El Cultivador

cardiovascular en humanos (en concreto, en 11 experimentados usuarios de alucinógenos). Gracias a sus resultados pudo observarse que, dependiendo de la dosis de DMT, esta eleva la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la temperatura rectal y, como muchos saben, el diámetro de la pupila. También aumenta las concentraciones de beta-endorfina, corticotropina, cortisol y prolactina y la hormona de crecimiento en sangre. Por todas estas razones, como ya admitía en 1994 Strassman, administrar DMT a usuarios veteranos en el consumo de alucinógenos es seguro; aunque, como se molestaba en señalar, todas estas conclusiones suscitaban la necesidad de profundizar en los mecanismos específicos de la sustancia, los cuales reconocía que podían ser de interés farmacológico. En una segunda parte del mismo estudio, el grupo liderado por Strassman trató de definir los efectos subjetivos de la DMT en un grupo de sujetos voluntarios. En sus propias palabras: “La ‘pérdida de control’, asociada a un breve, pero abrumador ‘rush’, condujo a un estado disociado, donde la euforia alternaba o coexistía con la ansiedad”. Quizás, lo más interesante de cara a sus potenciales aplicaciones en psicoterapia asistida es que, como explica Strassman, los efectos de la DMT “reemplazaron por completo la experiencia mental previa de los sujetos y fueron más vívidos y convincentes que los sueños o la conciencia de vigilia”6. Además, Strassman analizó las consecuencias de la administración repetida de DMT de humanos7 para concluir que no se desarrolla tolerancia a sus efectos, aunque sí se ha apreciado una disminución de la frecuencia cardíaca y de la respuesta de hormonas como la adrenocorticotrópica, la prolactina y el cortisol. Estos datos, como él mismo explicaba en otra investigación más profunda, demuestran que la “DMT sigue siendo única entre los alucinógenos clásicos por su incapacidad para inducir tolerancia a sus efectos psicológicos”8. La aportación argentina a los estudios de DMT y psicosis Esamisma década, en Argentina, otro grupo de científicos condujo unos experimentos cuyo objetivo primordial era analizar comparativamente los efectos de la DMT y los síntomas de la psicosis, continuando la línea que un par de décadas antes había iniciado el trío alemán formado por Bickel, Dittrich y Schoepf. Partiendo de la idea de que los efectos de la ayahuasca se asemejan a la psicosis, estos investigadores trataron de 70 pensamiento psiquedélico lo más interesante de cara a sus potenciales aplicaciones en psicoterapia asistida es que, como explica Strassman, los efectos de la DMT “reemplazaron por completo la experiencia mental previa de los sujetos” Pxhere

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