Oruga en el cultivo exterior

Muchos son los insectos que pueden atacar a nuestro cultivo de exterior durante los meses de verano, pero uno de los más molestos y persistentes es la oruga. Esta molesta plaga puede llegar a menguar de forma considerable nuestra cosecha si no tomamos las medidas oportunas, además de facilitar otro tipo de patologías como la botrytis. Normalmente se trata de insectos de distribución cosmopolita y muy polífagos, es decir, pueden hallarse en cualquier lugar del mundo y atacan a múltiples especies vegetales.

por Mari SH

Oruga come-hojasOruga come-hojas

¿Qué son las orugas?

Las orugas, por grandes que puedan llegar a ser, son el estado larvario de otro insecto que normalmente nos parece tranquilo y hasta bonito: las polillas y mariposas. Éstas revolotean por los jardines buscando flores de las que alimentarse y en las que depositar sus huevos, por lo que su presencia debería alertarnos. Las larvas de los lepidópteros, nombre que recibe este orden de insectos, se alimentan normalmente de materia vegetal, siendo algunas especies plagas importantes en la agricultura. Existen alrededor de unas 127 familias dentro del orden Lepidoptera, pero siendo la taxonomía una ciencia tan cambiante en sus conclusiones, éstas varían con frecuencia. Este taxón cuenta con más 165.000 especies descritas, siendo el segundo más numeroso entre los insectos.

Tipos de oruga

Afortunadamente, no todos los lepidópteros atacan al cannabis, aunque se han descrito más de una decena que pueden alimentarse de nuestra querida planta. Normalmente se trata de noctuidos, es decir, polillas o mariposillas nocturnas. Pero a nivel práctico, más que su clasificación, lo que interesa son los daños que pueden causar y cómo evitarlos. En este sentido, las orugas se pueden dividir principalmente en dos grupos: las que afectan a las hojas y las que afectan a los cogollos.

Las orugas que se alimentan de las hojas pueden hacer acto de presencia desde los primeros días de la primavera. Éstas operan de diferentes maneras, enrollando y pegando las hojas entre sí para protegerse mientras se alimentan; comiendo selectivamente el tejido internerval dejando sólo el esqueleto de venas de la hoja; o simplemente haciendo grandes agujeros a la hoja cuando comen1. Si su presencia es aislada, tampoco constituyen un gran problema, por lo que retirando las pocas que pueda haber a mano y aplicando un insecticida de amplio espectro como jabón potásico o aceite de neem, debería haber suficiente. Normalmente, no se reproducen desmesuradamente en plantas sanas. Así que si se convierten en plaga, además tratarla con alguno de los productos mencionados, también debemos solventar los otros tipos de estrés que pueda sufrir el cultivo.

Por otra parte, las orugas más preocupantes y dañinas para el cultivo exterior son las del cogollo. Estos gusanos se especializan en destruir partes de la planta con alto contenido de nitrógeno, como son las flores, los frutos y las semillas. A veces se alimentan dentro de los racimos florales y el daño no es visible hasta que las flores están arruinadas2. También perforan las ramas que unen la flor a la planta, quedando intacto en apariencia el cogollo y secándose en pocos días. Este tipo de oruga se deja ver por nuestros cultivos durante los meses de agosto, septiembre y también octubre si el tiempo sigue siendo bueno. Al llegar el frío, su actividad cesa hasta la próxima temporada. No obstante, las heridas que causan al alimentarse y las deposiciones que dejan en nuestras flores, en combinación con las condiciones climáticas del otoño, pueden llegar a ser letales ya que causan podredumbre y facilitan la infección por botrytis.

En ambos casos, dado que las orugas son el estado larvario de una polilla, cuando alcanzan la madurez, forman un capullo bajo alguna hoja del que emergerá una polilla adulta.

5. Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons5. Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons

¿Cómo podemos prevenir las orugas?

