El Cultivador

31 cultura cannábica a nuestro sistema nervioso y, por tanto, nos está afectando química y físicamente. De esta forma, consideramos que los aromas alimentan, alimentan nuestra mente, nuestros recuerdos y hasta nuestros deseos, ya que cuando olemos las plantas y la resina que nos gusta, deseamos consumirla o volver a olerla otra vez. Entrena, olfatea y te acordarás El sentido del olfato está también íntimamente relacionado con lamemoria a largo plazo, y, además, puede entrenarse. Llevamos registrando olores toda nuestra vida, cada cual a su manera. Podemos hacerlo en el día a día y ejercitar el olfato, oliendo todo, o casi todo, lo que se nos ponga por delante. A veces no hace falta ni acercarse. A no ser que sufras de anosmia y seas alguien que ha perdido la capacidad de reconocer aromas de forma total, si empiezas a olfatear más durante los eventos cotidianos, a diario, cada vez tendrás un mejor sentido del olfato, ya que la práctica te lleva a aumentar tu llamado “archivo de olores”. Este supuesto archivo se encuentra en diferentes partes del cerebro, que se conectan para hacernos recordar los aromas que ya hemos registrado con anterioridad, desde el momento en que nacemos e incluso antes de nacer, ya que el gusto y olfato de nuestra madre, y los alimentos que consumió, fueron afectándonos cuando estábamos desarrollándonos como fetos en su interior. Cierto es que con la edad tendemos a ir perdiendo capacidad olfativa, lo que es conocido como hiposmia, pero qué mejor para el cerebro que hacerle funcionar, proporcionándole estímulos nuevos a medida que envejece. Quien quiera, puede. La neuroplasticidad es un fenómeno demostrado y lo novedoso suele ser bueno para nuestra evolución. Seguro que te ha pasado, hueles algo y eres capaz de recordar e incluso de transportarte mentalmente en tiempo y lugar hasta donde lo hayas olido antes, en tu infancia, por ejemplo, o por primera vez en la vida. Con el cannabis ocurre lo mismo, muchas veces somos capaces de detectar aromas parecidos en diferentes flores o extractos que hemos registrado antes, en otras circunstancias y lugares. La l lamada memoria olfativa, conectada con nuestros recuerdos emocionales, nos hace rememorar momentos, lugares, emociones, personas, animales, plantas e incluso cosas, fabricadas a partir de diferentes materiales, cada uno con su aroma particular, que queda archivado para el recuerdo. Enmi caso particular, tengo una especial relación con este sentido de importancia ancestral, el sentido del olfato. Por suerte o por desgracia, mi padre se ha dedicado al mundo de la enología, el análisis sensorial y la cata de vinos, por lo que, desde pequeño, me daba a olfatear todo tipo de plantas, comidas e incluso vinos; y esa costumbre se me ha quedado desde entonces, por lo que me apasionan los aromas y sigo haciéndolo en el día a día. Pero como se suele decir, “en casa del herrero cuchillo de palo”. A mí, la parte aromática del vino sí que me gusta y disfruto al diferenciar sus muy diferentes aromas, pero en lugar de beberlo, prefiero “embriagarme” con cannabis, que me sienta mucho mejor. Trabajar como divulgador en el Real Jardín Botánico en Madrid también me ayuda a incrementar mi archivo de aromas. Lo hago rodeado de cientos de especies con diferentes partes aromáticas y siempre animo, a quien lo visita, a que gentilmente olfateen algunas de ellas. De la misma forma, por desgracia o por suerte, mi madre ha trabajado como sobrecargo para Iberia y, con ella, gracias a sus billetes de avión, y después por cuenta propia, he tenido la oportunidad de viajar a más de cuarenta países diferentes, donde he ido registrando diferentes aromas que quedan para siempre en el archivo. Para mí, es un placer poder registrar y disfrutar nuevos aromas. Incito a quien lea esto que lo haga. De igual forma que el oído se puede entrenar, podemos también entrenar el sentido del olfato en nuestro día a día, generando nuevas conexiones entre las neuronas asociadas al bulbo olfativo del cerebro. No solo se trata de ir archivando aromas nuevos, de las variedades que vamos cultivando y consumiendo, sino también de ir repasando los ya conocidos, también con los de los alimentos, las plantas que nos rodean o cualquier elemento, o seres cercanos con los que convivamos. Que se lo digan a mi mujer que, tras más de once años de relación, ella misma reconoce que ha incrementado muchísimo su percepción olfativa y que se ha dado cuenta, con los años, que ha ido adquiriendo la misma podríamos atrevernos a decir que el gusto sin el olfato es apenas perceptible El escaramujo o tapaculos, el fruto de la rosa silvestre, tiene también aromas que recuerdan a ciertas variedades de cannabis Una forma de utilizar estos perfiles de aromas es elegir un bote y olfatearlo sin mirar lo que es, apuntar lo que creemos que es y después mirarlo para ver si hemos estado cerca de avergiuar a que nos recuerda la práctica te lleva a aumentar tu llamado “archivo de olores”

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