El Cultivador 10

para la mejora de la salud de sus pacientes, así como a la obtención de medicinas can- nábicas de calidad superior. Por supuesto que la ley dice que los trabajadores de los dispensarios pueden tener un salario, justificado por la po- sición que estos ocupen den- tro de la empresa, pero este debería de adecuarse siempre a la situación económica del dispensario en ese momento; con el tiempo dicho salario puede crecer a la vez que lo haga el colectivo o las respon- sabilidades del trabajador. No obstante, nos decía que durante los tres primeros años nos olvidásemos de ob- tener beneficios y nos centrá- semos en que íbamos a necesitar invertir bastante di- nero y sobre todo bastante ca- riño y cuidados para que nuestro dispensario creciese. A medida que creciese el nú- mero de pacientes, se necesi- taría más cantidad de medicina, por ejemplo, si al principio se están distribu- yendo entre dos y cinco libras (uno a dos kilos y medio) de medicina y se pasa de atender desde cincuenta hasta dos- cientos pacientes, se requeri- rían de diez a quince libras (cuatro y medio a siete kilos) solo para poder mantener la demanda de los pacientes. En resumen lo que Rakeem quería hacernos ver era que como mínimo necesitamos de un plan de negocio de unos cinco años para erigir nuestro dispensario desde cero y así no llevarnos sorpresas. Entre los motivos para abrir un dispensario, como buenos destacaba el de ofrecer un ser- vicio necesario para la comu- nidad, el preocuparse y el querer ayudar a la gente que está luchando contra enferme- dades devastadoras acercán- doles una planta que les ofrece una alternativa a las agresivas terapias de la medicina mo- derna y como malos, de nuevo nos mencionaba el dinero, el querer hacerse rico y el pensar que como hay “one-million dollar clubs” también podría- mos ser uno de ellos. No tiene nada de malo que- rer ganarse la vida dirigiendo tu propio dispensario de can- nabis medicinal nos expli- caba, pero hay que entender que para llegar a cierto nivel tiene que pasar tiempo. Hay que dar trabajo a nuevos em- pleados, hay que pagar im- puestos, llevar la contabilidad de la empresa y en definitiva crecer tratando de ofrecer siempre lo mejor de lo mejor para ayudar a los pacientes con medicinas cannábicas de alta calidad y variedad (tintu- ras, extracciones, comesti- bles...), servicios que no se ofrezcan en otros dispensarios y entre otros muchos detalles, trabajadores cualificados que sepan tratar a pacientes que en muchos casos sufren enfer- medades graves. Nos recomendaba también elegir bien la localización en la que fuésemos a abrir nuestro dispensario, visitar la zona con anterioridad para conocer el ambiente y tratar de mostrar a la comunidad que hemos ele- gido dicho emplazamiento para ayudar en la mayor me- dida posible. Colaborar y man- tener buenas relaciones con los comercios vecinos, participar en los programas y actividades de la zona mediante donacio- nes para programas de primera necesidad, voluntariado de cualquier tipo o la mera pre- sencia en fiestas y eventos eran otras de sus recomendaciones. Rakeem nos animaba in- cluso a acudir a las reuniones del ayuntamiento para poder así conocer a la gente que toma las decisiones exponién- dolos nuestras razones para abrir un dispensario de can- nabis medicinal en su zona y poder así ver las distintas re- acciones que ello causa y saber de antemano si conta- mos o no con la opinión favo- rable por parte de alguno de los allí presentes. 72 cultura cannábica nos recordaba que no había momento mejor que el presente para que nos in- volucrásemos y participásemos en esta emergente industria Cremas y tinturas en 7 Stars Habitación con camilla para masajes en Harbor- side Health Center

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1