Tal como comentaba en líneas anteriores, las orugas que afectan al cannabis normalmente son larvas de polillas, por lo que si vemos alguna de ellas revoloteando alrededor de nuestras plantas, debemos eliminarla. Si tenemos las plantas en macetas y no tienen un tamaño demasiado grande, podemos guardarlas en interior durante la noche. No obstante, si no es éste nuestro caso, es totalmente obvio que no podemos estar pendientes todas las noches de que ninguna polilla se acerque a nuestro cultivo, por lo que también debemos tomar otras medidas. La principal de ellas, que nos ayudará a mantener nuestro jardín protegido de cualquier tipo de plaga, es intentar que las plantas no sufran ningún tipo de estrés. Cuando esto ocurre, el metabolismo de la planta reacciona dando lugar a una serie de procesos fisiológicos que no son los habituales, lo cual debilita y altera su sistema inmunitario volviéndola mucho más susceptible a cualquier tipo de plaga. Asimismo, si alimentamos nuestro cultivo única y exclusivamente a base de fertilizantes químicos, también tenemos más posibilidades de sufrir cualquier tipo de plaga, incluidas las orugas.

Otra forma de evitar su ataque en floración es cultivar variedades sativas o autoflorecientes. Por una parte, las variedades sativas, al empezar la floración en septiembre, cuando los cogollos están más desarrollados hace ya demasiado frío para que las orugas lleven a cabo su actividad. Por la otra, las plantas autoflorecientes nos permiten cultivar durante los meses de primavera y cosechar antes de que llegue el mes de agosto, por lo que también podemos evitar la plaga de esta forma.

Para asegurarnos de que nuestro cultivo está libre de orugas debemos revisarlo con frecuencia. Durante los meses de floración es aconsejable inspeccionar las plantas diariamente, ya que estos gusanos normalmente son difíciles de detectar a simple vista. Muchos de ellos tienen colores verdosos que les camuflan entre las hojas y tallos de las plantas. Además, a veces están escondidos bajo las hojas, en los cogollos o incluso dentro de las ramas que perforan para succionar la savia que va a la flor. Teniendo en cuenta que una detección precoz de la plaga nos facilita el tratamiento, la revisión de diaria del cultivo se hace más que aconsejable.

2. Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas2. Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas

¿Cómo combatir la oruga?

Combatir las orugas será más o menos difícil dependiendo del punto del cultivo en que nos encontremos. Si se trata de orugas come-hojas en la etapa de crecimiento, bastará con aplicar algún insecticida de amplio espectro y retirar manualmente las orugas que veamos. Si las plantas están sanas, es bastante extraño recibir un ataque masivo de este tipo de oruga.

Por otra parte, si estamos en época de floración y la oruga a combatir es la del cogollo, la historia se complica. Si tras revisar a conciencia todas nuestras plantas encontramos alguna oruga o el rastro que dejan tras de sí de deposiciones, lesiones y mordeduras, debemos actuar cuanto antes. En primer lugar, tenemos que retirar manualmente todas las orugas que podamos localizar. También debemos intentar limpiar sus deposiciones en la medida de lo posible, así como mantener localizadas y vigiladas aquellas zonas en las que hayamos detectado lesiones por si fuesen aprovechadas por el botrytis para infectar la planta. El tratamiento más efectivo contra las plagas de lepidópteros es el Bacillus thuringiensis (BT). Se trata de una bacteria que produce proteínas que son tóxicas para ellos y destruyen su aparato digestivo al ingerirlas. Su acción es menos efectiva contra los ejemplares más grandes, por lo que actuar rápidamente para impedir su crecimiento es vital. Tras la aplicación del BT, debemos seguir inspeccionando las flores y eliminando cualquier ejemplar que veamos vivo. Pasados unos días, repetiremos la aplicación del mencionado insecticida y continuaremos con el control manual, es decir, seguiremos quitando las orugas a mano una por una. El BT es respetuoso con la fauna auxiliar y se degrada fácilmente como la mayoría de insecticidas biológicos. En caso de lluvia debemos repetir la aplicación, ya que el agua lo arrastra con facilidad. También hay que tener en cuenta que la humedad en las flores favorece la podredumbre y la infección por hongos, por lo que evitaremos empapar las plantas al aplicar el BT.

