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Oruga en el cultivo exterior

Muchos son los insectos que pueden atacar a nuestro cultivo de exterior durante los meses de verano, pero uno de los más molestos y persistentes es la oruga. Esta molesta plaga puede llegar a menguar de forma considerable nuestra cosecha si no tomamos las medidas oportunas, además de facilitar otro tipo de patologías como la botrytis. Normalmente se trata de insectos de distribución cosmopolita y muy polífagos, es decir, pueden hallarse en cualquier lugar del mundo y atacan a múltiples especies vegetales.

por Mari SH

Oruga come-hojasOruga come-hojas

¿Qué son las orugas?

Las orugas, por grandes que puedan llegar a ser, son el estado larvario de otro insecto que normalmente nos parece tranquilo y hasta bonito: las polillas y mariposas. Éstas revolotean por los jardines buscando flores de las que alimentarse y en las que depositar sus huevos, por lo que su presencia debería alertarnos. Las larvas de los lepidópteros, nombre que recibe este orden de insectos, se alimentan normalmente de materia vegetal, siendo algunas especies plagas importantes en la agricultura. Existen alrededor de unas 127 familias dentro del orden Lepidoptera, pero siendo la taxonomía una ciencia tan cambiante en sus conclusiones, éstas varían con frecuencia. Este taxón cuenta con más 165.000 especies descritas, siendo el segundo más numeroso entre los insectos.

Tipos de oruga

Afortunadamente, no todos los lepidópteros atacan al cannabis, aunque se han descrito más de una decena que pueden alimentarse de nuestra querida planta. Normalmente se trata de noctuidos, es decir, polillas o mariposillas nocturnas. Pero a nivel práctico, más que su clasificación, lo que interesa son los daños que pueden causar y cómo evitarlos. En este sentido, las orugas se pueden dividir principalmente en dos grupos: las que afectan a las hojas y las que afectan a los cogollos.

Las orugas que se alimentan de las hojas pueden hacer acto de presencia desde los primeros días de la primavera. Éstas operan de diferentes maneras, enrollando y pegando las hojas entre sí para protegerse mientras se alimentan; comiendo selectivamente el tejido internerval dejando sólo el esqueleto de venas de la hoja; o simplemente haciendo grandes agujeros a la hoja cuando comen1. Si su presencia es aislada, tampoco constituyen un gran problema, por lo que retirando las pocas que pueda haber a mano y aplicando un insecticida de amplio espectro como jabón potásico o aceite de neem, debería haber suficiente. Normalmente, no se reproducen desmesuradamente en plantas sanas. Así que si se convierten en plaga, además tratarla con alguno de los productos mencionados, también debemos solventar los otros tipos de estrés que pueda sufrir el cultivo.

Por otra parte, las orugas más preocupantes y dañinas para el cultivo exterior son las del cogollo. Estos gusanos se especializan en destruir partes de la planta con alto contenido de nitrógeno, como son las flores, los frutos y las semillas. A veces se alimentan dentro de los racimos florales y el daño no es visible hasta que las flores están arruinadas2. También perforan las ramas que unen la flor a la planta, quedando intacto en apariencia el cogollo y secándose en pocos días. Este tipo de oruga se deja ver por nuestros cultivos durante los meses de agosto, septiembre y también octubre si el tiempo sigue siendo bueno. Al llegar el frío, su actividad cesa hasta la próxima temporada. No obstante, las heridas que causan al alimentarse y las deposiciones que dejan en nuestras flores, en combinación con las condiciones climáticas del otoño, pueden llegar a ser letales ya que causan podredumbre y facilitan la infección por botrytis.

En ambos casos, dado que las orugas son el estado larvario de una polilla, cuando alcanzan la madurez, forman un capullo bajo alguna hoja del que emergerá una polilla adulta.

5. Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons5. Spodoptera littoralis, una de las polillas que afecta al cannabis (Nir Ofir, Wikimedia Commons

¿Cómo podemos prevenir las orugas?

Tal como comentaba en líneas anteriores, las orugas que afectan al cannabis normalmente son larvas de polillas, por lo que si vemos alguna de ellas revoloteando alrededor de nuestras plantas, debemos eliminarla. Si tenemos las plantas en macetas y no tienen un tamaño demasiado grande, podemos guardarlas en interior durante la noche. No obstante, si no es éste nuestro caso, es totalmente obvio que no podemos estar pendientes todas las noches de que ninguna polilla se acerque a nuestro cultivo, por lo que también debemos tomar otras medidas. La principal de ellas, que nos ayudará a mantener nuestro jardín protegido de cualquier tipo de plaga, es intentar que las plantas no sufran ningún tipo de estrés. Cuando esto ocurre, el metabolismo de la planta reacciona dando lugar a una serie de procesos fisiológicos que no son los habituales, lo cual debilita y altera su sistema inmunitario volviéndola mucho más susceptible a cualquier tipo de plaga. Asimismo, si alimentamos nuestro cultivo única y exclusivamente a base de fertilizantes químicos, también tenemos más posibilidades de sufrir cualquier tipo de plaga, incluidas las orugas.

Otra forma de evitar su ataque en floración es cultivar variedades sativas o autoflorecientes. Por una parte, las variedades sativas, al empezar la floración en septiembre, cuando los cogollos están más desarrollados hace ya demasiado frío para que las orugas lleven a cabo su actividad. Por la otra, las plantas autoflorecientes nos permiten cultivar durante los meses de primavera y cosechar antes de que llegue el mes de agosto, por lo que también podemos evitar la plaga de esta forma.

Para asegurarnos de que nuestro cultivo está libre de orugas debemos revisarlo con frecuencia. Durante los meses de floración es aconsejable inspeccionar las plantas diariamente, ya que estos gusanos normalmente son difíciles de detectar a simple vista. Muchos de ellos tienen colores verdosos que les camuflan entre las hojas y tallos de las plantas. Además, a veces están escondidos bajo las hojas, en los cogollos o incluso dentro de las ramas que perforan para succionar la savia que va a la flor. Teniendo en cuenta que una detección precoz de la plaga nos facilita el tratamiento, la revisión de diaria del cultivo se hace más que aconsejable.

2. Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas2. Las mordeduras y deposiciones indican la presencia de orugas

¿Cómo combatir la oruga?

Combatir las orugas será más o menos difícil dependiendo del punto del cultivo en que nos encontremos. Si se trata de orugas come-hojas en la etapa de crecimiento, bastará con aplicar algún insecticida de amplio espectro y retirar manualmente las orugas que veamos. Si las plantas están sanas, es bastante extraño recibir un ataque masivo de este tipo de oruga.

Por otra parte, si estamos en época de floración y la oruga a combatir es la del cogollo, la historia se complica. Si tras revisar a conciencia todas nuestras plantas encontramos alguna oruga o el rastro que dejan tras de sí de deposiciones, lesiones y mordeduras, debemos actuar cuanto antes. En primer lugar, tenemos que retirar manualmente todas las orugas que podamos localizar. También debemos intentar limpiar sus deposiciones en la medida de lo posible, así como mantener localizadas y vigiladas aquellas zonas en las que hayamos detectado lesiones por si fuesen aprovechadas por el botrytis para infectar la planta. El tratamiento más efectivo contra las plagas de lepidópteros es el Bacillus thuringiensis (BT). Se trata de una bacteria que produce proteínas que son tóxicas para ellos y destruyen su aparato digestivo al ingerirlas. Su acción es menos efectiva contra los ejemplares más grandes, por lo que actuar rápidamente para impedir su crecimiento es vital. Tras la aplicación del BT, debemos seguir inspeccionando las flores y eliminando cualquier ejemplar que veamos vivo. Pasados unos días, repetiremos la aplicación del mencionado insecticida y continuaremos con el control manual, es decir, seguiremos quitando las orugas a mano una por una. El BT es respetuoso con la fauna auxiliar y se degrada fácilmente como la mayoría de insecticidas biológicos. En caso de lluvia debemos repetir la aplicación, ya que el agua lo arrastra con facilidad. También hay que tener en cuenta que la humedad en las flores favorece la podredumbre y la infección por hongos, por lo que evitaremos empapar las plantas al aplicar el BT.

En cuanto al proceso de secado, si hemos sufrido la plaga durante los días previos a la cosecha, también debemos controlar los cogollos una vez cortados. Muchas veces nos llevamos al secadero las orugas y plagas que pueda haber junto con las flores. Normalmente, al colgar las ramas boca abajo, las orugas irán desprendiéndose en unos pocos días, dejándose caer como de una especie de hilo. A estas orugas también debemos eliminarlas, ya que lo más normal es que busquen materia vegetal viva para alimentarse, o bien, que se conviertan en ejemplares adultos y vayan a las plantas que todavía puedan quedar por cosechar.

Finalmente, debemos almacenar nuestra marihuana correctamente para una buena curación. Aunque no es habitual que el cannabis seco sufra ningún tipo de plaga, tampoco está exento de ello. Del mismo modo que al tabaco o a algunos cereales les salen gusanos si no se almacenan correctamente, nuestra yerba también puede verse afectada por alguna plaga si no está bien conservada. En los meses de agosto y septiembre de 2008, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona (INT y CF) recibió muestras de hojas secas de plantas de Cannabis sativa v. indica, procedentes de decomisos de plantaciones de marihuana localizadas por la Policía Judicial en varias zonas de Catalunya, atacadas por orugas de un microlepidóptero que se alimentaba de dichas hojas secas. Se procedió a la recogida de muestras de dichas orugas, que fueron criadas en los laboratorios del INT y CF en Barcelona, obteniéndose crisálidas de las que empezaron a eclosionar adultos de Pyralis farinalis3. Se trata de una polilla de distribución cosmopolita y muy polífaga que se alimenta de desechos vegetales como plantas secas.

1. Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas1. Las variedades que florecen en otoño no son atacadas por las orugas

En resumen, las orugas del cannabis son el estado larvario de mariposas normalmente nocturnas (polillas). Existen múltiples especies de lepidópteros capaces de perjudicar a nuestra querida planta, ya que normalmente se trata de insectos muy polífagos, es decir, tienen la capacidad de alimentarse de muchas especies vegetales. Aunque a nivel teórico existen varias clasificaciones, en la práctica, pueden dividirse en orugas que dañan a las hojas y orugas que dañan a los cogollos. También existen otros tipos que dañan las ramas y troncos o a las raíces, pero su presencia es menos habitual. Para prevenir su ataque podemos intentar soslayar la plaga guardando las plantas en interior durante la noche para evitar que las polillas depositen sus huevos en ellas, o bien, cultivar variedades cuya floración transcurra en los meses en que no tienen actividad las orugas como autoflorecientes o sativas. Si no tenemos estas posibilidades, es muy importante que nuestro cultivo esté sano y sin ningún tipo de estrés, ya que las plantas débiles son más susceptibles de sufrir el ataque de cualquier tipo de plaga. Finalmente, para combatirlas en caso de sufrir su incómoda presencia, lo más recomendable es aplicar BT y un control manual, ya que los ejemplares más desarrollados son más resistentes a este insecticida y podrían sobrevivir. También debemos controlar el secadero porque, una vez cosechada la marihuana, los gusanos permanecerán en ella durante unos días hasta que poco a poco los veamos descolgarse de las flores para ir buscar nuevas plantas. Por tanto, si detectamos orugas o polillas en nuestra sala de secado, también debemos acabar con ellas.

Espero que te haya gustado el artículo y pueda serte útil para prevenir y combatir las plagas de orugas en tus cultivos de exterior. ¡Muy buenos humos!

REFERENCIAS

  1. Fassio, A., Rodríguez, M.J. & Ceretta, S. (2013). Plagas del cultivo en Cáñamo (Cannabis sativa L.) (p.41). Montevideo, Uruguay: Unidad de Comunicación y Transferencia de Tecnología de INIA disponible en http://bit.ly/2uxujT8.
  2. Ibídem, p.42.
  3. De-Gregorio, J. J. P., Villarreal, J. L. V., Fernando, L., Villarreal, V., & García, J. L. R. (2009). Fitofagia de orugas de Pyralis farinalis (Linnaeus, 1758) sobre Cannabis sativa var. indica en Catalunya (Lepidoptera: Pyralidae, Pyralinae) en Butlletí de la societat catalana de lepidopterologia (p. 99). Barcelona, España: Societat Catalana de Lepidopterologia. Disponible en http://bit.ly/2tods6T.

 

Main Lining y forzado de floración en exterior

Cuando cultivamos en terrazas, la mejor forma de poder dejar que una planta crezca todo lo posible y, al mismo tiempo, no ser indiscretos, es la Main Lining. Podremos sacar la misma producción, idéntica calidad y no sobrepasar la altura que deseemos que en un cultivo a lo alto. Si además forzamos la floración, el resultado puede ser brillante

Fotos y texto por Marqués de Esquilache

La planta con cuatro ángulosLa planta con cuatro ángulos

En este reportaje os mostramos un cultivo un tanto peculiar y que, quizás, no responda a la mayoría de los cultivos “normales”. Sin embargo, es especialmente curioso ya que muestra cómo un cultivo se puede acortar semanas sin perder productividad; y, además, cosechar mucho antes y comenzar bastante más tarde. Este cultivador, empleando las dos técnicas que mostramos, ha batido récords de tiempo.

Este artículo trata sobre un caso concreto y real de un cultivador que está sabiendo acoplarse a sus circunstancias de cultivo a base de ingenio y saber hacer. La planta es una Bubble Gum. Una planta de calidad reconocida y cuyo aroma nos resulta muy reconocible. Cultiva en terraza abierta, pero a unos 500 metros tiene un club de pádel cuyas luces contaminan lumínicamente una gran distancia. Creedme que no se nota a simple vista, pero ha tenido que descubrirlo por las malas, lo cual le ha llevado a optar por crear, en muy poco tiempo, una planta inmensa, que pone a florecer a principios de julio. Para poder inducir a floración una planta de exterior, y aun así obtener una producción igual que otra planta que no haya sido manipulada, hay que hacer las cosas muy bien.

