayahuasca en tribus indígenas de Perú. • 1970. La DMT o la bufotenina, arrastradas por la ola de prohibición que había afectado a la LSD durante los años anteriores, son ilegalizadas a nivel federal, a través de la Ley Pública 91-153 (“Comprehensive Drug Abuse Prevention and Control Act”). • 1971. La DMT es añadido como droga a la Lista I del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas, establecido por Naciones Unidas, lista en que se clasifican las “sustancias que son muy adictivas o de probable uso indebido, y precursores que se pueden convertir en estupefacientes que son igualmente adictivos y también de probable uso indebido", y a las que, además, no se las aprecia ningún uso médico. Por el contrario, no se incluyen en la famosa lista, como informan desde MAPS4 o ICEERS5, las plantas con poder alucinógeno derivado de la DMT, como la mimosa. A partir de este momento, la DMT o la bufotenina son consideradas legales solo y exclusivamente en casos en que se posea una licencia de la DEA (Drug Enforcement Administration) para investigar con ellas y se haya seguido el protocolo estipulado por el NIDA (National Institute on Drug Abuse) que demuestra que se posee un interés científico que justifica la necesidad de estas sustancias. • 1976-78. La DMT y su precursor biológico, la triptamina, son encontrados en el líquido cefalorraquídeo humano6 y se han identificado receptores para estos compuestos en los cerebros de los mamíferos7. No obstante, tanto la DMT como la triptamina son aún vistos como un psicótico, como explica Ott, aún se apoya la teoría (mantenida por el psiquiatra americano e investigador del LSD, Oscar Janiger, y que se basaba a su vez en los reportes de Szára) de que la DMT es una psicotoxina endógena8. Asimismo, restos de DMT son hallados en la orina y la sangre de individuos sanos y de pacientes de esquizofrenia9. Tan solo dos años más tarde, en 1978, se concluye que niveles similares de DMT se encuentran en el fluido cerebroespinal, tanto perteneciente a individuos con esquizofrenia como a individuos sanos10: esta información tira por tierra la hipótesis de que se trate de un psicotógeno endógeno. • 1981. Steven Barker, junto a un grupo de investigadores, estudia la biosíntesis, el metabolismo, la farmacología y las propiedades de la DMT, concluyendo que esta puede ser un neurotransmisor en el cerebro de los mamíferos. Según explican: “La identificación de DMT y otros alucinógenos en el hombre explica la experiencia de los fenómenos alucinatorios en general. Los datos se presentan en el capítulo para ilustrar 69 pensamiento psiquedélico Todo cambió cuando se conoció que era un componente de la ayahuasca: ganó protagonismo como enteógeno de preferencia, a la vez que vivimos una explosión del turismo de ayahuasca Fractales futuristas (Talaverabeads, CC0, Pixabay) Arte del fractal (Eric De Lucio Sosa, CC0, PxHere)

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