En cuanto al proceso de secado, si hemos sufrido la plaga durante los días previos a la cosecha, también debemos controlar los cogollos una vez cortados. Muchas veces nos llevamos al secadero las orugas y plagas que pueda haber junto con las flores. Normalmente, al colgar las ramas boca abajo, las orugas irán desprendiéndose en unos pocos días, dejándose caer como de una especie de hilo. A estas orugas también debemos eliminarlas, ya que lo más normal es que busquen materia vegetal viva para alimentarse, o bien, que se conviertan en ejemplares adultos y vayan a las plantas que todavía puedan quedar por cosechar.

Finalmente, debemos almacenar nuestra marihuana correctamente para una buena curación. Aunque no es habitual que el cannabis seco sufra ningún tipo de plaga, tampoco está exento de ello. Del mismo modo que al tabaco o a algunos cereales les salen gusanos si no se almacenan correctamente, nuestra yerba también puede verse afectada por alguna plaga si no está bien conservada. En los meses de agosto y septiembre de 2008, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona (INT y CF) recibió muestras de hojas secas de plantas de Cannabis sativa v. indica, procedentes de decomisos de plantaciones de marihuana localizadas por la Policía Judicial en varias zonas de Catalunya, atacadas por orugas de un microlepidóptero que se alimentaba de dichas hojas secas. Se procedió a la recogida de muestras de dichas orugas, que fueron criadas en los laboratorios del INT y CF en Barcelona, obteniéndose crisálidas de las que empezaron a eclosionar adultos de Pyralis farinalis3. Se trata de una polilla de distribución cosmopolita y muy polífaga que se alimenta de desechos vegetales como plantas secas.

1. Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas1. Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas

En resumen, las orugas del cannabis son el estado larvario de mariposas normalmente nocturnas (polillas). Existen múltiples especies de lepidópteros capaces de perjudicar a nuestra querida planta, ya que normalmente se trata de insectos muy polífagos, es decir, tienen la capacidad de alimentarse de muchas especies vegetales. Aunque a nivel teórico existen varias clasificaciones, en la práctica, pueden dividirse en orugas que dañan a las hojas y orugas que dañan a los cogollos. También existen otros tipos que dañan las ramas y troncos o a las raíces, pero su presencia es menos habitual. Para prevenir su ataque podemos intentar soslayar la plaga guardando las plantas en interior durante la noche para evitar que las polillas depositen sus huevos en ellas, o bien, cultivar variedades cuya floración transcurra en los meses en que no tienen actividad las orugas como autoflorecientes o sativas. Si no tenemos estas posibilidades, es muy importante que nuestro cultivo esté sano y sin ningún tipo de estrés, ya que las plantas débiles son más susceptibles de sufrir el ataque de cualquier tipo de plaga. Finalmente, para combatirlas en caso de sufrir su incómoda presencia, lo más recomendable es aplicar BT y un control manual, ya que los ejemplares más desarrollados son más resistentes a este insecticida y podrían sobrevivir. También debemos controlar el secadero porque, una vez cosechada la marihuana, los gusanos permanecerán en ella durante unos días hasta que poco a poco los veamos descolgarse de las flores para ir buscar nuevas plantas. Por tanto, si detectamos orugas o polillas en nuestra sala de secado, también debemos acabar con ellas.

Espero que te haya gustado el artículo y pueda serte útil para prevenir y combatir las plagas de orugas en tus cultivos de exterior. ¡Muy buenos humos!

REFERENCIAS

  1. Fassio, A., Rodríguez, M.J. & Ceretta, S. (2013). Plagas del cultivo en Cáñamo (Cannabis sativa L.) (p.41). Montevideo, Uruguay: Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología de INIA disponible en http://bit.ly/2uxujT8.
  2. Ibídem, p.42.
  3. De-Gregorio, J. J. P., Villarreal, J. L. V., Fernando, L., Villarreal, V., & García, J. L. R. (2009). Fitofagia de orugas de Pyralis farinalis (Linnaeus, 1758) sobre Cannabis sativa var. indica en Catalunya (Lepidoptera: Pyralidae, Pyralinae) en Butlletí de la societat catalana de lepidopterologia (p. 99). Barcelona, España: Societat Catalana de Lepidopterologia. Disponible en http://bit.ly/2tods6T.

 

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