Como decimos, cuando cultivamos en terraza o balcón, hay que tener en cuenta la altura de la valla si no queremos que nuestras plantas se vean desde la calle y, además, padezcan estrés lumínico. En el número pasado vimos un poco de esta técnica. En este vamos a profundizar sobre la correcta manera de hacerlo y sus requerimientos específicos de cultivo. Porque, un Main Lining no hecho perfectamente acabará en un desastre garantizado a la primera lluvia de importancia. Y como las lluvias suelen producirse al final de temporada, perderemos la cosecha pocos días antes de la recolecta. Pocas cosas dan tanta rabia…

El Main Lining que os presento, y que considero hecho a la perfección, se inició tarde para los parámetros habituales de la mayoría de los cultivadores. Como siempre digo, a menor tiempo de exposición de las plantas, menos riesgos corren. Para cultivar tarde es esencial partir de las mejores genéticas, los mejores sustratos, macetas geotextiles de alta gama, abonos de primera y habilidad como cultivador e incluso como bricocannabicultor.

Publicamos una foto que ya os mostramos en el número anterior de Cannabis Magazine. Es la foto del primer paso de un Main Lining. Perdonad la repetición, pero es conveniente repasar el origen de semejante técnica. Como podéis ver, tan pronto tenemos el primer par de ramas, inclinamos una (en ángulo de 90 grados) hacia un lado, y la otra (igualmente a 90 grados) pero en sentido contrario. Si lo hacemos con cuidado, las ramas no se troncharán. Aunque se tronchen, no pasa nada. Pocas plantas tienen la capacidad de recuperarse de las roturas de sus ramas como el cannabis. Incluso hay teorías que afirman que estas pequeñas roturas estimulan el crecimiento vegetativo. Aunque son muchos los cultivadores avezados que lo afirman, no hay estudios científicos al respecto. Pero lo que sí podemos garantizar sin miedo a equivocarnos es que a la planta no le pasa nada.

Lógicamente, las ramas dobladas tienden a enderezarse, recuperando su posición inicial. Por lo tanto, tendremos que ayudarnos de cuerdas para fijarlas a su nueva posición. No utilicéis material cortante, ya que, si lo hacemos, iremos despellejando la corteza, y las plagas y patógenos lo tendrán mucho más fácil para entrar en el sistema de la planta. Cuerdas de material natural y nudos amplios para evitar que las ramas, al engordar, ahoguen el flujo de savia.

Personalmente, germino poniendo la semilla en un vaso de agua osmótica, a la que añado una dosis muy baja de enraizante biológico. Tengo al lado de casa un sauce llorón (Salix babilónica). Corto unas pocas ramas verdes (sin lignificar) y las dejo macerando en el agua osmótica durante unos tres días antes de meter la semilla. La semilla está en el vaso de agua durante unas 24 horas (a veces hasta treinta). Justo hasta que veo cómo comienza a despuntar la raíz. Algunos pensaréis que estoy explicando algo muy elemental. Pero pensad que este cultivador está logrando tiempos récord de exterior, y además obteniendo una producción muy grande. Por lo tanto, el detalle de esperar hasta que la punta de la raíz asoma, ni antes ni después, no es casual.

La semilla va directamente a su maceta (por supuesto, geotextil) directamente, sin pasar antes por una pequeña maceta de entrenamiento. En los cultivos de exterior, lo habitual es comenzar por una maceta de un litro aproximadamente y esperar a que la plántula alcance cierto tamaño antes de pasarla a su maceta definitiva. De esta forma te evitas disgustos tales como rotura de la plantita por cualquier razón insignificante. Este jardinero, la primera semana protegió la pequeña Bubble Gum con un trozo de botella de plástico transparente durante sus primeros 10 días. ¿Por qué no empleó la maceta pequeña de entrenamiento? Sencillamente porque el trasplante de esta maceta a la definitiva supone un pequeño parón biológico que retrasa el crecimiento unos 3 días. Muy poco, sí, pero recordemos que este cultivador está intentando batir récords de tiempo sin perder productividad.

Como decimos, maceta geotextil, pero no cualquiera: la mejor. No sólo estimula todas las fases de la planta y acorta tiempos, además no deja subproductos tóxicos de petróleo. Las mejores macetas geotextiles tienen certificado de laboratorio BPA. Es decir, no desprenden estos tóxicos tan nocivos. Este cultivador se preocupa de su salud. Por lo tanto, la garantía BPA FREE le es imprescindible. No puedo estar más de acuerdo con él.

Sustrato a base de turba rubia y fibra de coco, además de perlita. En otras palabras: un sustrato sumamente fácil de colonizar por las enclenques raíces del cannabis. Esto, más un estimulante de enraizamiento en cantidad generosa, acelera notablemente todo el ciclo de cultivo. Sumando todas las técnicas empleadas por este jardinero, la cosecha se adelanta en unos doce días. No está nada mal…

Main Lining con tres ángulosMain Lining con tres ángulos

Abonado y EC

Esta Bubble Gum está siendo fertilizada con dosis altas de abono biológico. Dichas dosis, en tierra madre, serían excesivas. Sin embargo, la maceta se seca rápidamente, lo que nos obliga a regar con más frecuencia. Precisamente, el hecho de regar con bastante más frecuencia, tiene efecto de lixiviado, de limpieza de raíces. Abona alcanzando una EC de casi 2 milisiemens en cada ocasión, y siempre combinando el fertilizante con el estimulante de raíces. ¡Siempre! De esta manera, el sistema radicular no para de desarrollarse más allá de lo habitual. En consecuencia, la planta es capaz de asimilar cantidades muy altas de fertilizante. Pero cuidado: no todas las plantas son igual de comilonas.

Número de ángulos

Al realizar la técnica del Main Lining, vamos forzando a las ramas a hacer ángulos de 90 grados. La Bubble Gum que os muestro tiene tres pares de ángulos. Si hubiera estado más tiempo en vegetativo hubiera alcanzado hasta cuatro pares de ángulos. Pero entonces hubiera sobrepasado la altura del muro, que es de un metro. Muy malo para la discreción. No obstante, la planta, a punto de forzar la fase de floración, tiene ya unos veinte cogollos importantes. Precisamente el Main Lining permite que todos los cogollos sean de gran tamaño. Esta Bubble Gum puede producir casi medio kilo de una marihuana excelente. Si pensamos que en el momento de realizar estas fotos la planta tiene seis semanas, medio kilo de cogollos es todo un éxito.

Main Lining por accidente

Quiero mostraros este Main Lining producido por azar. Es otra muestra de la capacidad del cannabis para recuperarse de las fracturas de ramas. Efectivamente, la planta que muestro, con dos ramas que se separan desde determinado punto del tronco principal, sufrió un accidente. Un vendaval abrió el tronco en canal. Desde la punta hasta la mitad del tronco. Muchos cultivadores la hubieran cortado desde el punto en el que el tronco se abrió, y seguirían desde ahí. Sin embargo, esta planta transformó cada mitad en otra rama nueva. Esta capacidad biológica del cannabis es realmente apasionante. De hecho, lo que sucedió por accidente se ha convertido, para este cultivador, en una nueva técnica. No son pocas las técnicas que se descubren por accidente. La poda FIM y otras se descubrieron por azar. La primera vez que sucedió el propietario pensó que era un desastre. Muy por el contrario, lo que sucedió es que se descubrió una nueva manera de cultivar. En este caso, el cultivador ha logrado convertir una rama abierta en canal en dos ramas bien diferenciadas y sin problemas para prosperar.

Poda de tres ángulosPoda de tres ángulos

Pero conseguir resultados así, implica sacrificios y trabajo. Este cultivador riega siempre con el agua a veinte grados, mide el pH, la EC… ¡Todo! En otras palabras: es muy meticuloso. Y, a partir de hoy, día seis de julio, comienza a inducir la fase de floración. Para ello, ha construido una especie de habitáculo, que le permite aislar la planta de la luz durante doce horas al día. Siendo la Bubble Gum una planta de rápida floración, hacia el día uno de septiembre cosechará medio kilo de cogollos secos de una marihuana extraordinaria de por sí, pero que él ha mejorado a base de una buena praxis. Y lo mejor de todo es que, gracias al Main Lining, todas y cada una de las porras serán del mismo tamaño y calidad. Un total de doce semanas para obtener, en maceta, la misma cantidad que algunas plantas cultivadas de forma natural, en tierra madre, y durante más de tres meses. No se le puede pedir más a una humilde semilla.

 

Las plagas que nos quitan el sueño (Iª Parte)

Con la llegada de los productos fitosanitarios muchos de los insectos con los que convivían nuestras plantas se convirtieron en plagas. El hecho de erradicar los insectos, sean beneficiosos o no, a nivel genético ha provocado la aparición de plagas resistentes a los tratamientos y eclosiones explosivas de miles de millones de nuevos individuos en muy escaso periodo de tiempo. Por otro lado la desaparición de hábitats naturales y un comercio internacional sin un control fitosanitario de fronteras lo suficientemente riguroso ha provocado la extensión de dichas plagas a nuevas áreas geográficas alterando el equilibrio natural y trasladándose de forma negativa a la actividad agraria.

 Por Víctor Bataller Gómez.

TrialeurodesTrialeurodes

Con éste artículo comenzamos a tratar una serie de capítulos sobres las plagas más limitantes para nuestros cultivos y las medidas de control más eficientes desde el punto de vista ecológico.

Primeramente vamos a tratar algunas de las moscas blancas más presentes. Son “heminópteros” y provienen del medio oriente asiático. En un corto plazo de tiempo se dispersó por todo el Mediterráneo europeo. Son conocidas por producir daños directos, como el de succionar savia y formar melaza, y también por el peligro añadido que representan al ser transmisores de virosis. Presentan los siguientes estadíos: huevo, larva (fase I, fase II y una posible fase III), ninfa (similar a las pupas pero sin el capullo totalmente completado) y adulto. De entre las más conocidas destacan las siguientes.

Mosca algodonosa de los cítricos (Aleurothrixus floccosus)

Ataca a muchas plantas distintas. La hembra pone sus huevos formando círculos sobre la hoja. Al principio su color es amarillo claro pero luego comienzan a oscurecerse progresivamente quedando totalmente negros en el momento de la eclosión. Sus larvas tienen la forma de una escama aplastada que queda pegada a la hoja y que primero tienen patas para luego perderlas. El adulto es una “mosquita” muy pequeña de apenas un par de milímetros de longitud, las alas de color blanco y el cuerpo de color amarillo y están cubiertas de un polvo ceroso. Son chupadores gracias a su pico totalmente articulado, habitan en el envés de las hojas más nuevas y como vuelan poco el viento se encarga de moverlas. Puede reproducirse hasta cinco veces al año y su ciclo biológico dura entre uno y cuatro meses según la época.

Al formar numerosa melaza (que le sirve para protegerse y evitar pérdidas de humedad) provoca una reducción de la fotosíntesis y de la respiración de la planta. Por culpa de su acción chupadora también influyen de manera negativa en la brotación y pueden llegar a producir la defoliación, pero nunca la muerte. Pero tal como hemos comentado con anterioridad el verdadero problema es la transmisión de virus desde plantas enfermas a plantas sanas, esquilmando un cultivo en cuestión de días.

Para poder controlarla hay que evitar que se forme la plaga y comenzar los tratamientos con los primeros individuos; éstos se aprecian claramente a simple vista en el envés de la hoja y en ocasiones también sobre el haz por lo que se recomienda un reconocimiento periódico que debe realizarse casi todos los días si las temperaturas son elevadas. A diferencia del resto de moscas blancas ésta forma melaza que le llega a cubrir por completo y que la protege de los productos fitosanitarios por lo que para poder atacarla es ideal emplear un oleato potásico como el OLEATBIO, sólo o en combinación con otro producto, vigilando que el pH de la solución insecticida no suba más de 7’5 porque esto le restaría eficacia al tratamiento. Para corregir el pH se puede emplear ÁCIDO CÍTRICO. Primeramente se añade el jabón potásico, luego se corrige el pH y por último se añaden el resto de productos.

Aleurothrixus floccosusAleurothrixus floccosus

Mosca blanca de la patata (Bemisia tabaci)

 Proviene originariamente de Asia. Los huevos son elípticos y asimétricos. La hembra pone los huevos en el envés de las hojas aunque en casos aislados también los puede poner en el haz. Al contrario que la Aleurothrixus floccosus, la Bemicia tabaci los coloca creando formas irregulares y en ocasiones pueden estar protegidos por un recubrimiento de cera blanca pero no siempre. Las larvas son ovaladas, achatadas, de color amarillo claro y transparente y se alimentan de la savia de la planta. Tiene tres fases larvarias: en la primera fase casi no se mueve, en la segunda fase ya posee patas e incluso antenas y en la tercera fase aumenta el tamaño y es casi transparente. En el estado de ninfa deja de alimentarse y adquiere un color verdoso amarillento, empieza a abultarse y se hacen visibles dos ojos rojos oscuro muy característicos de ésta mosca y que perduran hasta su muerte.

Los adultos presentan dos pares de alas blancas dispuestas de forma idéntica que en la Aleurothrixus floccosus, esto es, separadas entre sí de forma totalmente paralelas y de aspecto ceroso y blanco. El cuerpo es amarillo y con sus ojos rojos característicos. El ciclo de adulto suele ser de dos a tres semanas con un óptimo de temperaturas entre los 30 y los 33º C. También succiona savia de la planta e incluso inyecta una serie toxinas a través de la saliva lo que ocasiona manchas cloróticas, deshidratación, parada y ralentización del crecimiento. También segrega una melaza en forma de gotas transparentes y con cierto tono amarillento que sirve de sustento a determinados hongos como la famosa negrilla (Cladosporium sp.) provocando la asfixia vegetal y dificultando la fotosíntesis.

También transmiten virosis, tanto las larvas como los adultos. La sintomatología de los virus comienza a manifestarse a partir de varios días y depende del tipo y de la planta, pero en líneas generales consiste en la aparición de unos mosaicos en las hojas de color marrón, amarillo o violeta; ramas extremadamente cortas y otras extremadamente largas; parada o ralentización del crecimiento; también aparecen síntomas similares a los causados por la deshidratación, clorosis, hojas y ramas enrolladas, etc.

Está claro que en el control de la mosca blanca lo principal es prevenir la transmisión de la virosis pues un solo individuo provoca la muerte de varias plantas. Se deben emplear primeramente trampas de conteo o de detección como las trampas cromáticas adhesivas. También ayudan el empleo de métodos culturales:

  • eliminar las malas hierbas de los alrededores del cultivo y los restos de cosechas
  • se debe procurar el empleo de plantas sanas
  • proteger las planta con malla antiplagas (aunque en el interior del habitáculo creado mejoran las condiciones, no sólo para la planta, sino también del insecto)
  • uso de variedades resistentes (prácticamente no son infectadas por uno o varios virus en concreto) o permisivas a virosis (que son infectadas pero consiguen completar su ciclo biológico más o menos bien)

A la hora de realizar tratamientos fitosanitarios se debe mojar bien el envés de la hoja por lo que la boquilla de pulverización debe ser orientada de abajo hacia arriba. Es bastante eficaz el oleato potásico con piretrinas OLEATBIO PI como adulticida y larvicida de contacto y el Extracto de Neem AIN como ovicida. También se recomienda combinar con un repelente como el extracto de ajo ALIOSAN.

De entre todos sus depredadores naturales destacan los chinches, sobre todo el “Macrolophus caliginosus” o el Macrolophus nubilus” que se alimentan de larvas. Entre los parasitadores destacan el “Eretmocerus mundus” y “Encarsia formosa “. Los orius también atacan adultos, pero bastante menos.

  Problemas por mosca blancaProblemas por mosca blanca

Mosca blanca de los invernaderos (Trialeurodes vaporiorum)

La hembra realiza la puesta en el envés de la hoja, pudiendo tener disposición circular o bien quedar dispersa. Sus huevos son de color amarillo, forma elíptica, y con un pedicelo que le mantiene pegado a la planta; al igual que la “Bemicia tabaci” con el desarrollo se va tornando de un color negro y brillante. La larva también presenta tres fases. Tiene el par de ojos rojos pero muy simples y no tan llamativos. Ya desde el primer momento es móvil, amarilla transparente y de forma elíptica, tres pares de patas y un par de antenas. Cuando se fija a la hoja desaparecen las patas y las antenas, adquiriendo entonces aspecto de escama y segrega melaza. Va aumentando de tamaño hasta que pasa a ninfa, en donde presenta diversos filamentos en su contorno y los característicos ojos rojos pero compuestos. Forma una especie de pupa al final de este periodo con paredes laterales verticales y espinas muy visibles.

El adulto es de color amarillo limón y alas con aspecto blanquecino, paralelas pero algo superpuestas entre ellas, lo que le diferencia principalmente de la “Bemicia tabaci”. Presenta un mínimo de 5 a 6 generaciones anuales. Los adultos se localizan principalmente en el envés de las hojas y en los brotes jóvenes.

A los adultos se les puede ver volar sobre la planta y tanto ellos como sus larvas se alimentan de la savia de la planta inyectando igualmente por su saliva sustancias tóxicas. También segregan melaza que colocan sobre todo las larvas, lo que puede inducir al desarrollo de negrilla y es también un importante vector transmisor de virosis.

Los tratamientos fitosanitarios son los mismo que hemos mencionado en las dos anteriores y entre sus depredadores naturales destacan igualmente “Macrolophus sp.” y “Eretmocerus sp.”, y en los parasitadores la “Encarsia formosa”.

 Otro de los grandes grupos de plagas, más grande incluso que el de las moscas blancas son las cochinillas, también conocidas como cóccidos, piojos, serpetas, caparretas, escamas,…; Nos referimos más a un fenómeno de autodefensa que a una especie o tipo de insectos en concreto, es decir, las cochinillas no son una familia en sí, sino más bien un proceso de metamorfosis. Los aspectos en común son:

 –          poseen una protección a modo de caparazón, de forma generalmente circular aunque también las hay alargadas, y de colores muy variados. Una vez desaparezca el caparazón quedan al descubierto todos los órganos esenciales sin que por medio exista piel

          en su etapa adulta, que coincide con el periodo de reproducción, son muy inmóviles. Se anclan a la planta hospedante insertándole un estilete que le sirve de elemento para nutrirse

          forman colonias más o menos numerosas, sobre todo provocado por su poca movilidad

Existen otras peculiaridades que no coinciden con éstas características, por ejemplo, hay individuos que no presentan caparazón o son voladores.

Veamos las más conocidas y que presentan un mayor riesgo para nuestros cultivos.

 Trialeurodes vaporariorumTrialeurodes vaporariorum

La cochinilla acanalada (Icerya porchasis)

Pertenece al Orden Homóptera (los comúnmente conocidos como chinches) y es originaria de Nueva Zelanda. Está presente sobre todo en cítricos pero con humedades elevadas puede presentarse en cualquier planta de porte arbustivo o arbóreo. Las hembras maduras tienen sus cuerpos de color naranja, rojo, amarillo, o marrón brillante. El cuerpo se cubre parcialmente o enteramente con una cera amarillenta o blanca y su característica más visible es el saco grande estriado y acanalado (que le da su nombre común) donde porta los huevos. Éste saco es de 2 a 3 veces más grande que el cuerpo y contiene cerca de 1000 huevos de color rojo. Los machos son algo menos detectables a simple vista. Tiene cuerpo rojo oscuro, las antenas negras y están provistos de alas.

La hembra es hermafrodita pero con ovarios totalmente desarrollados. Si se autofecunda sólo produce más hermafroditas como ellas, pero si la fecunda un macho se producen machos y hermafroditas como la madre.

Dependiendo de que la temperatura sea más favorable o no los huevos comienzan a salir y las ninfas resultantes de esos huevos son también de color rojo brillante con las antenas y las patas largas y muy apreciables. En ésta etapa comienza la dispersión ayudándose incluso del viento o de otros animales para llegar a las plantas más próximas. Una vez en su nuevo destino completa tres mudas hasta llegar a adulto.

Posee un enemigo, el coccinélido Rodolia cardinales también originario de Australia. Es un pequeño coleóptero de color rojo con manchas negras. Su descubrimiento fue todo un hito científico, pues fue el primer ejemplo de control biológico constatado hasta la fecha. Es un parasitador que realiza la puesta sobre el saco con los huevos de la hembra o cerca. Las larvas nada más nacer se introducen en él y se comen los huevos y las larvas recién eclosionadas. Sus larvas pasan por cuatro estadíos larvarios, realizan la pupa y aparece el adulto. El adulto también devora activamente todos los estadíos de la cochinilla acanalada. Este coccinélido pasa el invierno en forma de adulto y desarrolla unas 8 generaciones anuales. El éxito de su control sobre la cochinilla radica en su casi especificidad, su voracidad y su gran capacidad de reproducción.

 

Manejo integrado de las moscas del mantillo

Como sabemos, la mosca de mantillo se ha convertido en la plaga más importante en el cultivo del cannabis en todo en mundo. Los daños causados por estos insectos fitófagos quizás no son tan visibles como en el caso de las arañas rojas pero no por eso hay que subestimarlos.
En este articulo vamos a proponer la última técnica preventiva de manejo integrado de las mosca del mantillo en la cannabicultura. Esta técnica ha sido confeccionada gracias a la dura labor y estrecha cooperación de varias empresas del sector a las cuales debo mis agradecimientos: a todo el equipo de Dr. Grow´s Productions y Vulkaniaseeds, Inversa y Koppert Canarias además de a varias decenas de cannabicultores canarios.
Podemos afirmar y presumir que es la técnica más novedosa y eficaz para el control de estos dípteros fitófagos.

Por Massimiliano Salami

Moscas del mantillo

Lo primero es recordar que la mosca del mantillo no es una “plaga estética” como se comenta en Internet, en distintos foros, videos, etc. ¡De eso nada, señores! La mosca del mantillo es una verdadera plaga agrícola a la que todo cultivador de cannabis debe temer ya que sus daños son enormes. Las fases inmaduras (larvas) son fitófagas, viven el suelo y se alimentan de materia orgánica, pero a falta de ésta, se alimentan de las raíces. Los sustratos usados en la agricultura cannábica son medios ideales para desarrollo de estos insectos-plaga, ofrecen un lugar ideal para hacer puestas, eclosión de los huevos y para el desarrollo de las larvas y adultos. En un contenedor con turba, fibra de coco o lana de roca, la mosca del mantillo sólo se puede alimentar de raíces, por eso en estos sistemas de cultivo los daños son aún mayores que en suelo directo.

La mosca del mantillo se ha convertido a día de hoy en la plaga con mayor incidencia en toda España, podemos afirmar que el 100% de los cultivadores de interior, este año tendrán incidencias más o menos elevadas de esta plaga. La mosca del mantillo en pocos años ha desplazado del ranking de plagas más importantes a fitófagos como la mosca blanca o las arañas rojas, colocándose como la principal plaga del cannabis de interior.

El estado especialmente perjudicial para la planta es en la fase larval, son muy activas, viven en el suelo y se alimentan del sistema radicular. Las larvas poseen un potente aparato bucal de tipo masticador con el que desgarran los pelos radiculares. En ocasiones pueden subir por el interior del tallo, e inclusive se han observado en el peciolo de las hojas más bajas. Este movimiento interno es altamente nefasto, ya que en su desplazamiento se abre camino con su boca dañando los vasos conductores de savia y causando normalmente la marchitez de la planta. Para más información sobre las moscas del mantillo y su biología consultar [1], [2] y [3].

Las moscas del mantillo tienen un ciclo muy largo, sufren explosiones demográficas en condiciones óptimas que son muy complicadas de controlar con técnicas tradicionales, químicos o eco químicos. Así que durante 10 años hemos investigado diferentes estrategias de control, hasta dar con la solución más eficaz para estos “fitófagos fantasmas”. Las estrategias de control de la mosca del mantillo se deben basar en las técnicas de manejo integrado de plagas que describiremos a continuación.

Manejo integrado de la mosca del mantillo en el cultivo del cannabis (M.I.M.M.C.)

¿Qué es el M.I.M.M.C.?

El manejo integrado consiste la unificación de varias técnicas de control con el fin de crear una sola estrategia más eficaz que las distintas técnicas por separado.

El M.I.M.M. se basa en:

  1. Lucha biológica
  2. Control parabiológico
  3. Control químico
  4. Control natural

Estas cuatro técnicas deben integrase para el máximo control de estos fitófagos de la marihuana.

Nota: a la lucha biológica más el control para- biológico se le denomina actualmente control biológico.

Lucha biológica de la mosca del mantillo

Como bien sabemos, la lucha biológica contra la mosca del mantillo, consiste en el manejo de seres vivos, conocidos como enemigos naturales de las mismas para que atajen el desarrollo de la plaga.

En el cannabis de interior e invernadero, que es donde más problemas se tienen con esta plaga, los enemigos naturales comerciales más empleados son los entomopatógenos y algún que otro ácaro depredador habitante del suelo. Tanto los entomopatógenos como los nemátodos Steinernema feltiea o los contenidos en toda la línea Jumus (Jumus Black Gold, Jumus Doble Cero y Jumus Starter Kit) son actualmente los únicos enemigos naturales comerciales efectivos contra la mosca del mantillo.

La lucha biológica comercial ofrece dos estrategias para el control de la moscas del mantillo:

Estrategia preventiva

Esta estrategia es fundamental para prevenir la formación de poblaciones de mosca del mantillo. El Jumus es una línea de productos que ofrecen múltiples beneficios, pero para este artículo, lo enfocaremos como la fuente natural de microorganismos que causan enfermedad y matan a las larvas de la mosca del mantillo. Para sacar todo el partido a los microorganismos contenidos en el Jumus hay que aplicar Jumus Doble Cero en los semilleros y Jumus Black Gold en las macetas definitivas durante los transplantes. Con esto conseguimos infectar nuestra tierra de microorganismos beneficiosos que causan enfermedades a la mosca del mantillo, manteniendo las poblaciones a raja tabla.

Estrategia curativa

Los nemátodos Steinernema feltiae, estudiados en la Spannabis Magazine 54 [3], se emplean en estrategias curativas, es decir cuando las moscas del mantillo ya han formado una colonia importante.

El Jumus Black Gold también es increíblemente eficaz para el control en estrategias curativas, quizás un poco más lento pero sus infecciones son más persistentes y se precisan menos repeticiones que de nematodos. Además, una de las grandes ventajas del Jumus Black Gold a diferencia del Steinernema feltiae es que se puede almacenar durante largos periodos de tiempo, sin casi afectar a la carga microbiológica, no pasa lo mismo con el nemátodo, que precisa de refrigeración y su viabilidad es más corta.

Como toda enfermedad, una vez comenzada la infección sobre la colonia de la mosca del mantillo, ésta se extiende hasta acabar con la población. Las repeticiones son necesarias según se observe incremento en la población de mosca del mantillo. Recuerden que el control se basa en mantener un equilibrio entre plagas y enemigos naturales y no la exterminación del TODO.

Control para-biológico

El control para-biológico consiste en el manejo de las poblaciones de plagas y sus condiciones para que estas no puedan desarrollarse a sus anchas.

Las técnicas de control para-biológico ideales para complementar con la lucha biológica de la mosca del mantillo son: el monitoreo con trampas cromáticas adhesivas de color amarillo, la eliminación de las partes bajas de las plantas y en control de las condiciones climáticas.

Monitoreo de las poblaciones

El monitoreo es fundamental para conocer el estado de una población de mosca del mantillo. Para ello, se emplean trampas cromáticas adhesivas, normalmente de color amarillo por ser las más efectivas para esta plaga y otras, aunque durante años se utilizaron las azules, con efectos muy positivos. Los adultos alados atraídos por el color quedan atrapados. Esto nos ofrece un doble beneficio, atajar el ciclo de la mosca a través de la captura de adultos alados y facilita el recuento de la población.

Saneamiento de la parte baja

Un planta con una parte baja muy frondosa ofrece unas condiciones óptimas para el desarrollo de poblaciones de la mosca del mantillo, por eso en determinadas condiciones puede ser buena práctica sanear las partes bajas de las plantas para favorecer el movimiento del aire en esa zonas. Esto facilita el secado de los primeros centímetros de sustrato(tierra) que dificulta la evolución de las poblaciones de moscas del suelo.

Control de condiciones climáticas

El control de las condiciones climáticas es quizás la técnica de control para-biológico más importante para la cannabicultura de interior. Como bien sabemos, todas las plagas tienen sus propias condiciones ideales de crecimiento, donde sus tasas de nacimiento aumentan al incrementarse un poco la temperatura. En general, una temperatura superior a los 27ºC e inferior a los 35ºC es óptima para las plagas; el control de las condiciones ambientales con aires acondicionados o climatizadores ofrecen al cultivador de interior una herramienta para dificultar el desarrollo de las plagas, por ejemplo bajando la temperatura a 24ºC conseguimos alargar el ciclo de las plagas al hacerse su metabolismo más lento, no acabamos con ellas, pero la ralentizamos el tiempo suficiente para poder disminuir la población a base de lucha biológica.

Debo avisarles que las técnicas de control para-biológico por si solas, sólo consiguen retardar la evolución de la plaga, NO reducirla, por eso hay que combinar con la lucha biológica, que sí ofrece una reducción cuantitativa de la población plaga.

Control químico

Todos conocéis mi filosofía, estoy totalmente en contra al uso de pesticidas para el control de cualquier plaga en el cultivo del cannabis. Con los años hemos aprendido a no tener que recurrir a dichas materias activas tóxicas para luchar contras los fitófagos del cannabis, con paciencia y muchas estrategias de lucha biológica.

Si existiera una normativa que defina como debería ser el cannabis medicinal, el primer punto sería:” ser ecológico” y eso es sinónimo de “prohibido aplicar pesticidas”. Actualmente el cannabis español es de muy baja calidad debido a esto: trazas de pesticidas.

Algunos productores de cannabis para el mercado negro no tienen escrúpulos en aplicar productos altamente nocivos como el Confidor, Bermectina, Clorifos,…. ni los agricultores comerciales usan esas porquerías a día de hoy.

Creo importante, recordarles que el control químico para el cannabis debe resumirse al empleo del Neem y poco más. También se ha que tener en cuenta que si empleamos tanto entomopatógenos del suelo como enemigos naturales, el empleo de químicos debería como mínimo ser reducido a aquellos que sean respetuosos con los enemigos empleados, no vayamos hacer más daño que bien.

Control natural

El control natural está restringido a los invernaderos, normalmente con suelo ecológico o tratado como si lo fuera.

El suelo ofrece una multitud de insectos, ácaros, microorganismos que suelen estar en equilibrio y por eso raramente en la naturaleza hay plagas. Un cultivador ecológico sabe esto y lo respeta, favoreciendo el desarrollo de todos los “bichitos” que en conjunto pueden ofrecer beneficios contra la mosca del mantillo y otras plagas. Las técnicas de conservación son fundamentales para el mantenimiento del suelo.

La mosca del mantillo no se controla con pesticidas como muchos creen, la única solución efectiva para esta plaga es el manejo integrado

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions), Edu (Inversa), Edu y Dani (Koppert Canarias).

Referencias

[1]    McPartland J.M., Clarke R.C. & Watson D.P. 2000. Hemp diseases and pests. Management and biological control. CABI Publishing.

[2]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[3]    Salami M. 2008. Nemátodos entomopatógenos L., Spannabis Magazine nº54.

[4]    Salami M. 2011. Hongos entomopatógenos y marihuana., Spannabis Magazine nº84.

 

La poda: SuperCropping

Los Cursos de Cannabis Magazine

¿Es posible conseguir la misma producción de una planta en interior que en exterior? En principio todo dependerá de la luz, su cantidad y calidad, y por supuesto de la cantidad de sustrato y espacio que haya disponibles. Sin embargo, sin intentar alcanzar las cantidades que producen algunos “árboles” de exterior, si que podemos aumentar los gramos por planta y reducir el número de plantas por metro cuadrado bajando hasta 4 ó 5 y manteniendo o aumentando la relación gramos por Wattio gracias a una técnica combinada de poda y guía: El Super Cropping.

Texto: Luis Hidalgo

Efectivamente, como decíamos al principio, el tamaño final de un planta y su producción depende de la cantidad de espacio para la raíz, la cantidad de luz y su calidad, tanto en interior como en exterior, pues no olvidemos que esas cosechas monstruosas de un kilo por planta tampoco se consiguen así como así y menos en maceta. Aún en tierra madre, para conseguir estos rendimientos tendremos que plantar en Marzo o Abril y acabar con árboles de 3 metros o más, y aun así, si es una de esas sativazas, es posible que ni siquiera lleguemos a conseguir ese peso un vez manicurada y seca.

Por otra parte, nuestro país es un caso digamos “especial” en el tema del cultivo en exterior o terraza, ya que, aunque la policía te puede quitar las plantas y el juez multarte, raramente se dan penas de cárcel por un cultivo para autoconsumo, cosa que no sucede en otros países donde una denuncia anónima puede significar cadena perpetua… Es en estos países donde los cultivadores llevan al extremo las precauciones, la seguridad, y por su puesto las técnicas de cultivo en interior para maximizar la producción en el espacio disponible y donde se desarrolló una metodología de cultivo que engloba varias técnicas en una sola: El Super Cropping.

Los descubrimientos casuales

En muchos casos los grandes descubrimientos de la humanidad no han sido buscados sino mas bien encontrados y con frecuencia por alguna casualidad, accidente o error surge un efecto inesperado que nos lleva a investigar sobre el tema en cuestión o incluso directamente nos descubre una solución para algún problema o una aplicación que nunca hubiéramos imaginado.

Con el cannabis sucede lo mismo, y la metodología del Super Cropping se convirtió en funcional hace y mas de 25 años en la costa Oeste de los EEUU por puro accidente. Seguramente a estas alturas muchos ya sospecháis de que se trata y acertaréis: las ramas y tallos de la plantas de cannabis siguen funcionales y se recuperan en muy poco tiempo tras romperse o troncharse, siempre que la rotura no supere el 60% y el trozo de rama partido quede al menos sujeto en parte. Seguramente a más de uno le ha sucedido que al intentar mover o colocar una rama ésta se ha partido o roto en parte, y éste es el origen del Super Cropping, que después evolucionó hasta reunir las refinadas técnicas que vamos a exponer en una sola metodología de cultivo que consigue incrementar la producción de manera notable, aunque no sin esfuerzo.

En concreto, se unen prácticamente todos los conocimientos que hemos adquirido hasta ahora en el Curso

y añadiremos lo que se denomina “tronzado” y que no debemos confundir en ningún caso con “tronchado”, ya que aquí no vamos a tronchar ni romper ninguna rama de forma visible, sino que produciremos una pequeña “fractura” interior que hará que se forme un callo. Esto no es un mito ni una leyenda urbana y está demostrado y comprobado por multitud de cannabicultores en todo el mundo que a partir de ese callo y otros que iremos haciendo las ramas se endurecen y la producción de flores y resina se incrementa redundando en cogollos mas gruesos y compactos. Podemos comprobar todo esto en distintos foros de internet nacionales y extranjeros incluso con vídeos que reflejan perfectamente cómo realizar correctamente los tronzados.

De cualquier manera, a continuación pasamos a detallar la metodología completa que en ningún caso podemos calificar de tortura y sí quizá de doma extrema, teniendo en cuenta que los daños infringidos a las plantas siempre redundan en una menor producción, y precisamente en este caso sucede justo lo contrario. No usaremos clavos ni partiremos ramas pero si podaremos, ataremos y tronzaremos, siempre intentando que la planta no sufra un estrés repentino y realizando una doma pausada pero constante lo largo del tiempo.

Consiguiendo la Súper Cosecha

Debemos recordar que esta es un metodología para plantas con fenotipo sativo – índico o sativo – sativo (ver número anterior) si bien algunas variedades de feno indico-sativo también serán susceptibles de ser utilizadas en supercropping siempre que ramifiquen bien, ya que la capacidad de ramificación es importante en esta forma de cultivo a pesar de que en realidad podaremos la mayoría de las ramas. También suelen funcionar mejor las plantas de semilla que los esquejes ya que estos suelen estar más endurecidos y es más complicado realizar los tronzados.

Así pues y teniendo en cuenta que vamos a poner no más de 5 plantas por metro cuadrado, partiremos de buenas macetas si cultivamos en tierra con no menos de 20 litros por maceta ya que no vamos a trasplantar en floración y las plantas van a estar en la misma maceta todo su ciclo vital. En cuanto a luz, sodio de alta presión y mejor 600W que 400W y a ser posible desde el primer momento.

Ya desde el principio aplicaremos las técnicas de poda ya vistas a lo largo del curso empezando por la poda de bajos e iniciando un programa de podas semejante al de la preparación de madres que vimos al principio de la serie. Todo el proceso de preparación en cuanto a podas y modelado de la planta debería llevarnos no más de 25 – 30 días desde semilla y 20 – 25 días desde esqueje. Durante este periodo de tiempo, en el que están creciendo en vegetativo, nos limitaremos a podar y a guiar las ramas mediante el atado o los pesos como vimos en el capítulo dedicado a la poda de madres, eliminando todos los brotes inferiores así como las ramas más débiles en su desarrollo. En los últimos 5 días de vegetativo empezaremos a guiar las ramas aún sin tronzarlas forzándolas al máximo incluyendo el tallo principal y atendiendo a la posición de cada una para evitar que se tapen unas a otras y aprovechar toda la superficie disponible para la canopia.

Una vez pasamos a floración, ese mismo día, realizamos los primeros tronzados en los tallos principales o centrales si son esquejes. El tronzado se hace cogiendo la rama o tallo entre el dedo índice y el pulgar y realizando una torsión con ellos haciendo que el tallo gire sobre si mismo hasta oír o notar un pequeño chasquido o “clack”. En ese momento se ha producido el tronzado y si se ha hecho bien la rama no debería caer y tendría que mantenerse en un ángulo de unos 45 grados con respecto a la vertical. Es posible que salga una pequeña gota de líquido o dos si hace poco que hemos regado, pero nunca debería partirse la rama por su parte exterior. En caso de que hayamos aplicado excesiva fuerza y rompamos la rama, podemos sujetarla con esparadrapo o cinta americana para mantenerla unos días hasta que se forme el callo y se vuelva a mantener por si misma. Sin embargo, es conveniente coger práctica y no romper las ramas ya que un tronzado correcto no retrasa el desarrollo de la planta mientras que la rotura si que lo hace, además de facilitar las posibles infecciones por patógenos en la herida.

De esta manera veremos que en unas 24 horas la rama se sujeta perfectamente y vuelve a crecer de nuevo hacia la luz. Podemos esperar otro par de días y repetimos el proceso un par de nudos mas abajo y así sucesivamente. Una vez que las ramas superiores hayan desarrollado perfectamente el callo formando una bola, podemos volver a tronzarla por encima o por debajo y así repetimos todo el proceso hasta la etapa pico de floración, momento en que dejaremos de tronzar, aunque seguiremos aplicando la poda tipo SCROG y el guiado por peso o atado de las ramas si éstas aún se “desmandan” en su crecimiento vertical.

Si todo esto se aplica correctamente obtendremos unos rendimientos muy importantes, rayando el gramo por watio con 5 ó 6 plantas por metro cuadrado.

En el próximo número terminaremos con este curso con un resumen de todas las técnicas de poda expuestas en él. Os emplazamos para el siguiente, en el que aprenderemos como cultivar variedades comerciales concretas para conseguir lo mejor de ellas. ¡¡¡No os lo perdáis!!!

Glosario

Callo: Bola de materia vegetal que se forma en el lugar de la rama dónde se ha producido una rotura o un tronzado

Canopia: Bóveda formada por la materia vegetal de una planta o un conjunto de ellas, refiriéndose en el cannabis en concreto las hojas principales.

Manicura (da): Proceso por el cuál se elimina el máximo de hojas posible de los cogollos una vez cosechada la planta, de forma similar a cuando eliminamos las pequeñas pieles secas o sobrantes de las manos.

Patógeno: Elemento externo a la planta que la enferma y perjudica al entrar en contacto con ella. Normalmente se usa para bacterias o virus, pero también se puede aplicar a los insectos, hongos u otros parásitos de la planta.

Tronchar: Partir una rama o tallo dejando la parte interior al descubierto, aún sin romper completamente la rama. No confundir con “tronzar”

Tronzado: Proceso por el cuál se fracturan los conductos interiores de una rama sin llegar a lesionar su capa exterior ni romperla.

 

Aumenta la producción gracias a la poda

Los Cursos de Cannabis Magazine

Muchas de las variedades de cannabis comercial han sido diseñadas específicamente para su cultivo en interior mediante luz artificial produciendo plantas que no se estiran demasiado en floración y con una estructura que permite poner el máximo número de plantas por metro cuadrado sin que se tapen unas a otras. Pero no todas las variedades funcionan igual, y cuanto más sativa es la dominancia del híbrido, mayor será su estiramiento en busca de la luz. Si somos amantes de las sativas puras, no quedará más remedio que aplicar ciertas técnicas de poda para acabar con un jardín algo más “domesticado”

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Comienzo de la podaComienzo de la poda

Cuando plantamos en exterior, ya sea directamente en tierra o en grandes contenedores, no nos suele preocupar en exceso la estructura de las plantas, siendo más importante la fecha aproximada de cosecha, por ejemplo. Ello se debe a que no suele haber escasez de espacio y a que disponemos de potencia lumínica de sobra, la del Sol, por lo que el hecho de que sean más índicas o más sativas no tienen más importancia que la preferencia o elección del cannabicultor. En caso de estiramientos indeseados o exceso de altura simplemente se podan las puntas para ajustar aquella y poco más.

Como decíamos, al tener luz de sobra y mucho espacio para la raíz, además de una buena tierra, las plantas crecen a un ritmo endiablado y florecen con gruesos cogollos que por pequeños que sean, siempre serán más grandes que en un cultivo de interior, y es aquí donde nos encontramos con la gran diferencia. Por un lado, la electricidad para las bombillas cuesta dinero, mientras que el Sol es gratis. Por otro, el espacio para las plantas suele ser bastante limitado y también lo suelen ser los contenedores o macetas que se utilizan en cultivo indoor, e incluso con sistemas hidropónicos o aeropónicos de alto rendimiento que, en principio, no limitan el espacio para el sistema radicular, siempre acabamos dependiendo de la altura máxima del cultivo.

Aprovechando los recursos

Es por lo anterior, por lo que los cannabicultores de interior con más experiencia optimizan al máximo el espacio de cultivo bajo el foco para aprovechar la luz de la mejor manera posible y ello implica casi siempre alguna que otra poda a lo largo del ciclo vital de las plantas. Como veíamos en el capítulo anterior, dependiendo del fenotipo de los ejemplares que estemos cultivando y su respuesta a la intensidad de luz que estemos utilizando se podará de distinta manera, pues no es igual una índica pura con estructura columnar y poca o nula ramificación que un sativa de ramas largas y desgarbadas con innumerable brotes secundarios.

Precisamente son de estos dos fenotipos, el sativo-índico y el sativo-sativo los más “indomables” en el cultivo de interior debido a sus mayores requerimientos de potencia de luz y a su estructura de por sí “estirada”, además de una producción bastante más escasa que la de los híbridos con dominancia índica.

Si a ello le sumamos unos tiempos de cultivo mayores (60 días de las índicas contra 120 o más de las sativas puras) seguramente nos preguntaremos por qué cierta gente cultiva este tipo de variedades y la respuesta es sencilla: un muy especial efecto psicoactivo que no se encuentra en las índicas. Sin embargo, aunque esta psicoactividad “diferente” parece justificar una mayor inversión en tiempo, dinero y esfuerzos y una baja producción, ésta se pude mejorar precisamente a base de aprovechar las características morfológicas de las sativas para que los recursos de los que disponemos para su cultivo, sobre todo espacio y luz, sean aprovechados de manera óptima.

En el cultivo de híbridos sativo-índicos en interior se suele utilizar la poda de la punta apical como poda básica, lo que provoca un ralentización del crecimiento vertical en favor del horizontal, de manera que las plantas quedan con una estructura que puede llegar a ser más ancha que alta. Además en la punta se encuentra un “señalizador” que impide al resto de las ramas superar en altura a la principal con lo que al eliminarla, el resto de puntas se acabarán igualando en altura con el tiempo con el consiguiente aprovechamiento de la luz.

Teniendo en cuenta que los híbridos con dominancia sativa se les suele dar un vegetativo bastante corto, resulta conveniente cortar la punta principal en cuanto la planta vaya por el cuarto o quinto nudo, de forma que al comenzar la floración las ramas superiores ya se hayan equilibrado en altura. Este tipo de variedades admiten bien la poda de ramas y hojas durante toda su vida, por lo que podemos esperar a que se hayan desarrollado bien para realizar la poda de bajos (ver número anterior) aunque ya hayan entrado en floración. De hecho, ellas mismas suelen comenzar una “autopoda” a partir del segundo tercio de la floración a base de irse desprendiendo de las hojas principales más bajas y antiguas por sí misma aligerando así la vegetación sobre todo por la parte interior.

Momento de poner la redMomento de poner la red

Sativas y poda FIM

En las sativas-sativas se lleva al extremo todo lo anterior, ya que sus necesidades de luz y espacio son aún mayores pudiendo llegarse a dar el caso de llenar un metro cuadrado con sólo dos plantas completamente estiradas con distancias intermodales de diez centímetros o más. La poda apical resulta indispensable en la mayoría de los casos para controlar su altura y también se suelen podar las puntas de las ramas secundarias que se estiren en exceso. Los más experimentados realizan la denominada poda “FIM” para aumentar el número de ramas superiores con respecto a las inferiores. Este tipo de poda también se puede realizar en los ejemplares sativos-índicos con mayor dominancia sativa, lo que podremos reconocer por la anchura de sus foliolos y su estructura general más abierta y desgarbada

Se desconoce el origen exacto de este tipo de poda, pero la primera referencia escrita sobre ella apareció en el siglo pasado en el hoy desaparecido foro de cultivo en internet, Overgrow.com, en 1999. Se trata de una técnica de poda actualmente muy implantada fuera de nuestro país y aquí cada vez se aplica más a medida qua aumenta la experiencia de los cannabicultores y se va plantando variedades más sativas.

Según la persona que publicó la técnica, su nombre FIM son las iniciales de la expresión “Fuck I Missed” que se podría traducir al castellano como “Vaya, me equivoqué” o “Coño, la jodí” y se basa en uno de esos descubrimientos accidentales que suceden en ocasiones al cometer un error. En este caso, parece que al hacer una poda de la punta apical el cannabicultor no cortó completamente la yema dejando como un 10% sin podar, con la consiguiente sorpresa de que tras el tiempo habitual de recuperación de la planta habían aparecido en la punta cortada cinco nuevos pequeños brotes que después crecieron perfectamente como ramas aumentando la superficie de cogollos superiores.

Tras reproducir el error a propósito, ahora como experimentación para corroborar el fenómeno se ha podido comprobar que en aproximadamente el 70% de las veces que se realiza esta poda se consigue producir de tres a siete ramas principales en la parte superior de las plantas. La única dificultad que tiene la técnica se limita a conseguir dar el corte de la punta en el lugar preciso. Para conseguir un buen desarrollo es conveniente hacer la poda en plantas de semilla en vegetativo, entre el cuarto y el séptimo nudo, o sea, desde que la planta ha producido el cuarto par de hojas reales hasta un máximo de siete nudos. Haremos el corte con un cutter u hoja de afeitar con el fin de que resulte lo más limpio posible desinfectándolo antes con alcohol e intentando seccionar entre el 75% y el 90% de la yema de un tajo limpio y certero. En cualquier caso, tras la recuperación pueden pasar dos cosas: una, fracasamos y sólo salen dos puntas o incluso continúa una sola o dos, acertamos y ahora del callo formado comienzan a diferenciarse varias brotes que en unos días continuarán con un crecimiento absolutamente normal, convirtiéndose en multitud de ramitas que más tarde en floración se transformarán en cogollos principales.
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El sistema SCROG

Vamos ahora a comentar una de las técnicas de cultivo, combinación de poda y guiado, más extendidas para el cultivo de sativas en interior y que puede aplicarse a la práctica totalidad de las variedades sativa-sativa y a muchas de las sativa-indica, siendo el principal requerimiento a nivel de fenotipo que sean plantas de ramas largas y estiradas con tendencia a buscar la luz y usualmente de ciclo largo, lo que implica un mínimo de 90 días de floración.

El objetivo de un SCROG (SCreen of Green o pantalla verde) no es otro que aprovechar al máximo la superficie disponible para el cultivo de manera que la luz alcance con suficiente intensidad a la mayoría de las puntas de las ramas que más tarde se convertirán en cogollos, dejando dos capas, una por debajo de la malla donde se desarrolla el tallo y la mayoría de la masa vegetal (hojas) y otra capa por encima de ella compuesta completamente por puntas de crecimiento/cogollos.

Para conseguirlo hay que tutorizar o guiar las largas ramas sativas desde casi el principio de su desarrollo con la ayuda de una malla o red que se coloca a una determinada altura sobre las plantas que puede ser entre 20 y 30 centímetros. y en la que se van entrelazando aprovechando los huecos de la red. Normalmente se suele comenzar con una poda apical o una FIM para multiplicar ramas, aunque en este caso no se podan las puntas de las ramas secundarias que serán guiadas por la malla. La jugada está en que se utilizan muy pocas plantas pero se alarga su vegetativo de manera que con 3 ó 4 plantas podemos llegar a cubrir un metro cuadrado a base de crear una canopia en toda la parte inferior y hacer que todas las puntas de crecimiento, incluidas las de las ramas más bajas alcancen la luz directa del foco.

Como decíamos, ya en vegetativo podamos puntas y en cuanto las plantas alcancen los 10–15 centímetros colocamos la red que nos servirá de guía y que debería tener unas aberturas de 1 a 4 centímetros de lado. Recordamos que la red estará unos 30 centímetros por encima de la base de los tallos. Dejamos las plantas crecer y cuando las puntas alcancen la red haremos una poda de bajos y empezaremos a “engancharlas” a ella. Mantendremos las plantas unos diez o quince días más en vegetativo mientras continuamos subiendo puntas de ramas a la vez que mantenemos todo el resto de la vegetación bajo la malla y cuando ésta haya cubierto aproximadamente el 50% de la superficie de cultivo podemos ponerlas en floración, teniendo en cuenta que aún crecerán hasta el doble o el triple de su tamaño en ese momento.

Si todo se realiza correctamente acabaremos teniendo un tapiz verde del que emergerán multitud de puntas de crecimiento en busca de luz y sin ningún obstáculo ni hoja que les haga sombra. Cada una de esas puntas será un cogollo de volumen medio pudiendo llegar a las 100 ó 200 puntas por metro cuadrado dependiendo de la intensidad lumínica utilizada en el cultivo.

En el próximo capítulo nos centraremos en el SuperCropping, otro sistema de poda y guiado de alto rendimiento que nos permitirá exprimir los gramos de nuestras plantas. Un saludo

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Glosario

Dominancia: Superioridad de un carácter hereditario sobre otros de expresión parecida y de un conjunto de caracteres sobre otro conjunto, como por ejemplo las características que diferencian una sativa de una índica y que pueden prevalecer en distinto porcentaje en la descendencia híbrida.

Morfología: Aspecto general que muestra la planta siempre a nivel visible, lo que incluye estructura, tipo de hoja, grosor de las ramas y forma y tamaño de las flores. Se puede utilizar en sustitución de “fenotipo”.

Señalizador(es): Componentes hormonales que se pueden encontrar en distintas partes de la planta y que controlan, inician o frenan determinados cambios metabólicos responsables de los diferentes estados y etapas de la vida de la planta como la floración, el tamaño de las ramas secundarias o el momento de la maduración.

 

Los peligros ocultos y las mentiras de los tratamientos fitosanitarios (IV)

Si anteriormente, en el capítulo 3, hemos tratado los productos naturales que la naturaleza nos brinda para controlar plagas y enfermedades en nuestros cultivos y que se caracterizan por ser los más conocidos, ahora, en este nuevo capítulo trataremos algunos otros que, si bien son muy útiles, no han llegado a ser igual de populares o están saliendo al mercado, pero sin embargo, han demostrado su eficacia igualmente.

Por Trabe

El jabón potásico y el jabón sódico se obtiene a partir del proceso de saponificación, que consiste en la transformación de las grasas en sales alcalinas de sodio y potasio respectivamente. El jabón potásico es un jabón más blando que el sódico lo que permite una mejor formulación y además tiene más potencia insecticida. El jabón potásico es un insecticida que actúa por contacto, es decir, debe tocar físicamente al insecto, por lo que a la hora de dar un tratamiento con él hay que mojar bien toda la planta, teniendo especial atención al envés de las hojas. Actúa degradando la cutícula del insecto, disolviendo la quitina de la que está formada; también irrita las fosas nasales y digestivas del insecto y destruye los huevos y la melaza segregadas por determinadas plagas para su protección de otros tratamientos fitosanitarios (como algunas moscas blancas). Un ejemplo claro de la viabilidad de este tipo de formulados es el OLEATBIO, el pionero de todos los jabones potásicos que actualmente se comercializan y que ha demostrado gran eficacia contra moscas blancas, pulgones, arañas rojas y cochinillas. No requiere medidas especiales para su aplicación y puede funcionar bien incluso con aguas duras. Si se combina su tratamiento con otros productos fitosanitarios hay que tener presente que es un producto de pH alto, por lo tanto se debe corregirse hasta pH cercano a 6 antes de combinarlo con otros formulados. No se recomienda mezclarlo con formulados a base de cobre ni de azufre. Tampoco mezclarlo con productos que potencien su acción como mojantes, coadyugantes o aminoácidos.

El extracto de ajo es un formulado que se presenta tanto en líquido como en sólido y que actúa por ingestión, causando alteraciones digestivas en el insecto, que deja de alimentarse. Por otro lado, los “thiosulfatos” atacan su sistema nervioso alterando todos sus sentidos. También cambia el olor (nunca el sabor) natural de la planta ya que actúa alterando el olor con el que el insecto identifica a la planta en cuestión. La sustancia más importante es la “aliína”, la cual cuando se pone en contacto con la enzima “alinasa” se transforma la “alicina”, que es la que proporciona el olor propio del ajo cortado o machacado. El extracto de ajo es un producto completamente biodegradable que no afecta en nada al equilibrio de los ecosistemas. Es el caso del ALIOSAN, que está indicado como preventivo en insectos minadores, chupadores, barrenadores y masticadores. Al ser un formulado sólido, presentado de forma totalmente natural y sin aditivos, se seguir el siguiente proceso a la hora de realizar un tratamiento con él: se prepara una papilla muy líquida y sin grumos con agua lo más próximo posible a pH 7 y posteriormente se aplica al caldo de tratamiento final, también con el pH anteriormente citado. Es acertado no aplicarlo con productos mojantes o adherentes porque esto si puede provocar que deje residuos sobre la planta.

La cola de caballo (Equisetum arvense), también conocida como “Equiseto” es una planta herbácea-arbustiva que suele aparecer en ambientes muy húmedos. Contiene una sustancia tóxica para los hongos llamada “Equisetonina” que combinada junto a otra sustancia presente en ésta planta, el “ácido silícico”, favorece el reforzamiento de la planta y la hace más resistente ante futuros ataques de hongos. Estos dos componentes, junto a otros como el “Isoquercitósido”, la “Galuteolina”, la “Equisetrina”, la “Nicotina”, la “Palustrina” o la “Dimetilsulfona”, hacen que la COLA DE CABALLO sea uno de los fungicidas más eficaces en agricultura ecológica. Para su correcta aplicación se prepara una disolución a proporción de un kilo de COLA DE CABALLO por cada cuatro litros de agua y se deja macerar durante todo un día; debe removerse de forma enérgica durante quince minutos al comienzo y al final de dicho periodo. La disolución resultante se disolverá en el caldo de fumigación a razón de cuatro litros del macerado resultante por cada 160 litros de caldo. Es conveniente no mezclar con otros tratamientos para no alterar las cualidades naturales del producto.

La ortiga (Urtica urens) es una planta anual, con pelos urticantes, de tallos erguidos, únicos o ramificados desde su base, hojas elípticas y bordes aserrados. Con el purín de ortiga gracias a su elevada concentración en hierro se estimula el crecimiento de los cultivos y previene enfermedades fúngicas o criptogámicas (causadas por hongos). Por su efecto repelente protege contra el ataque de pulgones, araña roja y pulgón lanígero. El URTIFER es ortiga en polvo que ya está lista para preparar como tratamiento foliar; para ello hay que dejar en maceración 24 horas; al hacer la maceración se deberá agitar la emulsión enérgicamente durante treinta minutos; luego repetir la operación justo antes de aplicarlo. Aplicar en las horas de baja incidencia del Sol, mojando bien las plantas. Para usar en el agua de riego la dosis es la misma, sólo que la maceración deberá mantenerse durante al menos seis días. Se recomienda que antes de aplicarlo, el suelo esté bastante seco para que la planta lo absorba inmediatamente y no se pierdan gran parte de sus componentes por lixiviación (arrastre de sustancias a capas profundas del suelo por capilaridad).

La Quassia amara es un arbusto, cuyos extractos se han utilizado tradicionalmente como remedios naturales en el tratamiento de problemas digestivos, hepáticos, contra la malaria y como insecticida. Es una planta muy rica en sustancias activas denominadas “quassinoides” y que actúan como toxinas de contacto e ingestión para algunos insectos, deteniendo su desarrollo. Estas sustancias son conocidas y utilizadas por los pueblos indígenas de América del Sur desde hace miles de años y se localizan en la zona de transición entre la corteza y los tejidos vasculares. QUASIA AMARA es producto indicado para pulgones, ácaros, minadores, orugas e insectos chupadores. Al ser un producto es polvo hay que proceder previamente a transformarlo en forma de papilla. Es bastante irritante en contacto con los ojos y fosas nasales por lo se recomienda utilizar protección, pero su toxicidad es totalmente nula para el ser humano. También tiene un olor algo desagradable, pero realmente vale la pena porque posee una gran eficiencia.

El extracto de la semilla de cítrico, sobre todo de pomelo es un compuesto antimicrobiano de amplio espectro y no tóxico. Se ha demostrado su capacidad para controlar el crecimiento de una gran cantidad de bacterias “gram negativas” y “gram positivas” muy peligrosas incluso para el ser humano, hongos, virus y parásitos protozoarios. Un buen ejemplo de ello es el OLEATBIO PO que combate las enfermedades producidas por bacterias (como la Erwinia, Pseudomonas, Xanthomonas, Agribacterium, Corynabacterium,…), hongos (como Ancochyta, Fusarium, Botrytis, Alternaria, Rhyzoctonia, Sphaeroteca, Mycosphaerella, Colletorichum, Cercospora, Septoria, Stemphylium, Peronospora, Pythium,…) y Virus (como el Virus del Mosaico del Tabaco, Gemino,…). Su eficacia es mayor como preventivo por lo que se recomienda aplicarlo en los momentos iniciales de la enfermedad o en periodos que sean susceptibles de adquirirla.

El extracto de tomillo es un fungicida de amplio espectro. La efectividad como antiséptico general es muy conocida. Tiene acción tanto preventiva como curativa sobre los cultivos afectados por hongos y bacterias. El “timol natural” es un componente presente en muchas esencias de plantas aromáticas y se considera un elemento importante en muchos preparados antisépticos, antifúngicos y antimicrobiales. Similares características presenta el “Carvacrol”, isómero del “timol”, que se encuentra en algunas variedades de tomillos, como el tomillo rojo. Un ejemplo claro de éste producto es el OLEATBIO TO que actúa contra ancochyta, fusarium, botrytis, alternaria, rhizoctonia, sphaeroteca, mycosphaerella, collecotrichum, cercospora, septoria, stemphylium, peronospora, pythium.

El Propóleo es un producto elaborado por las abejas a partir de sustancias resinosas que recogen en las yemas de infinidad de plantas. Lo colocan en el exterior de la colmena y bordeando la entrada, con el fin de sellar todas las fisuras y evitar la infección de cualquier parásito o enfermedad. Pruebas de laboratorio han demostrado su efectividad como controlador de infecciones bacteriostáticas, bactericidas y fungicidas, aparte de propiedades anestésicas, antiinflamatorias y cicatrizantes. Los principales responsables de todas estas cualidades son los “flavonoides”, que en el caso del formulado llamado PROPOLIX se presenta en disolución hidroalcohólica y viene expresado su riqueza en “Galangine” a 20 mg/ml. (Método HPLC). El producto no presenta ninguna fitotoxicidad y es totalmente biológico. Ha demostrado su eficacia en el control de: Oidio sp, Fusarium sp, Phitóptora sp, Esclerosis sp, Bacteriosis sp, Peronospora sp, Botrytis sp, Alternaria sp, etc.

Todos estos formulados llevan más de una década en el mercado y han demostrado su fiabilidad en las condiciones más desfavorables. Sólo hay que tener en cuenta una cosa: al ser productos donados por la naturaleza, para que realmente funcionen debemos trabajar coordinados con ella, esto es, debemos conocer las características fisiológicas de los organismos que queremos controlar, tanto de los hongos, bacterias y virus, como de los insectos. Debemos conocer sus puntos débiles y con las ventajas que cuenta la planta por si sola para poder protegerse. Hay que recordar que nosotros disponemos de algunas de las herramientas y el resto van a ser usadas por las plantas sin necesidad de que nosotros participemos, es más, podemos entorpecer el proceso de autoprotección si damos determinados tratamientos. Por lo tanto, debemos también conocer el sistema inmune de las plantas, uno de los apartados más fascinantes de la Fitotecnia.

Es muy importante establecer las condiciones naturales para un correcto desarrollo de nuestros cultivos y no de sus plagas y por esto en los siguientes artículos vamos a aportar toda la información necesaria para realizar unas prácticas agronómicas correctas. Conoceremos los aspectos biológicos de las plagas más importantes, estableceremos pautas para un correcto abonado y todas las prácticas culturales y técnicas de cultivo que nos ayudarán a desarrollar un cultivo limpio y sano. Conoceremos nuestros aliados en la lucha contra las plagas y por último seremos capaces de conseguir un ecosistema completo.

No es una labor fácil pero con toda la información necesaria será posible. Sólo debemos ser conscientes de la necesidad de preservar la voluntad de la naturaleza y que, aunque la agricultura es una actividad creada por el hombre, podemos aportar ecosistemas agrarios al medio que nos permitan satisfacer nuestras necesidades de consumo sin alterar el medio de manera irreversible. Sólo un dato: en el planeta más de una cuarta parte de los terrenos de uso agrícola están destinados a cultivos de poca exigencia edáfica o como soporte físico para cultivos sin suelo, y esto es así porque el hombre ha terminado en cincuenta años con suelos que han tardado en formarse cientos de siglos. Al ritmo que crece la población mundial… ¿qué futuro nos queda?

 

Ventajas y desventajas de la hidroponía

En el artículo anterior tratamos el tema de la conservación y la germinación de las semillas de cannabis, haciendo especial hincapié en la importancia de unas condiciones de preservación óptimas para mantener la viabilidad. En éste haremos una breve revisión sobre ciertos aspectos fundamentales de la hidroponía, centrándonos en las múltiples ventajas de esta forma de cultivo, pero también los posibles inconvenientes que puede presentar para aquellos que no están familiarizados con ella. Por tanto, no se trata de una guía donde vayamos a tratar el tema en profundidad, sino más bien de una aproximación muy general que pretende ser de utilidad para quienes se estén planteando iniciarse en el cultivo hidropónico.

por Mari SH

Aunque la hidroponía no es la práctica más común en el autocultivo de cannabis (ya sea por desconocimiento de los cultivadores o por el coste inicial del equipo requerido) a esta forma de cultivo la precede su fama. Muchos son los que han probado u oído hablar de una marihuana hidropónica de gran calidad aunque no hayan tenido oportunidad de cultivarla.

Por lo general, se llama hidroponía a cualquier tipo de cultivo que se desarrolle sin tierra (suelo), independientemente del soporte que se utilice. Puede ser sintético, como la lana de roca, u orgánico, como la fibra de coco, y presentar una capacidad de intercambio catiónico variable. No obstante, a efectos prácticos y en general, se consideran sistemas de cultivo hidropónico aquellos que se desarrollan en una solución nutritiva o en sustratos totalmente inertes, y a otros tipos de sistemas como el cultivo sin suelo1. Esta consideración es también la más ampliamente aceptada en el ámbito cannábico.

Ventajas del cultivo hidropónico

Una de las principales ventajas de la hidroponía suele ser la comodidad en relación a la eficiencia. Es decir, esta forma de cultivo produce más, requiriendo un esfuerzo y gasto menores que el cultivo tradicional en sustrato. Por una parte, dado que no hay que encargarse de regar, sino que sólo hay que preocuparse de cambiar la solución nutriente una vez cada diez días aproximadamente, supone un ahorro de tiempo y trabajo bastante considerable. Por la otra, se maximiza el aprovechamiento de los nutrientes y agua, por lo que las plantas cultivadas con este sistema suelen crecer y producir bastante. Para el cultivo de marihuana hidropónica se emplean normalmente sistemas cerrados, es decir, aquellos en que se reutiliza el agua constantemente, siendo esta una de las formas en que se optimiza su consumo y se racionaliza el abonado. También se puede hacer un hidropónico abierto, utilizando un depósito para el riego y otro para el desagüe, pero se reducen eficiencia y comodidad, ya que hay que vaciar el recipiente que recoge el agua sobrante y rellenar el del agua de riego con regularidad. Cabe aclarar que a pesar del grado de automatización de este tipo de cultivos, esto no significa que podamos desentendernos totalmente ellos, ya que hay que ir vigilándolos con cierta constancia para asegurarnos de que prosperan positivamente.

La capacidad de desarrollo que brindan estos sistemas a las plantas cultivadas es otra de las ventajas que presentan. Al estar el entorno radicular en contacto directo con la solución nutritiva, puede absorber con mayor facilidad los elementos que necesita, por lo que las plantas muestran un crecimiento y floración que suelen ser exuberantes. Además, al emplearse sustratos que no intervienen en la nutrición, podemos tener un mayor control de la fertilización.

La limpieza y mantenimiento de la sala de cultivo también es algo más sencilla cuando cultivamos en hidroponía, ya que el agua se recoge en un depósito y no queda el suelo encharcado, ni tampoco restos de sustrato.

Armario de cultivo con sistema hidropónico por D KuruArmario de cultivo con sistema hidropónico por D Kuru

Posibles inconvenientes

El ritmo de desarrollo de las plantas en este tipo de cultivo es considerable, por lo que deberemos controlar que no sea excesivo, ya que podría complicarse bastante la tarea. Por tanto, si pretendemos cultivar variedades sativas o híbridos de predominancia sativa estaremos especialmente atentos al crecimiento de las plantas, siendo recomendable ajustar el fotoperiodo a 12/12 desde el principio y no partir desde semilla, dado que este tipo de variedades suelen crecer mucho. Si cultivamos variedades índicas o híbridos mayormente índicos y decidimos partir desde semilla, también es recomendable programar el cultivo para que tenga doce horas de luz y doce de oscuridad desde el principio. De hecho, a no ser que pretendamos cultivar autoflorecientes, lo más recomendable sería empezar a partir de esquejes siempre que podamos, para evitar cualquier tipo de sorpresa. Las plantas cultivadas desde semilla pueden mostrar varios fenotipos cuya morfología podría ser variable, por lo que si una crece más que otra, podría ensombrecerla. Además, cuando se desarrollan bastante suelen tocarse entre sí y (teniendo en cuenta que en los cultivos hidropónicos el nivel de humedad puede llegar a ser considerable), si esto ocurre, se vería favorecida la propagación de hongos en caso de contagio.

Otra de las dificultades con las que podemos encontrarnos si optamos por la hidroponía como forma de cultivo son las posibles oscilaciones en el pH o la EC, que pueden causar grandes daños si no se detectan a tiempo, especialmente en los sistemas cerrados. Por esta razón, es vital medirlos a diario un par de veces, siempre que nos sea posible. Las causas de estas alteraciones pueden ser varias. Por ejemplo, el consumo de nutrientes por parte de las plantas podría hacer bajar la EC y alterar el pH o, por el contrario, la evaporación del agua del tanque haría que la EC subiera, ya que contendría la misma cantidad de sales en un menor volumen de agua.

Como ya he mencionado en párrafos anteriores, la humedad relativa del ambiente en los cultivos hidropónicos suele ser alta y, siendo este un factor que favorece el desarrollo de determinados hongos, es importante controlar el resto de condiciones que los benefician, como por ejemplo la sobrefertilización. Por una parte, una alimentación altamente nitrogenada puede causar una disminución en la resistencia de las plantas ante este tipo de patógenos y, por la otra, una planta sobrefertilizada no sólo será más débil, sino que también puede presentar ciertas lesiones que faciliten la infección por hongos o algún tipo de podredumbre.

Lechugas en hidroponía por Ryan SommaLechugas en hidroponía por Ryan Somma

Por último, el principal inconveniente con el que se encuentran los cultivadores que quieren iniciarse en la hidroponía es el elevado precio de los equipos. Si bien es cierto que cultivar cannabis hidropónico supone una inversión inicial elevada, ésta se ve considerablemente amortizada a lo largo del tiempo. Hay que tener en cuenta que, cuando cultivamos en sustrato, normalmente empleamos un volumen mucho mayor que el que se emplea para hidroponía y que la mayoría de ellos no se pueden reutilizar o, en caso de poderse hacer, igualmente acaban perdiendo sus propiedades físicas y resultando ineficientes después de cierto número de cultivos. En cambio, en el cultivo hidropónico, aunque utilicemos algún tipo de sustrato inerte, el volumen que necesitaremos será mínimo en comparación al que requieren los cultivos tradicionales en otros tipos de sustrato. Además, también es bastante probable (dependiendo del tamaño del tanque que utilices) que el consumo de agua sea mucho menor, así como el de fertilizante.

En relación al agua, hay que tener en cuenta que lo ideal es que sea osmotizada, destilada o con una EC relativamente baja (entre 0,4 y 0,6 mS). Esto se traduce en que si queremos cultivar marihuana en hidroponía en cualquier punto de la vertiente mediterránea, deberemos comprar el agua o hacernos con un osmotizador, ya que en esta zona la calidad de la misma es bastante baja. A pesar de que la capacidad para tolerar una mayor o menor EC por parte de las plantas depende de factores genéticos, el exceso de determinados nutrientes puede acumularse en sus tejidos, variando el sabor a la hora de fumar y hasta el nivel de toxicidad en algunos casos.

Un desarrollo excesivo será contraproducenteUn desarrollo excesivo será contraproducente

Aun con estos potenciales inconvenientes, el cultivo hidropónico ofrece una serie de ventajas que los superan con creces. En primer lugar, nos permite obtener un mayor rendimiento en un menor espacio, por lo que es ideal para aquellos cultivadores de interior que sólo disponen de un pequeño rincón para llevar a cabo su cultivo. En segundo lugar, ciertos tipos de sustrato, como el coco o la turba, producen más suciedad mientras trabajamos con ellos, mientras que en hidroponía suelen emplearse sustratos inertes que generan pocos residuos. Además, para aquellos a quienes siempre se les olvida regar o están demasiado ocupados como para dedicar más de quince minutos diarios al cultivo, este tipo de sistemas son ideales, ya que, una vez trasplantadas las plantas y preparada la solución nutriente, las tareas restantes son medir el pH y la EC, comprobar el estado del cultivo y el buen funcionamiento de los aparatos. Por tanto, la comodidad de la hidroponía no es comparable con la del cultivo tradicional en sustrato. Además, en este tipo de sistemas podemos tener un mayor control de la fertilización, ya que al emplearse sustratos inertes (o directamente no emplearse) no interfieren en la nutrición de las plantas.

Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte de utilidad a la hora de decidir si lanzarte o no al cultivo hidropónico.

¡Muy buenos humos!

 

REFERENCIAS

1. Baixauli, C. & Aguilar, J.M. (2002). Cultivo sin suelo de hortalizas, aspectos prácticos y experiencias. P.11 España: Textos i imatges.

 

Lombrices en maceta

“Quiero dedicar este artículo a un compañero de revista y ferias, Jim ContainerHunter, por su investigación en el campo del humus de lombriz”

Por Massimiliano Salami (drgrow)

Introducción

Uno de los grandes factores limitantes en el cultivo del cannabis como bien sabemos son las enfermedades radiculares.

Este tipo de enfermedades suelen ser causadas principalmente por hongos, aunque existen algunas bacterias y por supuesto los nemátodos fitopatógenos del suelo que atacan principalmente en cultivos de exterior, en suelos castigados, pobres en materia orgánica o demasiado monocultivados. Algunas malas prácticas agrícolas como el exceso de riego y las condiciones meteorológicas adversas como lluvias copiosas, son responsables de que la raíces sufran una asfixia. Una lluvia persistente puede saturar un suelo durante varios días encharcándolo. El sobrecalentamiento de las macetas causado por el sol, quema las raíces dañando las plantas. Todo esto nos lleva a un sistema radicular dañado, que es un posible foco de infección, que posteriormente nos producirá pérdidas en nuestro cultivo.

De todas las enfermedades radiculares, abióticas y bióticas, los hongos son los que se llevan el primer premio, por su virulencia, sus ataques son muy frecuentes, especialmente en interior, donde es raro finalizar un ciclo de cultivo y que el sistema radicular no muestre signos de infección.

Existe una relación directa entre las moscas del mantillo, plaga Nº1 en cannabis de interior y los hongos patógenos Phytium, y Fusarium.

Un sistema radicular dañado es claramente un foco de infección para los hongos del cannabis y favorece la aparición y desarrollo de infecciones secundarias, normalmente de hongos como el Fusarium o el Phytium.

Este mes vamos abordar un tema casi en peligro de extinción, las lombrices. Todos conocemos los beneficios de las lombrices en un cultivo en suelo directo, pero muy pocos saben que pasa si inoculamos un núcleo de lombrices en un cultivo en maceta.

Después de varios meses trabajando por fin podemos ofrecerles un protocolo de manejo de lombrices para recuperar plantas madres en maceta, con sistemas radiculares muy dañados.

 Inoculación de las lombrices en un planta de maceta. Se utilizaron 5 lombrices para una maceta de 9,5cm de diámetro. Las lombrices simplemente se depositan sobre el sustrato.Inoculación de las lombrices en un planta de maceta. Se utilizaron 5 lombrices para una maceta de 9,5cm de diámetro. Las lombrices simplemente se depositan sobre el sustrato.

Enfermedades radiculares del cannabis

Como ya hemos visto en el pasado, las enfermedades radiculares son aquellas que atacan al sistema radicular (las raíces), es un factor limitante de primer orden.

Las enfermedades radiculares causan un trastorno en el metabolismo de la planta, dando lugar a síntomas muy variados, algunos (los primeros en observarse) pueden ser confundidos con deficiencias de nutrientes, en casos más serios se observa la pérdida de turgencia y en casos muy graves, además de haberse observado los primeros dos síntomas se presenta la marchitez localizada o total de la planta. Estos síntomas son debidos a que un sistema radicular dañado tiene dificultad para absorber tanto nutrientes como agua.

Plantas madres

Las plantas madres son plantas seleccionadas por determinadas características y que se emplean para la obtención de esquejes. Estas plantas suelen permanecer en el mismo contenedor durante meses e incluso en ciertos casos años. Esto se consigue con un ciclo de iluminación artificial de 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad. Durante todo ese tiempo las plantas crecen, desarrollan ramas y por supuesto raíces. Las raíces son el órgano vegetativo subterráneo de la planta, sólo crecen durante el periodo vegetativo. Esto significa que el sistema radicular de una planta madre se regenera continuamente.

Los hongos patógenos del suelo y la asfixia radicular son problemas muy frecuentes en el cultivo del cannabis en maceta y causan la muerte de las raíces. ¿Qué pasa con esos restos de raíces muertas? La respuesta es simple, se degradan de forma natural, pero muy lentamente.

En la cannabiscultura vamos más allá de la agricultura comercial, la aplicación de enzimas como el famoso CannaZym, viene justificada por el hecho que estos complejos enzimáticos descomponen las raíces muertas más rápidamente. Pero, ¿por qué nos interesa descomponer las raíces rápidamente? Simplemente por que un sistema radicular muerto es un foco de infección. Los hongos patógenos emplean como recurso energético las raíces muertas para comenzar sus infecciones y desde ahí afectar el resto del sistema sano.

La degradación enzimática es muy efectiva pero la mecánica combinada con la enzimática es aún mejor. Por lo cual, las lombrices son la manera de eliminar los restos de raíces muertas del sustrato.

: Las lombrices se mueven activamente dentro y fuera del cepellón radicular. A las pocas semanas de inocular las lombrices se aprecia, un cambio en el cepellón. : Las lombrices se mueven activamente dentro y fuera del cepellón radicular. A las pocas semanas de inocular las lombrices se aprecia, un cambio en el cepellón.

Las lombrices

Las lombrices viven el suelo, en la capa más superficial (30-50cm de profundidad) y se alimentan de materia orgánica vegetal en descomposición, la cual una vez en el tracto digestivo es transformada en una sustancia pre humificada conocida como humus de lombriz, es muy rico en ácido húmicos, fúlvicos, etc (para más información ver [1] y [2]).

Las lombrices rojas de tierra son también famosas por las galerías que excavan en el suelo. Son fotofóbicas, por tanto salen por la noche a explorar la superficie del suelo en busca de materia orgánica que ingerir y por el día se refugian bajo tierra.

Estos animalitos beneficiosos tienen un tamaño de 6 a 8 cm de longitud y de 3 a 5 milímetros de diámetro pudiendo alcanzar un peso de hasta 1,4 gramos.

Las lombrices intervienen el ciclo de vida de los vegetales, junto a otros pequeños animalitos son los responsables de la degradación de la materia orgánica vegetal.

El objetivo de este mes, es introducirles al manejo de las lombrices rojas de tierra como método de recuperación de plantas madres de cannabis con el sistema radicular dañado y que, a priori, no tiene solución curativa.

Recuperación del sistema radicular con lombrices rojas

A continuación les describiré el ensayo realizado con las lombrices:

Materiales y método.

Este ensayo fue realizado con una planta madre de Babylonia Fruit con varias semanas de vida. Esta variedad pertenece a la colección de Vulkaniaseeds; este banco mantiene sus genéticas en forma de pequeñas madres, (generosamente multiplicadas) que mantienen en macetas pequeñas de 9,5 y 12 cm de diámetro. Este sistema tiene una ventaja importante, siempre se dispone de muchas madres de cada variedad, pero una desventaja también importante, el pequeño bulbo radicular que permite estos recipientes hace que las madres precisen de reposiciones más o menos frecuentes. Esto es debido a las elevadas incidencias de enfermedades radiculares que dañan de forma irreparable a las plantas.

La aplicación de microorganismos preventivos para enfermedades radiculares es una labor periódica y protocolada en esta casa. Debido a varias condiciones adversas, las infecciones radiculares son muy virulentas, potenciadas por los ataques de las larvas de la mosca del mantillo. Los adultos de esta plaga además dispersan inóculos infecciosos.

Los materiales empleados fueron: la planta madre y un núcleo compuesto de 5 lombrices rojas de tamaño medio, seleccionadas del criadero de Inversa Lombricultura y Compostaje (Tenerife).

A la maceta se le inocularon las 5 lombrices y se realizó un seguimiento diario durante 8 semanas. Las lombrices fueron simplemente depositadas sobre el sustrato. En pocos minutos se introdujeron en el bulbo radicular ahuyentadas por la luz artificial.

A partir de la segunda semana después de la aplicación se empezaron a observar los primeros efectos beneficiosos del tratamiento: parte del sistema radicular dañado había sido literalmente comido por las lombrices, las cuales se movían activamente dentro y fuera del cepellón.

Estos increíbles animales tienen la capacidad de diferenciar materia orgánica viva de la muerta. Si retiramos la maceta, podemos verlas firmemente agarradas con su boca a las raíces con infección: son como “barrenderas”, su trabajo consiste en limpiar todas las zonas infectadas dejando intactas las sanas. Las lombrices rojas se mueven por el bulbo radicular, durante su movimiento el cuerpo roza las raíces y los exudados que liberan de su cuerpo facilitan la cicatrización y la rápida recuperación del sistema radicular. Los exudados de las lombrices al mismo tiempo que ofrecen una protección a la raíces, estimulan la formación de más raíz.

Las lombrices en maceta se alimentan del sistema radicular enfermo y muerto pero también lo hace del mismo sustrato si este es vegetal. Pudimos observar como durante estas 8 semanas el sustrato se convertía en humus puro, al mismo tiempo que seguían apareciendo nuevas formaciones radiculares.

La actividad de las lombrices es frenética, se alimentan constantemente, lo que genera grandes cantidades de excrementos, al final de la 8ª semana, la turba había sido totalmente degradada al igual que las partes dañadas de las plantas. En el espacio que antes ocupaba el sustrato ahora había humus puro, por tanto se optó por transplantar a una maceta mayor con sustrato nuevo para su posterior revegetado.

Les recuerdo que esta planta iba a ser pasto de las lombrices en un vermicompostero y actualmente está produciendo esquejes. Esta planta está en estudio continuo, así que en el futuro volveremos hablar de ella.

Un detalle curioso: si observamos cuidadosamente en el fondo de la maceta y alrededor del cepellón donde las lombrices trabajan sobre los restos de raíz muerta, podemos ver perfectamente los micro agregados de humus. Este humus es muy pobre en nutrientes, ya que las lombrices se alimentan exclusivamente de raíz muerta y turba, y la turba es muy pobre en nutrientes.

Tres tipos de lombrizTres tipos de lombriz

El hecho que las lombrices puedan sobrevivir a base del sustrato vegetal (turba y fibra de coco), es decir, a falta de sistema radicular dañado, nos abre una nueva línea de trabajo sobre el futuro del manejo de las lombrices en estrategias preventivas y no sólo curativas como las que hemos tratado aquí este mes.

La planta tratada se recuperó al 100%, se lavó el exceso de humus del sistema radicular eliminando casi el 80%. Se dejó parte del humus, ya que un trasplante a raíz desnuda es muy estresante para el cannabis. Eliminar el humus del cepellón fue muy simple ya que los agregados de humus en contacto con agua se disolvieron. El agua del lavado (humus + 3 litros de agua) se usó para regar plantas ornamentales.

Esta madre ha vuelto a ser productiva y es actualmente la madre de Vulkaniaseeds más vieja y activa, durante el ensayo se hicieron 3 reposiciones completas de todas las variedades guardadas en stock.

Solo quiero remarcar que no se pueden usar fertilizantes minerales en combinación de las lombrices. Durante esas 8 semanas no hizo casi falta abonar, pero si fuese necesario regaríamos con un fertilizante de gama BIO.

Agradecimientos: Claudia Santarosa, Fede (Dr. Grow´s Productions) y Eduardo (Inversa Lombricultura y compostaje)

Referencias

[1]    CointainerHunter J., 2011. Humus, ácidos húmicos y fúlvicos. Parte I. Cannabis magazine nº82

[2]    CointainerHunter J., 2011. Humus, ácidos húmicos y fúlvicos. Parte II. Cannabis magazine nº83

[3]    Salami M. 2008. Cannabis sativa L., Dr.Grow´s Productions.

[4]    Salami M., 2011. http:// www.drgrowonline.com/blog/enfermedades-radiculares-de-la-marihuana-y-las-lombrices-rojas/1115.

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Cómo mejorar tu producción de marihuana gracias a la poda

Los Cursos de Cannabis Magazine

Una planta de cannabis puede crecer en el suelo sin más, “a lo silvestre”, como sucede por ejemplo cuando se planta en “guerrilla”, y dependiendo de la cantidad de sol que reciba así producirá más o menos cogollo. Sin embargo, todos sabemos que hay muchas partes de la planta, sobre todo las más bajas, que dan unos cogollines ínfimos los cuales suelen terminar en la bolsa de los restos par hacer hachís. En interior, con luz artificial, y también fuera cuando las horas de luz son pocas el problema se manifiesta aún con mayor claridad, pudiendo dejar hasta media planta sin ser aprovechada de manera óptima.

Fotos y Texto: Luis Hidalgo

Poda apicalPoda apical

Si, es cierto, pero no nos damos cuenta, o no lo queremos admitir hasta que llevamos varias cosechas y nos rendimos ante la evidencia: Unas plantas de cannabis correctamente podadas rinden más y de mejor calidad, sea cual sea el entorno de cultivo. Tanto en interior como en exterior, en maceta o suelo, con tierra o en aeropónico, siempre hay partes de la planta rinden muy poco o nada e incluso pueden provocar que el resto de la planta tampoco llegue a dar lo máximo, ya que la energía y recursos se encuentran mucho más repartidos.

Como siempre, el factor que manda en todo esto es la luz, su potencia y calidad, seguido de la frondosidad de nuestras plantas y su genética, aunque independientemente de todo ello el cannabis, sea cual sea la variedad, siempre intenta producir nuevos brotes, incluso al final de su vida. Los primeros es posible que se acaben haciendo ramas pero está claro que los que nazcan después de que las plantas hayan entrado en floración tendrán un desarrollo pobre.

Poda de Bajos

Cuando se cosechan plantas de más de dos metros de altura en exterior y que han sido cultivadas en una buena cantidad de tierra de calidad y con muchas horas de luz directa, se suele perder la noción de de las proporciones y los rendimientos obtenidos son tan satisfactorios que la pérdida de las partes bajas de las plantas se considera “despreciable” y como mucho se destina a hacer polen o mantequilla.

Sin embargo, no sucede igual cuando el cultivo es de un metro cuadrado en interior bajo una lámpara de 400W o en una terraza con macetas de 15 litros y sólo 4 ó 5 horas de luz directa al día. Básicamente, no llega suficiente luz a esos pequeños brotes inferiores por lo que acaban quedando raquíticos y diminutos con sólo unos pocos cálices. Tenemos que recordar que la hierba un vez seca pierde el 80% de la humedad que contiene en el momento del corte, y que eso se verá reflejado en el volumen final de los cogollos, por lo que uno de estos “bajeros” que ya en fresco no mide ni dos centímetros de ancho quedará reducido a un “micropunto” de marihuana que no llega ni para un cuarto de porro.

Estamos de acuerdo en que las hojas son imprescindibles para la vida de la planta y que no debemos quitarlas alegremente y sin sentido. En nuestro caso, lo que pretendemos es conseguir que una vez llegada la floración no haya exceso de follaje en relación con la cantidad de luz aprovechable y mantenerla así hasta la cosecha. Por ejemplo, en el cultivo de interior se suele dar el hecho de que en nuestras primeras experiencias solemos dejar más tiempo de crecimiento vegetativo del que realmente deberíamos produciendo plantas excesivamente altas al llegar la floración. Esto mismo sucede en terraza o en exterior con maceta cuando plantamos demasiado pronto.

En estos últimos casos e incluso en tierra madre lo ideal es esperar hasta que la planta tenga alrededor de un metro y en ese momento realizar una limpieza exhaustiva de toda la parte más baja, dejando unos 20 ó 30 centímetros de la parte inferior del tallo principal completamente limpio usando unas tijeras bien esterilizadas con alcohol para cortar ramas y brotes. Como el ciclo de exterior es como mínimo de 120 días, tendremos que estar atentos pues al cabo de unas semanas habrán nacido nuevos brotes que habrá que ir eliminado y esto sucederá de manera continua hasta casi la cosecha.

En interior dejamos las plantas crecer en vegetativo y cuando calculemos que faltan unos diez días para pasarlas a floración realizaremos el mismo tipo de poda, pero en este caso sólo limpiamos los tres o cuatro nudos inferiores y los brotes más cercanos al tallo principal de las dos ramas siguientes (sólo los brotes dejando el resto de la rama intacto). Cuando las pasemos a 12/12 seguiremos limpiando los posibles brotes y si a lo largo del principio de la floración apreciamos que queda alguna ramita o brote que queda demasiado bajo cuando las plantas estiren, lo eliminaremos sin dudar.

En definitiva, la poda de las partes bajas potencia el crecimiento y engorde del resto de la planta, evita el desperdicio de recursos en crear y mantener materia vegetal que nunca dará cogollos y permite una mejor aireación en toda la zona más cercana a la superficie de las macetas o al sustrato que estemos utilizando evitando la acumulación de humedad que suele atraer a moscas, mosquitos y algún que otro hongo.

Fenotipo sativa-indicaFenotipo sativa-indica

Poda según el Fenotipo

Vamos ahora a comenzar con los conceptos básicos de la poda para conseguir incrementar la producción en nuestros cultivos centrándonos en el indoor; más adelante explicaremos las técnicas para exterior, bastante más sencillas y de alguna forma diferentes, debido sobre todo a los tamaños, si pensamos que en ocasiones una rama baja de una planta de exterior puede ser tan grande como una planta entera de interior, está claro que el tratamiento será distinto.

Al igual que en la poda para formación de madres (ver capítulo anterior) el fenotipo de la planta es el que va a determinar la forma de podarla como factor más importante. A partir de ahí se podrán aplicar técnicas de cultivo más complejas como el SOG o el SCROG, pero de momento vamos a tratar de simplificar. Realmente es más importante el tener en cuenta la altura real operativa de la que vamos a disponer en función de la potencia lumínica que vayamos a utilizar y la cantidad de plantas que colocaremos debajo del foco, tomando como referencia un metro cuadrado.

Podemos tipificar cuatro fenotipos básicos:

  1. El índico puro, plantas con estructura columnar pero de hojas muy anchas, con poca ramificación lateral pero muy tendente al espigamiento horizontal en caso de escasez de luz, lo que puede hacer que la planta ocupe mucho diámetro con intermodales largas.
  2. Índico/sativo de estructura similar al anterior pero con las hojas menos anchas y mayor tendencia al crecimiento vertical que horizontal
  3. Sativo / índico de hoja aún más estrecha pero más larga, mucho más ramificadas que los dos tipos anteriores y tendencia al estiramiento horizontal en todas direcciones.
  4. Sativo /sativo que comienza con hojas más anchas que se van estrechando a lo largo de la floración hasta afinarse mucho más que en el tipo anterior. Necesitan mucha luz y aún con buenos watios crecen en horizontal con ramaje muy fino y pueden espigarse en todas las direcciones, siendo muy sensibles s los focos puntuales de luz.

Al cultivar multipolihíbridos comprobaremos que existen fenotipos intermedios y otros que no mantienen la consistencia entre aspecto y tipo de crecimiento, pero la experiencia nos permitirá identificar las pautas que seguirá la planta a lo largo de su desarrollo. Dependiendo de que la planta se desarrolle siguiendo un fenotipo u otro existen ciertas diferencias en el tipo de poda a realizar, por lo que vamos a abordar cada tipo por separado.

El corte correcto

Cada fenotipo responde de manera diferente a la poda, así que tras lo anterior podemos decir que debemos tener cuidado al aplicar las técnicas de poda ya que si nos equivocamos y usamos una inadecuada para el fenotipo que estemos trabajando podemos sufrir un importante retraso e incluso un descontrol importante en la plantación. Aunque en principio pueda parecer que se puede cortar por cualquier parte vamos a ver que no es así. Suponemos que cuando llega el momento de las podas para aumentar producción las plantas ya están limpias por sus partes bajas.

En el fenotipo índico puro, que suele ser el utilizado para cultivar en SOG (Sea Of Green), se poda a partir de unos veinte días de vegetativo, momento en que la planta ya ha adquirido estructura suficiente y las anchas hojas comienzan a tapar las puntas de la mayoría de las ramas secundarias. En este momento observaremos cómo se ha desarrollado y eliminaremos primero las tres o cuatro hojas principales que más entorpezcan la llegada de la luz hacia las ramas procurando no quitar nunca las dos hojas del mismo nudo. Haremos los cortes con un tijera afilada y limpia dejando unos milímetros de peciolo en el tallo principal.

Una vez quitadas las hojas principales volvemos a observar la planta y procedemos a eliminar las ramas más bajas a las que incluso tras la poda de hojas principales ya prevemos que quedarán en penumbra. De esta forma promovemos el crecimiento columnar y limitamos el crecimiento lo ancho de las puntas laterales en busca de luz, con lo que podremos meter más plantas por metro cuadrado y estas producirán cogollos principales más gruesos y compactos, facilitando además la manicura tras la cosecha.

Las índicas puras no admiten bien la poda apical en la mayoría de los casos y estiran muy poco al pasarlas a floración, momento en que se vuelven muy sensibles al estrés provocado por las podas parándose so desarrollo durante días, por lo que recomendamos realizar todas las operaciones hasta el momento de poner las plantas a 12/12 y no tocar las plantas a partir de ahí salvo para quitar alguna hoja hiperdesarrollada o alguna ramilla bajera que se nos haya pasado y vemos que se va a quedar raquítica.

El fenotipo índico/sativo es más resistente que el anterior y puede ser podado durante toda la floración siempre que no realicemos podas muy extensas. Durante el vegetativo se puede tratar como el tipo anterior con la característica de que éste sí suele admitir el corte de la punta principal provocando un mejor desarrollo sobre todo de las cuatro ramas superiores que se igualarán en altura tras esta poda que podemos realizar a partir de la primera semana de crecimiento vegetativo siendo conveniente hacerla cuanto antes mejor, Para ello, simplemente cortamos la punta principal de la planta justo por debajo de la yema de crecimiento cuidando de de dejar intactos los dos brotes siguientes.

Durante el final del vegetativo y el principio de la floración podemos eliminar algunas hojas principales como en el tipo anterior, así como las puntas de las ramas secundarias más bajas, que eliminaremos completamente en el momento que veamos que no van a recibir luz suficiente una vez que la floración tome fuerza, ya que este fenotipo se puede estirar casi al doble de su tamaño tras poner las plantas a 12/12.

En el próximo capítulo veremos las podas correspondientes a los dos fenotipos restantes y entraremos en técnicas más avanzadas como la poda FIM o RIB o el SuperCropping, todas ellas enfocadas también a mejorar la producción de nuestro jardín.

Glosario

Aeropónico: Sistema de cultivo que no utiliza ningún sustrato, sujetando las plantas en soportes como cestillas y alimentando la planta mediante un sistema de aspersión fina del agua y los nutrientes directamente a las raíces.

Fenotipo: Conjunto de morfología y patrón de desarrollo que muestran los seres vivos. En el cannabis lo aplicamos al aspecto que muestra la planta así como la forma que tiene de crecer. El fenotipo está determinado en un 60% por la genética y en un 40% por el entorno medioambiental, aproximadamente.

Peciolo: Pequeño “rabito” que une la hoja con el tallo y que nace en cada entrenudo de la planta.

Poda apical: Tipo de poda que elimina la punta principal de crecimiento.

Poda FIM: Tipo de poda que sólo quita en parte la punta de crecimiento en floración, produciendo de 5 a 7 puntas principales si se realiza correctamente.

Poda RIB: Tipo de poda por calor durante la floración que enquista el cogollo y tras una parada de recuperación produce flores de forma incontrolada.

 

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